Lázaro Saavedra: Reformismo y creatividad

David Mateo

¿Qué motivaciones compulsaron tu actividad docente en el ISA?

Una motivación general de tipo reformista-educadora, otra más específica de tipo creativa y, una vez dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje, aparecen experiencias que propician, a su vez, nuevas motivaciones. La general (reformista-educadora), consiste en re-formar (como el mismo término indica, volver a dar forma) y, además de lo morfológico, educar. Se toman en cuenta no solo habilidades, sino conocimientos y valores. Cuando eres parte de un proceso de enseñanza-aprendizaje que participa de algo que se propone ser un sistema de enseñanza artística –más si eres un creador (seas profesor o estudiante)– tiendes a criticarlo. Un creador mantiene una relación de amor-odio con la sociedad, es un inadaptado social porque está en constante disconformidad con su medio, sin embargo intenta integrarse social y culturalmente mediante el ejercicio de la creación aspirando a una transformación socio-cultural. Cuando pasas varios años estudiando arte, llega un momento en que te preguntas: “¿Esto funcionaría mejor si…? ¿Tal habilidad se desarrollaría mejor si…? ¿Tales conocimientos facilitarían…? Hay que actualizar determinados conocimientos… Se necesita hacer tal cosa para alcanzar… Eso no funciona ya… etc.”. La naturaleza de la práctica artística se caracteriza por un gran dinamismo, y la enseñanza del arte, una vez institucionalizada, corre el riesgo de petrificarse si no actualiza y refresca constantemente sus modelos en función del desarrollo de la práctica artística. Mi primera incursión reformista fue en 1986, el ejercicio de una clase de Pedagogía en el ISA. Fue un diseño de objetivos generales y específicos para un sistema de enseñanza artística de artes visuales que incluía los niveles elementales, medio y superior. En 1988, durante el proyecto Pilón (Municipio Granma), soñé e intenté diseñar un plan de enseñanza de las artes plásticas para primaria, específicamente adaptado a esa zona, que funcionara tanto en las montañas como en el municipio cabecera.

1-Portada y contraportada del disco en DVD del Conversatorio con Lázaro Saavedra en el espacio Conversando sobre arte contemporáneo. Pabellón Cuba. 2013

La motivación específica de tipo creativa es la enseñanza artística en otra dimensión, donde se manifiesta lo creativo mediante el proceso enseñanza-aprendizaje. Te enfrentas a problemas que requieren respuestas creativas, ya sea mediante ejercicios generales a un grupo de estudiantes o dirigidos en lo personal. En 1992, después de tres años de ejercer como profesor de Pintura en la Facultad de Educación Artística del Instituto Superior Pedagógico “José Varona (ISPEJV), comencé como profesor del departamento de Pintura en el ISA. La creación de los ejercicios “No creación”, “Imposibilidad posible”, el de escribir la propuesta artística en un pedacito de papel muy pequeño y su posterior mapeo conceptual y otros, fueron respuestas creativas a los problemas encontrados. También el de “Criterio negativo” y el trabajo con el cuerpo, debido a la escasez de materiales (ambos realizados con el colectivo ENEMA) o, incluso, en mis años finales del ISA, como el ejercicio de exponer la propuesta a un público en menos de cinco minutos.

2-Lázaro Saavedra en su exposición personal en Arte Actual, Quito, 2011. Altamente confidencial. Lázaro Saavedra en su Isla

Cuando te sumerges en la dinámica del proceso de la enseñanza artística nacen experiencias (por ejemplo, los debates o polémicas con los estudiantes durante las críticas) que van a generar motivaciones estimuladoras de nuevas formulaciones de objetivos (a corto o largo plazo) y planificación de acciones. En los debates puedes reforzar y probar tus argumentos, utilizar el método socrático de la mayéutica con el estudiante, tomar conciencia de tus lagunas de conocimientos. Aunque seas profesor, todavía estás aprendiendo. Enseñas y aprendes, el otro aprende y te enseña, por eso es un proceso bidireccional (enseñanza-aprendizaje), y esto lo viví intensamente con el colectivo ENEMA a finales de los 90 e inicios de los 2000. El trabajo creador con este colectivo fue una de mis grandes satisfacciones de la experiencia pedagógica en el ISA. Lo recuerdo con mucho agrado, una experiencia intensa, me sentí estudiante de nuevo. Mi insatisfacción como pedagogo fue no poderla superar.

3-En la exposición Una mirada retrospectiva, con Rubén Torres Llorca. 1989
4-Performance del grupo Enema

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