Alejandro G. Alonso

(24 de febrero de 1935 – 27 de diciembre de 2017)

Graduado de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, 1969.

Vicedirector Técnico del Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes y Museo de Artes. Director y fundador del Museo Nacional de la Cerámica Contemporánea Cubana desde 1990 – 2017.

Miembro de la Asociación Internacional de las Artes Plásticas. Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Unión de Periodistas de Cuba. Sección Cubana de la Asociación Internacional de Críticos de Arte.

Ha ofrecido conferencias sobre arte cubano en Gran Bretaña, Alemania, España, Bélgica, Estados Unidos de Norteamérica, Estados Unidos Mexicanos, República Dominicana e Italia.

Jurado de diferentes eventos nacionales e internacionales.

Exposiciones organizadas (selección)
Bienales de Cerámica. Castillo de la Real Fuerza, Salón Blanco del Convento san Francisco de Asís, Centro Hispanoamericano de Cultura, 1990 a 2017.
Dueño del Espacio. Retrospectiva de cerámicas con motivo de los 75 años de Alfredo Sosabravo. Centro Hispanoamericano de Cultura, octubre del 2005 a enero del 2006.
Lo clásico. Centro Hispanoamericano de Cultura, Ciudad de La Habana, noviembre del 2004 a enero del 2005.
Muestra Patrimonial Panorámica de la Cerámica Artística Cubana. XLVIII Rassegna Internazionale di Arte, Palazzo exPretura, citá di Sassoferrato, Italia, 1998.
De Cuba para Canarias. Cerámica Artística Cubana de Pequeño Formato, Museo de Santa Cruz de Tenerife, 1997.
Novecento Cubano, La naturaleza, el hombre y los dioses, Visión panorámica sobre la pintura cubana, desde 1930 hasta 1990. Palazzo Reale, Arengario, Milano, Italia. Inaugurada la muestra el 18 de octubre de 1995.
El eclecticismo. Museo Nacional de Artes Decorativas, Ciudad de La Habana, julio a diciembre de 1994
I y II Encuentro Internacional de Cerámica de Pequeño Formato, Castillo de la Real Fuerza de La Habana, mayo a julio de 1994 a 1997
Mujeres ceramistas, Castillo de la Real Fuerza de La Habana, marzo a mayo de 1993
Mariano Rodríguez, pinturas y dibujos, Palacio Consistorial, Santiago de los Caballeros y Casa Bastidas, Museo Casas Reales, Santo Domingo, República Dominicana, mayo a septiembre de 1992.
Obras de a serie SOS y otros Temas. Exposición personal de Alexis Acanda, Castillo de la Real Fuerza de La Habana, septiembre a diciembre de 1992
Salón Nacional de Bellas Artes de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes, Ciudad de La Habana, junio a setiembre de 1991.
Mariano, Obras Escogidas. Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes, junio a setiembre de 1991
La Naturaleza, el Hombre, la Máquina. Cerámicas, pinturas, dibujos, grabados y collages de Alfredo Sosabravo. Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes, Ciudad de La Habana, inaugurada en mayo de 1990.

Publicaciones seleccionadas
Amelia Peláez, Editorial Letras Cubanas, Instituto Cubano del Libro, 1988
Mariano, uno y múltiple, Ed. CajaCanarias, 1988
Obra Escultórica de Rita Longa. Colección Artistas Cubanos, Editorial Letras Cubanas, 1998.
Novecento cubano (La naturaleza, el hombre, los dioses). Italia, 1995.
Sosabravo. Colección Pintores Cubanos. Editorial Letras Cubanas, 1999
Casas y Cosas de Cuba, con Pedro Contreras y el fotógrafo Martino Fagiuoli. CV Export, Modena, Italia, 1998
Automóviles del Sueño Americano en Cuba, con el fotógrafo Martino Fagiuoli. CV. Export, Bologna, Italia, 2001.
La Habana Deco, con Pedro Contreras y el fotógrafo Martino Fagiuoli. CV Export, Bologna, 2003.
Sosabravo (pinturas, dibujos, grabados y collages) con Carol Damian y José Veigas. ARG. Sl. España, 2004.
Sosabravo. Las tres dimensiones. (Cerámicas, vidrios y bronces). ARG Sl. España, 2005.
Havana Deco (segunda edición corregida y aumentada). Editorial Norton and Co. Ltd. New York. N.Y. 2007
Havana. (Ensayo “La bella durmiente” con imágenes del fotógrafo alemán Bodo Tungler). Editorial Jovis, Berlín, 2007.
Amelia Peláez (La pintura, La cerámica, La casa). Editorial Boloña. La Habana, 2007.
Sosabravo 80 Aniversario. Edición APM Edizioni, 2010. Impreso en Julio 2010 Nuovagrafica. Carpi (MO) Italia.
Art Deco en La Habana Vieja. Editorial Boloña. La Habana, 2013

Reconocimientos
Premio Nacional de la Crítica de Artes Guy Pérez Cisneros, 2000 ‘por la obra de la vida’.
Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro, 2004 ‘por la obra de la vida’.
Orden al Mérito por la Cultura Polaca, Ministerio de Relaciones Internacionales, Polonia, 1988.
Orden Por la Cultura Cubana, Consejo de Estado, República de Cuba, 1991.
Premios a la Mejor Curaduría; Casas y güijes, 1988, Museo de la Cerámica Artística Cubana, 1990 y Obras Escogidas, Mariano Rodríguez, 1991.

HUECO Y MUSCULAR

Una curiosa asociación da lugar al uso de dos términos que no son, precisamente, antónimos, pero que indican determinada oposición: la que califica polos característicos del trabajo desarrollado por Rafael San Juan en los últimos tiempos para dar cuenta de su acercamiento que, por universales, son eternas. Hablamos, en definitiva, del lugar que los cuerpos ocupan en el espacio, y al vacío que contiene o matiza las estructuras.

El cuerpo humano, como constante, ofrece un campo de experimentación en el que se mueve con comodidad y detenimiento este joven escultor, quien ha escogido la cerámica, si no como material exclusivo, cuando menos a manera de sustancia priorizada capaz de acercarlo a lo originario. Eso, algún que otro factor (incluidas vísceras o elementos orgánicos, según el caso), más olores y sonidos, hasta llegar al uso del movimiento aplicado a partir del performance imaginado para animar las figuras creadas.

Las polaridades aplicadas van también a la exploración de lo permanente y la calidad efímera de sus planteamientos, pues lo concebido por San Juan no alcanza su completa imagen en el espectador hasta que penetra en todo ese catálogo de elementos que integran las vivencias del autor. Por supuesto, pasada la ocasión climática del performance, resta el testimonio del hecho plástico que trasmite la larga experiencia de la mano sobre el barro, el yeso, ambos integrados en única realidad, dando sitio uno al otro o manifestándose en absoluta complicidad para el mensaje estético.

Balanceándose entre extremos conjugados en su quehacer, San Juan, como todo ente que pretende incidir en la opción creativa, abre sitio a la ambigüedad –la actual polisemia–, a fin de que quien contemple se vea forzado a entrar en el código empleado. Para no abandonarlo en el dédalo de posibles interpretaciones, deja rastros, manipula antecedentes históricos, hace explícitas referencias a la Antigüedad clásica, incorpora dramáticas contorsiones del expresionismo y abre cavidades donde alienta vísceras. Porque si de algo no debe haber dudas a la hora de aproximarse a lo que ya ha vulnerado los límites de la escultura para tentar las abiertas opciones de la instalación, es que los frutos del trabajo logrado nos ponen ante realizaciones surgidas de lo profundamente afincado en la sensibilidad del artista. No se trata, pues, del malabarístico salto que sorprenda, admire y, al momento siguiente, nos deje ausentes de una duradera impresión. Sentimientos ocultos, así como Hueco y muscular, cumplen el objetivo fundamental de estremecer por medio de una operación en busca de la catarsis (del creador y del público); entonces, resulta muy difícil que alguien permanezca inerte ante tal carga de expresividad.

Rafael Miranda, persona en su continente y proyección individual lozana, suave, cortés, si se quiere hasta candorosa, a la hora de enfrentarse a la manipulación de los materiales primigenios de su labor se revuelve contra todo indicio de amable concesión. Agresivo, hurgando en los más oscuros y densos rincones de la naturaleza humana, encarna el rol de penetrante escalpelo que hurga en lo anatómico como modo de revelar la verdadera entraña del sufriente amasijo de tejidos y sensaciones que somos. Él, también hecho de palpitantes contradicciones, las expone, si no con total ausencia de recato, al menos consiguiendo hacer explícitos muchos de los fantasmas que habitan tras la cubierta de lo aparente.

Alejandro G. Alonso