Andrés D. Abreu

Cuba, 1968
adabreu01184@gmail.com

Diplomado en Realización y Percepción de los Medios Audiovisuales. Facultad de Medios Audiovisuales. ISA. La Habana, 2000. Diplomado en Periodismo Cultural. Instituto de Periodismo José Martí e Instituto Superior de Arte. La Habana, 2003. Curso de Arte Contemporáneo Español. Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, 2005. Cursos de verano del Cycle de formation a l´histoire de l´art moderne et conteporain. Galerie Nationale Jeu de Paume, París, 2005. Curso de Arte Comtemporáneo. Centro Wifredo Lam, La Habana, 2006.
Workshop para Jóvenes Coreógrafos Danza en Construcción. Cuba. Manzanillo 2012 y Hanabanilla 2014.

Codirector artístico y curador del Festival DVDanza Habana. Movimiento y Ciudad. 2013 – actualidad.
Fundador y co-director del proyecto D&T proyecciones, plataforma dedicada a difundir y realizar acciones de Danza y Tecnología. 2013 – actualidad.
Creador del Premio de Creación TECNOLOGIASQUEDANZAN. 2013 – actualidad.
Especialista principal del programa televisivo Danzando con la Cámara. Canal Habana TVC. Julio 2016 – Febrero 2017.
Curador del programa de video creación de la Salle Zéro, espacio audiovisual de la Alianza Francesa de La Habana. 2007 – 2014
Creador y Coordinador General del proyecto La Atmósfera. 2009 – 2010.

Director invitado al Concurso de Danza del Atlántico Norte Codanza y Grand Prix Vladimir Malakov, Holguín, 2017. Director y Curador invitado a Festival dança em foco y I Reunión de la REDIV, Fortaleza, Brasil, 2017. Curador invitado por imagespassages a ENCUENTROS III como parte del Festival Le Brise Glace, Annecy, Francia, Noviembre 2016; Detrás del Muro, XII Bienal de La Habana, 2015; II Festival Internacional de Video Experimental Proceso de error, Valparaíso, 2015; IX Semana de Arte Contemporáneo, Ciego de Ávila, 2014; Territorios en Movimiento, I Bienal de Danza de Cali, 2013; Fundación Spazio 13, Varsovia, 2013; XIII Festival de Videodanza de Buenos Aires, Argentina, 2011; proyecto Videoplay, Junín, Argentina, 2011.

Su trabajo como curador incluye además:
Tecnologías que danzan. Fábrica de Arte Cubano, La Habana. 2017 y 2015.
Entre Tanta Mentira. Volumen I. DNasco Studio, La Habana. 2016.
(in)disciplinas presentaciones de danza y tecnología en vivo, XII Bienal de La Habana, Centro Cultural Bertolt Brecht. 2015
Actos soberanos. Fundación Spazio 13, Varsovia. 2013
Beyond fragility. Video Art Festival Miden, Kalamata, Grecia. 2013.
International Multimedia Art Festival, Yangon, Myanmar. 2012. (En colaboración con Silvio de Gracia)
FLYERS. Contemporanea Cuba 2012. Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, Colateral XI Bienal de La Habana. 2012
Travesías. Galería Raúl Oliva, Centro Cultural Bertold Brecht, Colateral a la XI Bienal de La Habana. 2012
Por un ranura, programa cubano francés de videocreación y videodanza para el XIII Festival de Videodanza de Buenos Aires, Argentina. 2011
Text to specch: El otro lenguaje. Contemporanea Cuba 2010. Espacio Bonelli LAB. Canneto sull´Oglio. Italia. Integrante de la plataforma curatorial. La Habana Digital. Exposición y Premio del Festival Arte 2009. Centro Cultural La Casona, La Habana. 2009. Fabrica del Vapore Milano. 2009
Género (trans) género y los (des) generados, Centro Cultural Bertold Brecht, X Bienal de La Habana. 2009
Cubanos Convertibles, Galería Habana. 2008
Forum Idea 2006, IX Bienal de La Habana y Evento teórico, X Bienal de La Habana. 2009. Miembro del equipo coordinador y curatorial.
Denme un cuerpo, muestra central del Festival Los días de la danza. 2004

Su obra como realizador incluye
Director de Resilience. Videodanza creado junto al bailarín y coreógrafo francés Samir Elyamni durante una residencia en Les Parages – La Zouze Cia. Marsella. Francia. Octubre 2016. Presentado en La Habana durante el XII Festival Internacional de Videodanza DVDanza Habana. Movimiento y CIudad. Marzo 2017.
Asesoría general y fotografía de la ópera visual coreográfica El Paso. Premio TECNOLOGÍASQUEDANZAN 2015. Presentado en La Habana durante el XI Festival Internacional de Videodanza DVDanza Habana. Movimiento y Ciudad. Abril 2016. Festival Le Brise Glace. Annecy. Francia. Noviembre 2016.
Director de Mientras tomo un café. Presentado como parte de la muestra Maleconerías, invitado al proyecto Detrás del Muro II. XII Bienal de La Habana. Junio 2015. Estreno en Salle Zéro. Alianza Francesa de La Habana. Diciembre 2014.
Asistente de dirección y fotografía del videodanza (Contra)Luces de Laura. 2015. Presentado en La Habana durante el X Festival Internacional de Videodanza DVDanza Habana. Movimiento y Ciudad. Abril 2015.
Director de la acción y video Interrogatorio. Invitado al 6to Salón de Arte Contemporáneo Cubano. Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. La Habana. Septiembre 2014.
Realizador del videodanza Rodar a destiempo y de la acción de video y danza en vivo Contraolímpicos. IX Semana de Arte Contemporáneo. Ciego de Ávila. 2014
Realizador del video Worry. De la serie Paisajes seguros. Vu de passage. Asociación Objectif Image. Nice. Francia. 2012. Festival IMAGES HISPANO AMERICAINES, MJC, Annecy, Francia. 2013. Galería UNEAC. Cienfuegos. 2013.
Realizador de la videoinstalación La Potajera, de la serie Naturaleza de un espacio libre, exposición colectiva Travesías. Galería Raúl Oliva. Centro Cultural Bertold Brecht. Colateral a la XI Bienal de La Habana. 2012
Realizador del video Los signos de la excepción. Torneo Audiovisual. Espacio Aglutinador. La Habana. 2010.
Realizador del video Guanabacoa 4D, como parte de la muestra Visiones, colateral a la IX Bienal de La Habana. Galería Concha Ferrant. 2006.
Realizador del vídeo Sobre la isla, OJOROJO producciones, 2001. I Encuentro de Poesía Visual. Centro Cultural de España.
Realizador del cortometraje La Llamada, OJOROJO producciones, 2001. Seleccionado para I Festival de Cine Pobre de Gibara.
Realizador del cortometraje Emergentes, OJOROJO producciones. 1999. Seleccionado para I Muestra del Audiovisual Joven, ICAIC, La Habana. 2000.

Premio Mejor Dirección de Video Ficción en el Festival Imago, Cuba, 1999 y Mención en el Festival Nacional del Movimiento de Video, Cuba, 2000.
Premio Noemí de la Fundación Brownstone, París, 2005
Premio de Crítica de Artes Guy Pérez Cisneros 2005 en la categoría de Reseña y Menciones en ese mismo certamen en el año 2005 y en el 2007 en la categoría de Ensayo.
Mención Honorífica del Concurso de Proyectos de Investigación de la Agencia Española de Cooperación Internacional y la Embajada de España en Cuba por el proyecto Guanabacoa 4D: Arquitectura, Historia, Identidad y Memoria, 2006

Textos suyos han sido publicados en periódicos, revistas y catálogos de ArteCubano Ediciones, Revolución y Cultura, Skira, entre otros. Ha sido jurado de eventos de arte en Cuba y ha impartido charlas, conferencias y talleres en diferentes eventos y centros de arte en Cuba, Martinica, Italia, Francia, Argentina, Chile y Brasil.

TRES VIEJOS TEXTOS ¿O TAL VEZ NO?
ANDRES D. ABREU

I ¿DESFASADO O NO?

El arte contemporáneo que se genera a partir de la entrada en el Nuevo milenio y desde el contexto cubano, como concepto que sobrepasa las fronteras geopolíticas insulares y la reduccionista mirada de lo hecho en Cuba, tiene como peculiaridad tentadora sus indagaciones criticas, su perturbación y su renovación hacia ciertas definiciones históricas de una identidad de lo cubano en el arte.

Si en los prolíferos y detonantes años ochenta del arte producido desde este contexto cubano un importante investigador de esa década como Gerardo Mosquera consideraba que el arte de aquellos jóvenes ochentistas siendo occidental en cierto sentido resultaba no occidental a la vez y de igual forma sugería que como la cultura latinoamericana era contemporánea y a la vez primitiva, e insistía en su reconocido carácter de hibridación y para cierta actualización de esta categoría llegó a una denominación personal de mestizaje del tiempo.

En el hoy del ese arte que emerge condicionado por un remirar de lo cubano se hacen necesariamente reestudiables ciertas de esas identidades que se caotizan indiscutiblemente con la indetenible globalización y la nueva internacionalización de la vida universal.

Aun cuando persisten diferencias y brechas culturales y económicas entre las nuevas posibles aéreas de organización del mundo bajo un proceso homogenizador de gran fuerza que resulta innegablemente dominante y muy perceptible en un territorio tan sensible como el arte. Sobre todo en ese arte cada día más subordinado a los grandes poderes económicos y los nuevas medios o tecnologías. Los artistas del contexto cubano aún bajo las peculiaridades de nuestra situación política cultural, hoy mismo en proceso de renegociaciones y restructuraciones, han continuado salvando las distancias y los desfasajes históricos con respecto a sus potenciales referencias y descendencias occidentales en un navegar de sus accionares hacia un sistema de arte cada vez más extracontextual que lo consume y lo distribuye.

Creo que a nivel conceptual la mayoría de los artistas que miramos bajo este contexto están conscientes de lo que hoy día a nivel global se dice y hace como arte contemporáneo y muchos trabajan para una competitividad a esos niveles de pensamiento. Esa propensión en buena medida los iguala en condiciones a las tendencias universales pero crea en muchos una contradicción de interdependencias que se enturbia en el cuan posible y necesario resulta solventar cierto primitivismo económico y material que no les permite hacer ese pensar en toda su capacidad.

De esa paradoja se deprende un grupo de artistas que logran singularizarse dentro de esa masa global productora de lo que se expone y vende hoy como arte contemporáneo. Otra parte logra personalizarse a partir del histórico proceso de dar seria y no oportunista continuidad dentro de su internacionalización a una retroalimentación cuestionadora y crítica a los procesos socioculturales más contextuales del país, no exentos de un desfasaje muy particular con respecto a otras sociedades y sobre todo en relación con ese occidente históricamente referencial desde sus connotados poderes y como formador de nuestra hibrida raíz cultural.

Me gustaría hablar de algunos artistas en particular como es el caso de Duvier del Dago quien en su proceso aparentemente frustrante de querer llevar sus inquietudes conceptuales y expresivas al campo ultra tecnológico de la holografía desde nuestra lacerada economía de inicios de milenio, halló como alternativa un proceso de hibridación simulativa y simbólica de lo tridimensional ilusorio recurriendo a técnicas artesanales de elaboración y efectos ópticos hoy tan primigenios como la caja de luz negra. Esa paradoja que logró resolver con un sistema tan personal, irónico y cínico lo llevó a crear un modo de producción muy propio para sus inquietudes acerca de su identidad como joven nacido y desarrollado en Cuba pero con una mirada desprejuiciada de fronteras. Y siendo “primitivo” al interactuar de manera caótica con lo postindustrial consiguió un arte de nuevos medios que lo ha lanzado al contexto global con un gran sentido de particularidad, reconocimiento y éxito. Personalmente considero a este artista y sus modos como una de los más auténticos ejemplos de lo que es el arte contemporáneo del nuevo siglo cubano.

Desde otra perspectiva transcurre el decursar creativo de Celia y Yunior, un dúo que igual ha acomodado los nuevos medios expresivos del arte internacional a las particularidades de sus procesos indagatorios críticos hacia el contexto cubano político social. Desde un pensar performativo y de prácticas artísticas relacionales y procesuales en confrontación constante con los campos y las fronteras del arte. Estos artistas producen sobre todo en el terreno audiovisual obras de una gran hibridación que a su vez están matizadas por una aparente simpleza de medios productivos. Sobre esta apariencia precaria erigen verdaderos monumentos documentales del contexto cubano con una carga de trascendencia indiscutible.

Como ellos pudiéramos mencionar a un grupo de otros artistas como Carlos Martiel y su trabajo con la performace y las problemáticas de identidad, raza y género. Humberto Díaz desde la poética local-universal del ciudadano contemporáneo en la instalación, la intervención pública y el video. Iván Cápote con su objetualidad basada en el pensamiento profundo, la sutileza y fragilidad del lenguaje y la escritura hasta llegar a posibles verdades universales en dudas. Susana del Pilar con su desterritorialización de los límites de las prácticas y los campos de experimentación artísticos asociadas a lo femenino. Y algunos otros más que se merecen una atención especial por aportar a la distinguible renovación de la identidad del arte nombrado cubano dentro de un panorama global cada día más redundante en las tentaciones a la espectacularidad, paradójicamente menos sorprendente.

La Habana
Diciembre de 2010

II UN MOVIMIENTO DE IMÁGENES CARGA CONTRA CIERTOS VACIOS Y GOLPES DEL OLVIDO.

A finales del 2006 andaba yo rodando por las calles de La Habana obsesionado con mi teoría de los Cubanos Convertibles y la idea de encontrar una producción artística que se correspondiera con mis inquietudes acerca de los notables cambios éticos y estéticos que extrovertidamente visualizaba una nueva generación de cubanos en correspondencia con las conversiones que había sufrido el contexto nacional e internacional. En ese afán descubrí piezas como Yo no le tengo miedo a la eternidad, de Javier Castro, Nocturno con bailadores, de Magdiel Aspillaga, Remix, de Alex Hernández y Adrian Fernández, En Forma, de Duniesky Martín, entre otras, y con ellas una producción de video que estaba mirando al nuevo contexto cubano desde nuevas maneras de asumir las posibilidades de lo audiovisual en su relación con las nuevas prácticas del arte.

Era una producción que a menudo causaba estridencias sobrecogedoras y a su vez expansiones renovadoras del pensamiento. Tanto por su insistencia consiente en darle al arte cubano cierto refrescamiento en su compromiso vanguardista de incidir críticamente sobre las más agudas problemáticas sociales de su momento histórico como por creer aún en la posibilidad manifiesta de trasgredir fronteras de arte mismo en su devenir tendencioso hacia lo fácilmente reciclable.

Recuerdo ciertos chirridos alrededor de la presentación de Bueno, bonito y barato y algunas otras obras en formato video dentro de los programas de la Cátedra de Arte Conducta, y las sonadas alarmas ante los falsos noticiarios de televisión que Jesús Hernández título como Recortes de la realidad informativa y decidió exponer en Casas de las Américas tras haber ganado el Premio de grabado La Joven Estampa.

Sin proponérselo como movimiento y sin un manifiesto que los definiera pero indiscutiblemente permeados por la experiencia de actualización conceptual y renovación de la acción dentro del arte que proponía la Cátedra, comenzó a aparecer un núcleo de artistas que se pensó la creación en video de una manera diferente y destapó como cierta caja de pandora en medio de una realidad problemática sobre la cual no siempre se arrojaban las luces necesarias, y se dolía de vacios informativos, falsos silencios políticos y zonas marginadas a la luz de la razón. Ellos llegaron ciertamente no como los únicos ni los primeros sino para sumarse a otros que ya venían, o incluso para retomar ciertos espacios que algunos habían abandonado.

Luis Gárciga, Celia y Yunior, Adrian Mélis o Levis Orta compartían desde sus propuestas una zona por la que transitaba un incansable e imparable Lázaro Saavedra acompañado de cófrades como Toirac, o un extratemporal Henry Eric, y hacia donde migraban desde diferentes modos Humberto Díaz, Duvier del Dago, Analía Amaya y algunos otros. Un territorio al que fueron llegando Susana del Pilar, Jeanet Chávez, Carlos Martiel, Reinier Leyva Novo, Jeosviel Abstengo, Marcel Márquez, Mauricio Abad y Yimit Ramírez, dentro de una lista que pudiera incluso hacerse muy extensa si de mera participación se tratara.

Hubo recelo e incertidumbre institucional hacia ciertas de estas maneras, demoras en distinguirlas y acogerlas, y ellas por el contrario mostraron en principio una intención antiinstitucional de hacerse existir y fueron por ello mucho más coherentes y radicales con su naturaleza de incidencia en lo contextual. Recuerdo con agrado la acción de USB en el parque de G y 23. Luego fueron penetrando espacios más allá de los que se le abrieron con franqueza y hasta llegaron a colarse en la gran pantalla donde causaron rechinamientos y de donde los expulsaron aunque aún algún que otro todavía se les coló después a la Muestra Joven del ICAIC.

Hoy van más de centros de arte y hasta de galerías y cada día siento menos el peso del vero compromiso en quienes van sumándose a un proceso que ya no hace válidas galimatías ni dentro del sistema arte ni en medio de la verdad sociocultural. Percibo que todo se mueve en un tono mucho más tolerante y negociable desde todas las partes, pero más allá de la impertinencia o no al stablishment considero que a ese movimiento de imágenes pensadas desde lo social para la creación de arte en “video” le debe nuestra historia considerables amparos ante ciertos vacios y golpes del olvido.

Por ello, como moderador de este panel y para hablar un tanto más sobre este fenómeno del audiovisual implicado en la relación imaginario/imagen de una Cuba contemporánea, invité a la Dra. Magaly Espinosa, a quien considero una rigurosa y sistemática estudiosa del asunto, a Humberto Díaz, porque forma parte de esos precedentes protagonistas de ese accionar, a Celia González, porque junto a Yunior Aguiar, conforma un dúo que es referencia inmediata y expandida de los procederes que aquí nos ocupan, y al profe Lázaro Saavedra, quien lamentablemente y en contra de su voluntad por compromisos impostergables de trabajo en los Estados Unidos de Norteamérica no podrá estar aquí hoy con nosotros.

La Habana
Mayo de 2014

III PALABRAS Y GESTOS PARA NO MORDERSE LA LENGUA
(Las estratagemas y el mito en el habla de Iván Capote)

“Nadie sabe en qué punto la escribió, ni con qué caracteres;
pero nos consta que perdura, secreta, y que la leerá un elegido (…)
Consideré que en el lenguaje de un dios toda palabra
enunciaría esa infinita concatenación de los hechos,
y no de un modo implícito, sino explícito, y no de un modo progresivo, sino inmediato.
Con el tiempo, la noción de una sentencia divina parecióme pueril o blasfematoria.
Un dios, reflexioné, sólo debe decir una palabra, y en esa palabra la plenitud…”
J. L. Borges en (El Aleph) La escritura del dios

En el año 2003, recorriendo una silenciosa bóveda de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña (en aquellos tiempos cuando la Bienal de La Habana no conseguía allí una gran algarabía ni tampoco era un total desastre) luego de alcanzar a descifrar la frase impresa dentro del genial gesto de la obra Dislexia, confieso que nunca he podido abandonar mi obsesión persecutora tras el Lenguaje del artista Iván Capote.

Iván tiene una necesidad indiscutible de profetizar sobre ciertas cosas pero a su vez no parece estar interesado por acusar largos discursos de convencimiento. Y tal vez para no morderse la lengua y poder seguir siendo un hombre callado ha desarrollado un poético sentido de visualización de su habla como un proceso educado en el arte conceptual donde se permite mostrarnos con regularidad cuan pleno está de grafemas.

Su singularidad (que se lo ha acentuado dentro del mejor arte cubano del nuevo milenio) está en manejar con aparente sencillez la anomalía para una reconstrucción estructuralista de los lenguajes universales que en cierta espiral va disponiendo palabras, gestos, símbolos, anagramas, objetos que devienen ideogramas, concatenados con el pasado, presente y futuro de la existencia.

Su obra, desde la armonía que genera su propio fraseado y diegética del Mundo (muchas veces coligados a mitemas), se va tornando en su devenir una literatura expandida por un distintivo manejo de la lingüística desde el extrañamiento visual.

En mucho de ese particular decir de Iván hay una armazón desequilibrada de la evidencia que potencia ciertas dinámicas de la comunicación, una proposición intercambiable de ideas que circulan entre lo fácil reconocible del lenguaje que nos circunda en la contingencia del presente y que exacerba lo mediático, y esa lengua suya que incorpora en tensión un pasado filosófico o una eternal duda que sorprende.

A su vez en la ordenación creada de la lengua vislumbra un vacío que habilita la posibilidad de ese significado otro, catalizador de las oposiciones de la conciencia de un tercero. Un espacio fecundo para activar asociaciones y conjugaciones, y por ende para el Mito .

“Llegó un día en que se supo leer con los ojos,
sin deletrear, sin escuchar,
y ese hecho alteró toda la literatura.
Evolución de lo articulado a lo apenas rozado —
de lo ritmado y encadenado a lo instantáneo—,
de lo que soporta y exige un auditorio
a lo que soporta y transporta un ojo rápido, ávido,
libre sobre la página”
Paul Valery

En Verbum I, el volumen inicial de tres tomos expositivos que se propuso erigir el artista, las piezas (o páginas) evidencian estas estratagemas que van señalando un estilo escritural de esas narraciones que ha ido creando Iván palabra a palabra, gesto a gesto, frase a frase, texto a texto.

Link, conjeturo, hará que muchos lectores de estos tiempos post-industriales no adviertan como merece el Horror Vacui que prologa esta especie de libro instalado por Iván en Galería Habana. Se impondrán a ese ojo ansioso lo mítico del deseo y del capital acumulado que conviven y tal vez hasta copulan bajo tensiones sostenidas por la letras D y O, enlazadas decenas de veces.

Algunos, precisos en el objetivo, alcanzarán primero a ver el signo de la moneda en crisis de dominación, otros se encadarán fácilmente en lo lúdico y en el regodeo percibirán la apetencia presa. El resto dependerá de las fabulaciones terciarias de cada quien (y hasta alguien intentará llenar de significantes las letras repetidas).

Unos pasos más y una (h)ojeada otra y el deseo podrá ser posesión y hasta podrá caer si se llega a consumir en sí mismo más allá del sonido del universo. Mantra Occidental está construida desde la fonía de una antípoda viva e inconciliable y en el espacio está latente la posibilidad del fuego como placer y como catástrofe.

Antes del error en lo preciso que evidencia Flow está la (Mentira) propiciando profecías, ahogada como se merece o vencedora de un juego con los límites, y esa S libre, será la analogía al derroche, a la avaricia que rompería el equilibrio y desbordaría la copa o el infinito una vez más.

Alrededor y sin necesidad de mirar atrás está el tiempo metaforizado en No rear view mirror para propiciar (junto a Heritage y Autocensura) un mitificar de lo impreciso, del olvido, de la opresión y la ira, hasta llegar al sueño de un Mundo otro en New world order (cuanto discurso necesitaría la política para declararnos este todo que a su vez puede ser la nada).

Mientras no se acaban la palabras (No more words) una provocación a la develación/revelación, el reto en el Desnudo (dare/bare). Y cerca del final la Fe …

La Habana
Enero de 2016