Bienales de La Habana

La Bienal de La Habana resulta el más trascendente de los acontecimientos culturales cubanos surgidos durante el pasado siglo, cuyas contribuciones en el ámbito de la visualidad contemporánea superan el estrecho marco de la Isla, e incluso el de sus aspiraciones hacia el llamado Tercer Mundo, para erigirse como uno de los paradigmas modélicos de lo que serían las bienales internacionales de arte de todo el mundo.

Su estrategia de investigación y organización, sumadas a su perspectiva descolonizadora supuso una nueva perspectiva para asumir las producciones simbólicas de las regiones marginadas o silenciadas, a la vez que una actitud también innovadora a la hora de exhibirlas, que partía de la necesidad de establecer un espacio propio desvinculado de los conceptos históricamente establecidos, para favorecer el diálogo desde diferentes orígenes y contextos, abierto a receptores y públicos cada vez más amplios y heterogéneos.

A través del itinerario que ofrecen cada una de sus ediciones, la Bienal de La Habana se erige como un vehículo imprescindible para comprender mucho de lo que ha sucedido en el arte cubano, latinoamericano, asiático, africano e internacional en sentido general. Desde sus orígenes el evento supo identificar audazmente aquellas zonas más auténticas, experimentales y emergentes del arte en esas regiones; ofreciendo claves para abordar la investigación, y específicamente la labor de curaduría, desde el trabajo colectivo y el conocimiento compartido.

La Bienal, en su devenir, ha ido perfilando un mapa histórico-geográfico-conceptual que permite ubicar y perfilar el desarrollo de lo que convenimos en denominar «contemporaneidad» para este manojo de pueblos y países disímiles, contradictorios, preteridos, cuyas prácticas simbólicas han conformado una suerte de ideología de la resistencia.  Baste señalar que muchas de las figuras de referencia obligada, legitimadas hoy, asomaron a la escena artística y se visualizaron a través del evento, y a partir de aquí consiguieron insertarse en los circuitos internacionales del mainstream.

Paralelo a las muestras y actividades centrales del evento, organizadas y curadas desde el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, históricamente se han organizado un sinnúmero de exposiciones colaterales, muestras homenaje, talleres, encuentros, simposios, que en las últimas ediciones han tomado un giro específico, buscando visibilizar el arte cubano en su sentido más dilatado. Ello ha hecho que La Habana durante los tiempos de Bienal se convierta en la “galería más grande del mundo”, ofreciendo un momento único de concurrencia y diversidad para nacionales y foráneos.

En cada edición del evento, y asociado generalmente al tema definido como objeto de su investigación, la Bienal convoca un Evento Teórico. A lo largo de su historia ha ido generando y dando continuidad a un pensamiento crítico sobre el Tercer Mundo que busca aquilatar sus entramados históricos y conceptuales desde una perspectiva que privilegia la diversidad de enfoques y los entrecruzamientos culturales. Luego de doce ediciones se ha acopiado un acervo de conferencias y reflexiones ancladas en una perspectiva ideológica de inserción, subversión y articulación de saberes y prácticas de muy diversa naturaleza. Identidad, comunicación, lo local, lo nacional y lo global, tradición y/o contemporaneidad… se sistematizan en registros que han ido construyendo una plataforma dialógica para tematizar acerca de los constructos simbólicos del arte desde y para la propia Bienal y sus perspectivas curatoriales y comunicativas.

A pesar del carácter trienal que desde sus primeras ediciones adquirió la cita habanera, no ha renunciado a la designación de Bienal, atenida a que el establecimiento de una nomenclatura diferente podría hacer pensar que se trata de un nuevo evento. Este intervalo dilatado entre una y otra edición obedece a razones de índole económica y organizativa que persisten en signar el evento, declarado a contracorriente de las corrientes totalitarias y banalizadoras del arte y la cultura contemporáneos.

Con el objetivo de reunir un conjunto lo más representativo del arte contemporáneo de toda el área, fue convocada por la Dirección de Artes Plásticas y Diseño del Ministerio de Cultura como una muestra concurso donde podían participar artistas de América Latina y El Caribe vivieran o no en sus países de origen. El concurso comprendía las especialidades de pintura, grabado, dibujo y fotografía, no así las manifestaciones tridimensionales, por las dificultades que generaba su transportación. La exposición se exhibió en el Pabellón Cuba y el Museo Nacional de Bellas Artes.

Como tributo a Wifredo Lam el Museo Nacional de Bellas Artes reorganizó la sala permanente dedicada al maestro, mientras en el vestíbulo del Palacio de Convenciones se desplegó la colección de grabados que sirvieron de ilustración al texto El Buque fantasma de Gabriel García Márquez. En uno de los salones de reuniones de dicha entidad se organizó una Conferencia Internacional sobre Wifredo Lam.

Participaron 806 artistas 22 naciones de América Latina y El Caribe: México, Cuba, Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil, Chile, Nicaragua, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Perú, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, El Salvador, Guadalupe, Guatemala, Jamaica, Martinica y se consideró Chicanos como una categoría regional. Destacan 106 cubanos, 170 mexicanos y 111 argentinos.

Se organizaron muestras personales del mexicano Francisco Toledo y el venezolano Jacobo Borges, ambos en la Casa de las Américas. El Museo Nacional de Bellas Artes acogió al ecuatoriano Oswaldo Guayasamín; mientras el chileno Roberto Matta se presentó en la Galería 23 y M.

Jurado internacional:
Aracy Amaral (Brasil). Crítica de arte. Directora del Museo de Arte Contemporáneo de la Universidad de San Pablo
Juan Antonio Roda (Colombia). Grabador. Cónsul de Colombia en Barcelona
Julio Le Parc (Argentina). Pintor. Miembro fundador de Espacio Latinoamericano en París
Manuel Espinoza (Venezuela). Pintor
Mariano Rodríguez (Cuba). Pintor. Presidente de la Casa de las Américas
Marta Arjona (Cuba). Escultora y ceramista. Directora del Patrimonio Nacional del Ministerio de Cultura de Cuba
Pedro Meyer (México). Fotógrafo. Organizador de los Coloquios Latinoamericanos de Fotografía.

Premios:
Gran Premio Wifredo Lam
Arnold Belkin (México)

Pintura
Premio “Joaquín Torres García”
Carmelo Arden Quin (Uruguay)
Mención
José Carrasquel (Venezuela)

Premio “Cándido Portinari”
José Gamarra (Uruguay)
Mención
Ana Eckell (Argentina)

Premio “Orozco-Rivera-Siqueiros”
Carlos Alonso (Argentina)
Mención
Adolfo Patiño (México)

Premio “Emilio Petttoruti”
Horacio García Rossi (Argentina)
Mención
Fernando Barata (Brasil)

Dibujo
Premio “Flavio de Carvalho”
Alirio Palacios (Venezuela)
Mención
Ever Estudillo (Colombia)

Premio “Armando Reverón”
Roberto Fabelo (Cuba)
Mención
Aníbal Ortiz Pozo (Chile)

Grabado
Premio “José Guadalupe Posada”
Branca de Oliveira (Brasil)
Mención
Balthazar Armas (Venezuela)

Premio “Antonio Berni”
Omar Rayo (Colombia)
Mención
León Ferrari (Argentina)

Fotografía
Premio “Martín Chambi”
Fernell Franco (Colombia)
Mención
Fernando Chaves (Brasil)

Premio “Tina Modotti”
Rogelio López Marín / Gory (Cuba)
Mención
Carlos Rivodó (Venezuela)

Menciones Especiales
Elsa Morales (Venezuela)
Orlando Sobalvarro (Nicaragua)
Grupo Solidarte

Premio Espacio Latinoamericano
Manuel Mendive (Cuba)

Premios Nacionales
Pintura / Premio “Amelia Peláez”
Tomás Sánchez
Mención
Eduardo Rubén García

Dibujo / Premio “Rafael Blanco”
Gustavo Acosta
Mención
Antonio Eligio Fernández (Tonel)

Grabado / Premio “Francisco Javier Báez”
Gilberto Frómeta
Mención
Pablo Borges

Fotografía / Premio “José Tabío”
Mario García Joya (Mayito)
Mención
Mario Díaz Leyva

Convocada por el recién inaugurado Centro Wifredo Lam bajo la dirección de Llilian Llanes. Se mantuvo la presidencia de Marcia Leiseca por la Dirección de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura. A partir de un método acuñado por su directora como de “aproximaciones sucesivas”, se retoma el enfoque tercermundista originalmente dado al evento, extendiéndose el objeto de estudio a las regiones de África, Asia y Medio Oriente, y trazándose una estrategia de trabajo en varias etapas.

La Bienal de La Habana se concentró en la búsqueda de un espacio de visibilidad que se erigiera en foco de interés alternativo hacia aquellos artistas que suponían importantes contribuciones al arte de sus regiones, pero que no se incluían en el establishment internacional. Para ello se estructuró un proyecto de investigación y curatorial inédito hasta ese momento en el ámbito de las exposiciones internacionales de arte.

Si la Primera sólo contempló pintura, dibujo, grabado, fotografía y excepcionalmente algunas instalaciones, en esta oportunidad hubo también escultura, cerámica, arte popular, técnica mixta y algunos performances.

En la Muestra Concurso participaron 667 artistas de 61 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Belice, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Salvador, Guadalupe, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Martinica, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominica, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela. De África Subsahariana: Angola, Burkina Faso, Camerún, Congo, Etiopía, Ghana, Mali, Mozambique, Nigeria, Senegal, Seychelles, Tanzania, Togo, Zaire, Zambia, Zimbabwe. De África Norte y Medio Oriente: Argelia, Egipto, Marruecos, Irán, Iraq, Kuwait, Líbano, Siria, Sudán, Túnez. De Asia: Cambodia, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Laos, Sri Lanka, Paquistán, Viet Nam. Destacan 58 cubanos, 60 argentinos y 36 indios.

Además de la Muestra Concurso se organizaron una serie de Exposiciones de Honor; Exposiciones Especiales y alrededor de 60 exposiciones de arte cubano en toda la red de galerías e instituciones de toda la ciudad. Al unísono, funcionaron el Taller de tapices Marta Palau en el Museo de Artes Decorativas, el Taller de arte público Julio Le Parc en coordinación con CODEMA en el parque de 14 y 15 en el Vedado; el Taller se serigrafía y Encuentro de serígrafos en el Taller artístico experimental René Portocarrero; el Taller y Encuentro de grabado en el Taller experimental de grabado de la Plaza de la Catedral, entre otras muchas acciones promocionales, formativas y participativas.

El evento teórico se organizó como una Conferencia internacional sobre el arte del Caribe.

Jurado internacional:
Ida Rodríguez Prampolini (México). Crítica de arte y Presidente del Jurado
Luis Camnitzer (Uruguay). Artista y crítico de arte
Jagmohan Chopra (India) Artista
Roberto Fabelo (Cuba). Artista
Adelaida de Juan (Cuba). Crítica de arte
Malangatana Ngwenya (Mozambique). Artista
Antonio Seguí (Argentina). Artista

Premios:
José Bedia (Cuba)
Carlos Capelán (Uruguay)
Alberto Chissauo (Mozambique)
Jorge Chowdnury (India)
Joaquín Savado (Argentina)
Jarri Maestro (Filipina)
Manuel Mendive (Cuba)
Antonio Ole (Angola)
Marta Palau (México)
José Tola (Perú)

Menciones
Juan Francisco Elso Padilla (Cuba)
Marina Gutiérrez (Puerto Rico)
Dagnoko Newethian (Mali)
Tomás Sánchez (Cuba)
Amupam Sud (India)
Ana Tiscornia (Uruguay)

Tema: Tradición y Contemporaneidad

Convocada por el Centro Wifredo Lam bajo la dirección de Llilian Llanes. El evento renuncia a la muestra concurso y las exposiciones colaterales en aras de consolidarse como un espacio que desde una mirada propia abordara el arte de nuestras regiones teniendo en cuenta las circunstancias de los respectivos contextos. Para ello resultó determinante el establecimiento de un tema de reflexión de actualidad que permitiera apreciar los diferentes puntos de vista existentes alrededor del mismo y desbrozara el camino hacia una mejor comprensión de los valores que distinguían a cada región y todas y cada una de las partes que la integraban. Al formularse bajo el título de Tradición y Contemporaneidad en el Arte del Tercer Mundo buscaba profundizar en la necesaria relación dialéctica que debía prevalecer entre una auténtica búsqueda de las raíces y la imprescindible voluntad de compartir la contemporaneidad.

Se establecen los viajes de investigación como método de selección de artistas. En términos visuales, la Bienal queda organizada a partir de una exposición central, titulada Tres Mundos y una serie de muestras colectivas e individuales. Fueron presentadas en el Museo Nacional de Bellas Artes o en instituciones cercanas. El evento teórico central sesionó en el propio Museo, bajo el eje de Tradición y contemporaneidad en el ambiente y la plástica del Tercer Mundo. En paralelo, en el mismo espacio, sesionó una Tribuna Libre.

Las exposiciones colaterales de arte cubano fueron organizadas por el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales y el Centro Provincial de Artes Plásticas, instituciones a las que estaban subordinadas metodológicamente, las galerías y museos de la ciudad.

Participaron 533 artistas de 57 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Martinica, México, Nicaragua, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominica, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela. De África Subsahariana: Angola, Benín, Burkina Faso, Burundi, Etiopía, Ghana, Guinea, Mali, Mozambique, Nigeria, Sierra Leona, Sudáfrica, Sudán, Zaire, Zambia, Zimbabwe. De África Norte y Medio Oriente: Argelia, Egipto, Iraq, Kuwait, Líbano, Libia, Marruecos, Palestina, Qatar, Túnez. De Asia: Filipinas, India, Malasia, República Popular de Corea, Singapur, Sri Lanka, Tailandia, Viet Nam. Destacan 76 cubanos, 71 mexicanos y 48 venezolanos.

Tema: El desafío a la colonización

Convocada por el Centro Wifredo Lam bajo la dirección de Llilian Llanes. El evento se estructura a partir de un Comité de Patrocinadores y un Comité Organizador conformado por una serie de comisiones. En esta edición, se busca abordar las maneras a través de las cuales la mentalidad colonial del pasado se manifiesta en el presente, llamando la atención sobre aquellos fenómenos que, más allá de las actitudes mantenidas por las antiguas y actuales metrópolis, guardan una relación más estrecha con nuestra propia capacidad de ser independientes, tanto desde el punto de vista de la conciencia individual y como de la colectiva.

Se concede un mayor espacio a la fotografía y se incorpora la arquitectura como una manifestación relevante. Adicionalmente, se tuvieron más en cuenta las minorías étnicas existentes en el Primer Mundo, se mantuvo la presencia del arte popular como una constante original en los pueblos de las diferentes regiones y se consolidó la participación del Instituto Superior de Arte.

Se mantuvo la estructura de un ensayo general, para esta ocasión El desafío del arte (Obras de tres continentes), alrededor del cual se nuclearon exposiciones personales y colectivas. Los retos que suponían los cada vez más escasos espacios del Museo Nacional hicieron que el evento expandiera sus sedes a la Fortaleza San Carlos de La Cabaña, quedando de esta manera un núcleo a cada lado de la bahía: el primero, alrededor del Museo y el sistema de instituciones de La Habana Vieja y el Vedado y el segundo en la Fortaleza de La Cabaña. Destaca la exposición Lam desconocido que exhibió Casa de las Américas.

Se mantuvieron las exposiciones colaterales de arte cubano, organizadas según la subordinación de la entidad correspondiente.

El evento teórico se concretó en la Conferencia internacional Dominación cultural y alternativas ante la colonización que tuvo lugar en la Sala Alejo Carpentier del Gran Teatro García Lorca. Por su parte, se mantuvieron las Tribunas abiertas.

En el entorno de la Cuarta Bienal se celebró el Congreso del CIMAN (Comité Internacional de Museos de Arte Moderno) en el Palacio de las Convenciones.

Participaron 248 artistas de 51 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Guyana, Guatemala, Guadalupe, Martinica, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominica, Trinidad y Tobago, Uruguay, Venezuela. De África Subsahariana: Angola, Benín, Etiopía, Ghana, Mali, Mozambique, Nigeria, Sudáfrica, Senegal, Togo, Uganda, Zambia, Zimbabwe. De África Norte y Medio Oriente: Argelia, Egipto, Iraq, Líbano, Libia, Marruecos, Túnez. De Asia: Bangladesh, China, Filipinas, India, Indonesia, Malasia, Tailandia, Pakistán. Se incorporan Canadá, Inglaterra y Estados Unidos. Los cubanos descienden a 19, mientras México aporta 28 creadores y Brasil 22.

Tema: Arte, Sociedad, Reflexión

Convocada por el Centro Wifredo Lam bajo la dirección de Llilian Llanes el evento se celebró en el año que muchos han considerado el más duro del llamado Período Especial. Dentro del enunciado general de Arte, Sociedad y Reflexión se pusieron a debate un grupo de problemáticas generales: El entorno físico y humano del Tercer Mundo; Las migraciones; Las marginaciones; La relación entre arte, mercado y consumo; Las Utopías y Lo popular.

El cuerpo exhibitivo se organizó de acuerdo a dichos tópicos: Entornos y circunstancias en el Museo Nacional de Bellas Artes; Espacios fragmentados. Arte poder y marginalidad en la Fortaleza San Carlos de La Cabaña; La otra orilla en el Castillo de los Tres Reyes del Morro. En las diversas instituciones del circuito de La Habana Vieja, donde se incluía el Centro Lam en su nueva sede de San Ignacio y Empedrado, se exhibieron las dos restantes muestras: Apropiaciones y entrecruzamientos y Obsesiones colectivas. Reflexiones individuales.

El evento teórico se concibió en forma de paneles en el Museo Nacional de Bellas Artes: Taller vivo de la Bienal de la Habana; Sobre las definiciones de la identidad; Sobre el coleccionismo público y privado y su papel en la orientación del arte contemporáneo; El arte ¿cultura o mercancía?; Sobre el protagonismo artístico; Sobre lo universal y su redefinición y las tradicionales Tribunas Libres que tuvieron lugar, también, en el Centro Lam.

Por primera vez en la historia del evento, una selección de sus exposiciones se exhibe en el Museo de Aachen, en Alemania, a solicitud de Peter Ludwig.

Participaron 239 artistas de 55 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Aruba, Bahamas, Barbados, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curazao, Chile, Ecuador, Guatemala, Guadalupe, Honduras, Jamaica, Martinica, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominica, Uruguay y Venezuela. De África Subsahariana: Benín, Camerún, Ghana, Isla de la Reunión, Kenya, Mozambique, Nigeria, Sierra Leona, Sudáfrica, Senegal, Tanzania, Togo, Zaire y Zimbabwe. De África Norte y Medio Oriente: Argelia, Iraq, Irán, Líbano y Palestina. De Asia: Corea del Sur, China, Filipinas, India, Indonesia, Tailandia y Pakistán. Repiten Canadá, Inglaterra y Estados Unidos. Se incorpora Australia. Los cubanos suman 21 al igual que los argentinos. 15 artistas participan por Estados Unidos.

Tema: El Individuo y su Memoria

Convocada por el Centro Wifredo Lam bajo la dirección de Llilian Llanes mantuvo el mismo esquema organizativo de las ediciones previas, configurado por exposiciones temáticas (individuales y colectivas), actividades teóricas y talleres de artistas. El objeto de reflexión buscó examinar, desde el Tercer Mundo, un tópico de interés universal que parecía resumir el espíritu finisecular de la época. Se concentró en el papel de la relación del individuo con su memoria, no como un lugar de refugio de la utopía tantas veces diferida, sino como sitio donde tradicionalmente el ser humano ha edificado su dignidad y su sentido.

El evento definió su puesta en marcha a partir de las alianzas con los Consejos de la Administración del Poder Popular Provincial y los 15 municipales de La Habana, quienes se involucraron en una estrategia de colaboración que implicó hospedar a los artistas en casas de familia de sus localidades, contribuir en la producción de las obras y a su respectivo montaje en las diversas sedes expositivas.

Ante el cierre del Museo Nacional por una reparación capital, el evento consolida la utilización del Parque Histórico Militar Morro-Cabaña como su sede fundamental. A ello se adicionaron los habituales espacios pertenecientes a un conjunto de instituciones localizadas en La Habana Vieja y El Vedado.

Los encuentros teóricos cambiaron la dinámica habitual de su trabajo. En cada una de las exposiciones se produjeron discusiones con sus curadores y artistas, junto a un programa de encuentros temáticos y conferencias. Se organizaron recepciones populares en todos los municipios que acogieron artistas invitados, donde no faltaron bailables y las tradicionales “caldosas”.

Aunque con menor alcance y relevancia se mantuvo el programa colateral de arte cubano en la red de instituciones de la ciudad.

Participaron 184 artistas de 44 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Jamaica, Martinica, México, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominica, Surinam, Uruguay y Venezuela. De África Subsahariana: Angola, Benín, Camerún, Ghana, Isla de la Reunión, Nigeria y Sudáfrica. De África Norte y Medio Oriente: Argelia, Egipto, Marruecos y Túnez. De Asia: Filipinas, India, Indonesia y Singapur. Repiten Inglaterra, Australia y Estados Unidos. Se incorporan España, Francia, Japón y Yugoslavia. Los cubanos suman 22 al igual que los argentinos y los brasileños.

Tema: Uno más cerca del otro

Convocada desde el Consejo Nacional de las Artes Plásticas con la presidencia de Rafael Acosta de Arriba y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam con la dirección de Nelson Herrera Ysla. Luego de la experiencia de la anterior Bienal en que la memoria individual y colectiva actuó como protagonista de un conjunto de obras que en alguna medida devolvían parte de la imagen perdida en las contingencias familiares y sociales, para esta edición de la Bienal se consideró necesario el encuentro del hombre con otro hombre, contribuir a la búsqueda de las naturales formas de intercambio humano un tanto marginadas ante la exposición desmedida de mediadores electrónicos. En su texto, el director del evento insiste en un “un retorno crítico a lo real ( que no al realismo), a la rica diversidad y heterogeneidad de lo real en nuestras culturas, capaz de develar cosas a las gentes, mostrar caminos, perspectivas, puntos de vista desde un conocimiento mayor cada vez del hombre.”

Poniendo un claro acento en lo arquitectónico y lo urbanístico, el evento consideró que de esta manera era factible “engrasar” los nudos de la red humana situando a los individuos en un marco idóneo para pulsar sus sentimientos.

La estructura del evento se dilata. Se organiza una Muestra Central, acompañada de Exposiciones Especiales (Personales o Colectivas), Talleres de Creación, Exposiciones de Arquitectura y Exposiciones de Arquitectura Contemporánea. En cuanto al ámbito teórico se establece Encuentro de Teoría y Crítica, Encuentro de Arquitectura y Encuentro Internacional de Profesores y Estudiantes de Artes Plásticas.

Participaron 171 artistas de 43 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Camerún, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curazao, Guatemala, Haití, Honduras, Jamaica, Martinica, México, Nicaragua, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. De África: Costa de Marfil, Ghana, Isla de la Reunión, Nigeria, Sudáfrica, Egipto y Senegal. De Asia: Filipinas, India, Japón, Indonesia y Singapur. De Medio Oriente: Emiratos Árabes, Israel, Palestina. Repiten Estados Unidos, Inglaterra, España y Francia. Se suma Holanda. Los cubanos suman 17, Brasil y Argentina tienen 15 creadores en nómina.

Tema: El arte con la vida

Convocada desde el Consejo Nacional de las Artes Plásticas con la presidencia de Rafael Acosta de Arriba y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam con la dirección de Hilda María Rodríguez Enríquez. El evento se propone, más allá de cualquier novedad, reclamar el rol del arte en la emergente relectura de los sucesos de la cotidianidad, especialmente aquellos que ponen en peligro la sensibilidad humana. La Bienal, de esta manera, reconecta sus estrategias simbólicas con la utopía, entendida como el deseo de establecer una natural relación del arte con la vida.

Según se declara por su directora en el catálogo general “…ya no sólo se trata de validar el “objeto”, defender una teoría que legitime las nuevas conductas artísticas y otras formas de concebir o exhibir el arte. El problema es hacer frente al consumo, a los medios masivos que penetran la cultura y crean los nuevos íconos, estereotipos de seudocultura, modelos de fascinación estériles, pero verdaderamente poderosas para asegurar mentalidades acríticas, y por supuesto, carentes de necesidades estéticas y espirituales”.

El evento afianzó la tendencia a desplegar sus experiencias por diversos espacios públicos de la ciudad, a la vez que se involucró en contextos sociales específicos, como el Solar La California en Centro Habana o el Municipio Alamar. Mantuvo de manera similar la Muestra Central, desplegada en el resto de sus sedes habituales en el Parque Morro-Cabaña, la red de instituciones, museos y galerías de la Habana Vieja, y las entidades emblemáticas de El Vedado, donde destacó el Pabellón Cuba. Entre los proyectos Se organizaron Proyectos Especiales, especialmente muestras de cine y video, exposiciones colectivas y personales. Destaca la organización de un Encuentro de Performance.

Como nota especial se organizó un Concierto por la Paz al que asistieron todos los artistas e invitados, personalidades, intelectuales. De manera especial asistió Fidel Castro, presidente del país. Históricamente, el Comandante en Jefe había apoyado al evento, considerándolo un valor imprescindible en el entorno de la cultura nacional e internacional.

El Encuentro Teórico se convocó bajo el lema de Forum Arte-Vida en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes.

Participaron 149 artistas de 46 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Belice, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Guatemala, Jamaica, Martinica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela. De África: Costa de Marfil, Benín, Nigeria, Sudáfrica, Mozambique, Zimbabwe, Egipto y Senegal. De Asia: Filipinas, China, India y Singapur. De Medio Oriente: Irán y Turquía. De otros países Alemania, Austria, Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Finlandia, Holanda, Reino Unido, Italia, Malta y Suiza.

Tema: Dinámicas de la cultura urbana

Convocada desde el Consejo Nacional de las Artes Plásticas con la presidencia de Alejandro Rojas y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam con la dirección de Rubén del Valle Lantarón. Entroncada en la propia tradición del evento, interesado en sistematizar las reflexiones asociadas al contexto urbano y su multiplicidad sociocultural, esta edición del evento asume la ciudad como un laboratorio cultural.

La Novena Bienal abordaría el carácter conflictual implícito en las ciudades desde una posición abierta y plural que reparase tanto en las bondades aparejadas a las urbes como en las múltiples contradicciones irresueltas que persisten en su interior. La ciudad se erige como punto de referencia obligada, pletórico de potencialidades visuales donde expandir el limitado recinto de la galería o el museo. Ese lugar donde parecían estar de acuerdo “acontecerá el imprevisible arte del futuro”.

El evento se estructuró como una Muestra Central, alrededor de la cual se organizaron Exposiciones Personales, Proyectos Colectivos y Talleres. Destacaron La dinámica de un viaje, organizado en la Terminal La Coubre y Omni Zona Franca en Alamar.

El Fórum Idea, que sesionó en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes, buscaba erigirse en una pieza que se integrara a los debates que el tema de la Bienal buscaba suscitar, planteando núcleos de discusión acerca de la relación entre el arte, la ciudad y sus componentes. De esta manera, la ciudad y su topología, más que un escenario de fondo, devendría una topografía por la cual trasitar descubriendo dinámicas de actividad que trascendieran el referente privilegiado del objeto artístico, aunque por supuesto sin excluirlo.

Participaron 134 artistas de 51 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Aruba, Belice, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Jamaica, México, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela. De África: Costa de Marfil, Camerún, Benín, Congo, Nigeria, Sudáfrica, Mozambique, Zimbabwe, República centroafricana, Egipto y Senegal. De Asia: Japón, China e India. De Medio Oriente: Líbano, Israel y Turquía. De otros países Alemania, Australia, Canadá, España, Estados Unidos, Francia, Madagascar, Italia, Noruega, Rumanía, Suecia y Grecia.

Tema: Integración y resistencia en la era global

Convocada desde el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam bajo la dirección de Rubén del Valle Lantarón y subdirección de Jorge Fernández. Esta edición buscó ampliar los ejes de participación atenida a la reconfiguración geopolítica que se verificaba en el planeta durante los inicios del siglo XXI, teniendo en cuenta que el llamado Tercer Mundo se tornaba un término de contornos imprecisos y en constante transformación. Por otro lado, el mundo pretendidamente globalizado donde los países menos favorecidos pugnan por insertarse, persevera en jerarquizar la hegemonía económica y la dependencia y control de la información.

La Bienal tendrá lugar dentro de un mundo pretendidamente globalizado que se presenta ante nosotros con muchos rostros, complejidades y conflictos, sobre todo cuando el discurso referido a este tiende a jerarquizar la hegemonía económica, la dependencia y el control de la información, desconociendo los diferentes estadios del desarrollo y las orientaciones sociopolíticas que conviven en el planeta. Asimismo, la convivencia de expresiones, aun en estado prístino de conservación, junto a las más sofisticadas manifestaciones de producciones simbólicas influidas por el desarrollo de las nuevas tecnologías, pone en evidencia la falacia del discurso homogeneizador de la globalización. De esta manera, y siguiendo la línea de trabajo de más de 25 años, la Bienal en su décima edición se interesaba en privilegiar aquellos matices diferenciadores y las particularidades contextuales que se derivan de los procesos de inserción y resistencia a la mundialización.

Se organizaron un conjunto de Proyectos Colectivos, Exposiciones Individuales y Talleres, junto a la Muestra Central que tuvo lugar en el Parque Histórico Militar Morro Cabaña. El evento se estructura a partir de pequeños circuitos de exhibición en grandes núcleos territoriales dentro de la ciudad: Habana del Este, Habana Vieja y Vedado. De esta manera, en Habana del Este se organizan los circuitos Morro-Cabaña y Alamar; en Habana Vieja se constituyeron Plaza de la Catedral, Plaza Vieja, Centro histórico, Los Oficios, Manzana de Gómez y Capitolio Nacional. En Vedado se concentraron tres grandes grupos: 23 y 12, Rampa y Calle G. Como circuitos independientes quedaba Playa con el Instituto Superior de Arte y San Agustín con el proyecto LASA.

En esta edición participan en la muestra central 175 artistas de 54 países. De América Latina y El Caribe: Argentina, Venezuela, Paraguay, Colombia, México, Chile, Bolivia, Uruguay, Perú, Brasil, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Guatemala, El Salvador, Cuba, Haití, Barbados, Martinica, Curazao, Surinam, Trinidad y Tobago, Isla de la Reunión, República Dominicana, Puerto Rico y Jamaica. De África: Argelia, Sudáfrica, Zimbabwe, Angola, Zambia, Nigeria, Camerún y Ghana. De Asia: Japón y China. Repiten Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, España, Italia, Alemania, Australia y Francia. Se suma Kosovo, Albania, Países Bajos, Austria, Polinesia francesa e Islas Comores. Entre participaciones personales y colectivas, los cubanos conformaron una nómina total de alrededor de 100 artistas, integrando muestra central y proyectos colectivos.

El Evento Teórico se celebró en el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes bajo el mismo tema que la edición del evento. El temario de análisis buscaba abarcar los problemas fundamentales que bajo las tensiones de lo local-regional-global afectaban al mundo en ese momento. Asimismo, intentó articular una dinámica de intercambios que tuviera en cuenta la propia historia de la Bienal de La Habana –su génesis, su programa y su desarrollo– como perfil desde el cual se promovieron muchas de las prácticas del arte internacional y la cultura contemporánea.

Tema: Prácticas artísticas e imaginarios sociales

Convocada desde el Consejo Nacional de las Artes Plásticas con la presidencia de Rubén del Valle Lantarón y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam con la dirección de Jorge Fernández. A través del objeto de estudio definido para esta edición, se buscaba indagar en aquellos discursos que implican o comprometen –en una escala más compleja– al ciudadano y al espectador, explorando las diversas acepciones de lo público, los procesos de inserción social, las tecnologías y la comunicación.

El texto curatorial declara que “para la Oncena Bienal de La Habana es importante propiciar el diálogo entre el adentro y el afuera, trabajar con el arte vivo e involucrar de forma permanente al espectador. Nos planteamos –esta vez con mayor énfasis– convertir el contexto cubano y los escenarios públicos en un laboratorio temporal de experimentación artística.”

La Bienal nuevamente se estructura a través de circuitos. En Habana Antigua se desarrolla la exposición central Prácticas artísticas e imaginarios sociales, en el Gran Teatro de La Habana. Se suman al circuito Open Score. Nuevos medios se desarrolla en el Centro Hispanoamericano de Cultura, mientras La Caza del Éxito en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales; CIFO: Una mirada múltiple en el Museo Nacional de Bellas Artes; Detrás del muro. Proyecto Malecón en el malecón habanero y plazas aledañas; Proyecto Cinema Remixed Reloaded 2.1 en la Galería Collage Habana; Proyecto La ética antes de la forma en Galería Galeano; mientras en otros espacios institucionales y públicos (cines, galerías, jardines, plazas, calles, museos, instituciones) se exhiben o transcurren el resto de las propuestas. En el circuito Plaza Creaciones compartidas tiene lugar en el Pabellón Cuba; a la vez que parques, instituciones, avenidas, acogen el resto de los proyectos con amplio acento en lo urbano y lo públio. El Circuito Playa incluye el Proyecto pedagógico del Instituto Superior de Arte, el Centro de Negocios Miramar y el Instituto Politécnico Superior José Antonio Echevarría. Por último, el Circuito San Agustín se refiere al proyecto MAC-SAN que ocurre en espacios públicos, institucionales y privados de ese municipio periférico.

Como dato curioso vale destacar que de los 180 artistas que participan en el evento, 113 pertenecen a la nómina de la Bienal y los otros 67 fungen como invitados de los proyectos específicos donde se incluyen. Destaca el caso de los cubanos, 27 en registro oficial de los 55 totales. Participan de América Latina y El Caribe: Argentina, Chile, Brasil, Colombia, México, Panamá, Guatemala, Nicaragua, Costa Rica, Paraguay, Perú, Ecuador y Venezuela, Haití, Puerto Rico, Surinam, República Dominicana, Martinica, Barbados, Guadalupe y Cuba. De África: Nigeria, Camerún, Palestina, Marruecos, Egipto, Sudáfrica y Angola. De Asia: India, China y Japón. De otros países: Canadá, España, Austria, Francia, Rusia, Alemania, Serbia, Italia, Dinamarca, Bélgica, Noruega y Estados Unidos.

El evento teórico, bajo el título mismo título que el evento, se convoca para el Teatro del Museo Nacional de Bellas Artes.

El programa colateral adquiere en esta edición una dimensión inédita pues, abandonados los espacios del Parque Morro-Cabaña por los curadores de la Bienal, el Consejo Nacional de las Artes Plásticas decide organizar allí una gran muestra de arte cubano, que tuviera en cuenta la mayor diversidad posible de estéticas, procedimientos y generaciones. Se suma a este proyecto decenas de exhibiciones por toda la ciudad, con un acento especial en los llamados Estudio-Taller de los propios artistas.

Entre la idea y la experiencia

Convocada desde el Consejo Nacional de las Artes Plásticas con la presidencia de Rubén del Valle Lantarón y el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam con la dirección de Jorge Fernández. En un nuevo giro de sus estrategias el evento renuncia a la definición de un tema, en función del planteo de un enunciado, a la vez que desecha definitivamente la presentación de una muestra central. Se interesa, de esta manera en los procesos de creación transdisciplinarios y de intermediación que supongan colaboraciones tanto investigativas como de carácter pedagógico. La Bienal busca propiciar, además, “intersecciones” entre expresiones artísticas diversas como la danza, el teatro, la música, el cine y la literatura, a partir de la pluralidad semántica que aporta la “hibridez” en lo que comúnmente se entiende como visualidad.

En su convocatoria, luego de celebrar el 30 aniversario del evento, el equipo de curadores afirma “La Duodécima Bienal (…) aspira a instalarse en aquellos intersticios de la ciudad que faciliten el trabajo sobre los presupuestos antes referidos. Estas ideas ampliaran las disímiles miradas sobre el papel y las funciones de la curaduría en los escenarios actuales, sobre lo pertinente o no de un tema que presida las dinámicas de la obra misma y el entorno en que esta se produce o sobre la intervención que genera cada proceso creativo según el lugar y la situación para que fueron pensados.”

En esta oportunidad, nuevamente el Consejo Nacional de las Artes Plásticas organiza en el Parque Morro-Cabaña una gran exposición de arte cubano bajo el genérico de Zona Franca. Estructurada como una cartografía que registrara una sección amplia, diversa y desprejuiciada de la producción artística cubana de los últimos cuatro años. Participaron 266 artistas, 133 de ellos con exhibiciones personales y el resto en muestras colectivas. Detrás del muro organizó su segunda edición en su habitual locación del litoral habanero, a la par que se organizó, desde el propio programa colateral, un mapeo por exhibiciones y presentaciones de arte cubano por toda la ciudad.

La Duodécima Bienal de La Habana desplegó la mayor campaña comunicativa que ha mostrado el evento a lo largo de su historia. Cientos de artículos en la prensa nacional, una cobertura radial y televisiva excepcionales, catálogos, afiches, gráfica urbana desbordando muros y farolas, la consolidación de un noticiero televisivo, se acompañaron de una amplia repercusión en los medios culturales especializados. Desde lo internacional, tanto en medios generales como especializados, dedicaron amplio espacio a reseñar y analizar las estrategias desplegadas por el evento en su duodécima edición. En sentido general despertó gran interés por su clara vocación de diversidad y su énfasis la socialización del evento. No pocas polémicas se suscitaron que han mantenido sus más álgidas diferencias aún en los días que corren.

Futuras ediciones enrumbarán el evento hacia unas y otras zonas de la creación contemporánea, pero será imposible desestimar el acervo incalculable de capital simbólico y experiencias sociales que ha ido acumulando el evento a lo largo de sus doce ediciones.