Ernesto Fernández

Nacido en La Habana en 1939, Ernesto Fernández estudia Fotografía con los fotógrafos Carlos Fernández, Generoso Funcasta, Raúl Vales y José Agraz, entre 1952 y 1958, a la vez que trabaja como ayudante de dibujante en la Revista Carteles, La Habana. Ya para 1956 y hasta 1958 ocupa el cargo de diseñador, dibujante y fotógrafo en la Revista Carteles, La Habana, momento en que comienza su trabajo como fotógrafo en el Periódico Revolución, La Habana. En 1959 viaja a Venezuela como corresponsal de guerra durante la Invasión de Castro León, para dicho periódico.

Miembro fundador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, trabaja como corresponsal de guerra en Playa Girón y durante la Crisis de Octubre, para el Periódico Revolución, a la vez que se desempeña como fotógrafo en la Revista Mella, hasta el año 1965.

En 1962 participa en la muestra colectiva 10 Años de Revolución, que itinera por varios países: URSS, Argelia, Francia, China, Hungría, Corea del Norte, Checoslovaquia, Rumanía, Polonia, Bélgica, Finlandia, Japón, Bulgaria, Noruega, R.D.A., Holanda, Dinamarca, Cuba y obtiene el Tercer Premio en la International Press, Moscú. Al siguiente año se desempeña como corresponsal de guerra en la lucha contra bandidos en el Escambray para la Revista Mella y luego como corresponsal de guerra en la lucha contra piratas para la Revista Cuba. A raíz de esto realiza la muestra personal Lucha contra bandidos en el Ministerio de la Construcción. Ejerce como fotógrafo en Casa de las Américas y el Colegio Nacional de Arquitectos hasta 1968, La Habana

Durante los años 70 participa en varias exposiciones colectivas, entre ellas: La Casa en el XI Aniversario de la Revolución en la Galería Latinoamericana, Casa de las Américas; Salón 70 en el Museo Nacional de Bellas Artes. En 1971 expone Lucha contra bandidos, Girón y Columna Juvenil del Centenario. 3 Ensayos en la Biblioteca Central, Leipzig, R.D.A, Tokyo, Osaka, Japón, Leningrado y la URSS. También realiza varias muestras personales como Dos momentos de las microbrigadas en el Ministerio de la Construcción y Playa Girón en la Fábrica La Antigua Cubana, La Habana.

Desde mediados de esta década y hasta 1981 ocupa el cargo de Jefe del Departamento de Información en la Revista Cuba Internacional. Participa en la exposición colectiva Hecho en Latinoamérica I. Primera Muestra de la Fotografía Latinoamericana Contemporánea en el Museo de Arte Moderno, México D.F., y el Salón de Artes Plásticas UNEAC 1978 en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana. Entre 1981 y 1983 viaja como corresponsal de guerra a Angola, en 1984 realiza las mismas funciones en Nicaragua y expone en las muestras colectivas III Coloquio Latinoamericano de Fotografía en la Casa de las Américas, La Habana y Hecho en Latinoamérica en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

Para 1985 recibe la Orden Félix Elmuza que otorga la UPEC, La Habana; obtiene el premio Interpress Photo, URSS y expone Nacimos para vencer y no para ser vencidos en Galería Habana, La Habana, y en la sede UPEC, La Habana. Participa en la exposición colectiva Cuba: a view from inside. 40 Years of Cuba life in the work and words of 20 photographers en Ledel Gallery, New York. Dos años más tarde realiza la muestra personal Revolución en la galería Servando Cabrera Moreno, La Habana, y Angola en la UPEC, La Habana.

En 1991 participa en las exposiciones colectivas: Cuba (1841‑1991): El tiempo y su imagen en la Fototeca de Cuba, La Habana; Fotografía Cubana Contemporánea en 150 Imágenes. Taller Internacional de la Imagen Fotográfica, muestra colateral a la Cuarta Bienal de La Habana en el Centro de Prensa Internacional. Al siguiente año exhibe la muestra Ernesto Fernández Fotograf in Kuba. Landratsamt, Waiblingen, Alemania. Asiste a la exposición colectiva Kubanische. Fotografien 1959‑1992 en Berlín.

Muestra antológica Ernesto Fernández en Sassari, Nuoro y Macomer, en Cerdeña, se exhibe en 1998. En el 2000 obtiene el Premio Fotografía Iberoamericana que otorga la Universidad de Harvard, Massachusetts y durante esos años participa en las colectivas Epic Photography of the Cuban Revolution en The Cuban Art Space, Nueva York; Framing Cuba. Photographs by Ernesto Fernández y Ernesto J. Fernández en la Universidad de Harvard y en el Centro Cultural La Recoleta, Buenos Aires.

Obtiene el premio OLORUM Iberoamericano que otorga el Fondo Iberoamericano de Fotografía en el III Congreso de Cultura y Desarrollo en 2005 y dos años más tarde, exhibe la muestra personal La Fotografía y la Memoria en la Sociedad Económica de Amigos del País, Málaga, y la colectiva Cubanismo en Capital Culture, Londres.

En 2011 obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas que otorga el Consejo Nacional de las Artes Plásticas de Cuba en el 2011. Con tal motivo, al año siguiente realiza una gran muestra antológica en el Museo Nacional de Bellas Artes.

La dinámica de lo cotidiano eclosionó irreversible e imperiosamente en los sesenta. Las trasformaciones, favorecidas por la naciente revolución, se explicitaron en la inusitada preeminencia del sujeto común como epicentro temático bidimensional. (…)

Así, la fotografía comenzaba a desplegar su inherente potestad testimonial para dar respuesta al afán inclusivo, referencial e informativo del momento. El dinámico clima imperante propició el desplazamiento temático de buena parte de los retratistas provenientes del mundo de la publicidad, la prensa y la moda, hacia el fotorreportaje colectivo. Una fotografía de raigambre documentalista se instituía definitivamente como arquitecta primordial de la nueva realidad. (…)

Disímiles acontecimientos bélicos, políticos y culturales dan fe de la trascendencia de Ernesto Fernández en la historia de la fotografía cubana. Bastaría citar su activa participación como cronista del Congreso Católico celebrado en La Habana el 26 de noviembre de 1959, o durante la invasión a Playa Girón (1961), en la lucha contra bandidos (1963), en la Crisis de Octubre (1962) o en la guerra por la liberación de Angola (1981-1983).

Captar los increíbles sucesos de la realidad política y cultural de su nación fue siempre una motivación clave, imperativo recurrente y dinámico que lo incitó a establecer un ferviente diálogo con el espacio que le rodeaba, a presentarse muchas veces en el lugar de los hechos sin convocatoria previa, con el único afán de perpetuarlo. Sus imágenes contemplan el momento y el lugar en que se desenvuelven sin perder de vista las distorsiones que ello puede conllevar.

Con el triunfo de 1959, Fernández comienza a desplegar un arduo quehacer como colaborador de importantes publicaciones periódicas. Sus contribuciones para el diario Revolución, donde trabajó hasta 1964, le ofrecieron la posibilidad de efectuar disímiles reportajes y cubrir algunos de los acontecimientos políticos más trascendentales de la época. Este mismo año, un extenso reportaje para la revista Cuba pone al descubierto el potencial de este fotógrafo para desplazar la imperante estética documental hacia una experiencia no menos interesante: la danza. En la serie Estudiantes de Ballet se vuelca hacia la plasmación verídica de la recién fundada Escuela Nacional de Ballet. Aflora aquí el propósito de reflejar sin aparentes artilugios el dinamismo imperante en la joven institución.

La obra de este maestro de la fotografía épica se erigió gracias a su arrojo y desenfado como artista; una constante determinación, representativa de una personalidad inquieta que busca constantemente nuevos retos. Al respecto, él mismo señalaba en una entrevista: «Creo que en el momento decisivo está todo. Cuando se toma una foto, el tiempo se detiene. Todo sigue envejeciendo, pero ella permanece allí para siempre. Por lo tanto, lo más importante es ese momento de creación, en que uno lo pone todo para lograr una buena imagen».

Fragmentos de Ernesto Fernández: arrojo y desenfado del oficio de Isachi Durruthy