José Ramón Villa Soberón

Nace en 1950 en Santiago de Cuba, Cuba. Realizó sus estudios medios en 1971 en la Escuela Nacional de Arte, La Habana y en 1976 inició sus estudios superiores en la Academia de Artes Plásticas de Praga, Checoslovaquia. Es profesor de escultura en el Instituto Superior de Arte (ISA) desde 1976 y se desempeñó como Decano de su Facultad de Artes Plásticas de 1986 a 1990. Obras suyas se encuentran en colecciones de Cuba, España, Estados Unidos, Alemania, Brasil, Canadá, Checoslovaquia, Polonia, Hungría, Egipto, Rusia, Francia, Costa Rica, Italia, Argentina y México. Ha impartido diferentes conferencias en Cuba y en el extranjero.

Cuenta con un sinnúmero de piezas emplazadas en toda la geografía universal, donde destacan, en Cuba, el Mausoleo a Los Mártires del 13 de Marzo, Cementerio de Colón (1982); la Escultura al Che Guevara, Palacio Central de los Pioneros y la escultura Encuentro, Matanzas (1984); el Conjunto Escultórico Monumento Plaza Mariana Grajales, Guantánamo y la escultura El Abra, Playa Jibacoa, La Habana (1985); el relieve escultórico Banderas, Hospital Lenin, Holguín (1986); la escultura del sanatorio de Topes de Collantes, Villa Clara (1987); escultura Triángulo 2, Hospital Provincial de Santiago de Cuba (1988); la fuente escultórica de la Rotonda Villa Panamericana, La Habana (1991); la escultura del Hospital Julio Díaz, La Habana (1997); la escultura Torre de Santa María del Mar (1998); la escultura Madre Teresa de Calcuta en el jardín del convento San Franciso de Asís (1999); el Monumento a John Lennon, en el Vedado (2000), el Caballero de París, en el Convento San Francisco de Asís (2001); la Escultura Ernest Heminguay, Restaurant Floridita (2003); Benny Moré, Paseo del Prado (2004). Entre los emplazamientos internacionales destacan el Monumento a José Martí, Madrid (1987); Tin Tan, Ciuda Juárez (2003)

Premios
  • 1976: Premio Salón Nacional de Escultores,La Habana, Cuba.
  • Premio Salón de Creadores, La Habana, Cuba.
  • 1981: Premio del Concurso al Monumento alChe en el Palacio de los Pioneros, La Habana.
  • 1984: I Premio del Concurso de la PlazaMariana Grajales, Guantánamo, Cuba.
  • 1996: III Premio II Trienal de Escultura,Chaco, Argentina.
  • 1998: Premio del Concurso Monumento a las Víctimas de la Reconcentración durante laGuerra de Independencia, La Habana, Cuba.
  • 2000: Premio del Concurso Monumento Homenaje a John Lennon, La Habana, Cuba.

1966-1971 Estudia en la Escuela Nacional de Arte (ENA)

1972-1976 Estudia y se gradúa en la Academia de Artes Plásticas de Praga, capital de la entonces República Socialista de Checoslovaquia. A su llegada a Cuba se convierte en uno de los fundadores del Instituto Superior de Arte (ISA) al integrar el claustro del Departamento de Escultura de la Facultad de Artes Plásticas, labor que ha mantenido por más de tres décadas.

1978 Obtiene, junto al arquitecto Rómulo Fernández, el Premio del Concurso para el Monumento de la Escuela de Milicias de Matanzas, que no pudo realizarse por falta de recursos, y la Mención en escultura en el VII Salón Nacional Juvenil de Artes Plásticas, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

1981 Es ganador, junto con el arquitecto Rómulo Fernández, del Premio del Concurso Monumento al Che en el Palacio de Pioneros con la escultura Che comandante, amigo.

1982 Se inaugura Che comandante, amigo en el Parque Lenin, La Habana; es invitado a realizar la escultura Banderas, en el Mausoleo a los Mártires del 13 de Marzo, construido por los arquitectos Mario Coyula y Emilio Escobar, en el Cementerio de Colón, La Habana. Ingresa a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) como miembro de la Asociación de Artes Plásticas, de la Comisión Cubana de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos, y es elegido Miembro del Consejo Asesor para el Desarrollo de la Escultura Monumentaria y Ambiental (CODEMA).

1983 Participa en el simposio Forma, sol y mar, Varadero, Cuba, donde realizó una escultura homónima.

1984 Gana, junto al arquitecto Rómulo Fernández, el escultor Enrique Angulo y el pintor Ernesto García Peña, el Premio del Concurso Monumento Plaza Mariana Grajales, Guantánamo, Cuba. Realiza la pieza Encuentro I, Matanzas, Cuba.

1985 Se inaugura la Plaza Mariana Grajales, Guantánamo. Es invitado por el arquitecto Fernando Salinas a realizar El Abra, para la playa Jibacoa, La Habana.

1986 Es designado, hasta el año 1990, Decano de la Facultad de Artes Plásticas del ISA. Realiza, junto al arquitecto Rómulo Fernández, el Monumento a José Martí en el Paseo de La Habana, Madrid. Es invitado a la Segunda Bienal de La Habana con la pieza Sin título, incorporada en 2008 a la colección permanente del Museo de Arte Cubano de Topes de Collantes, Sancti Spíritus, Cuba.

1988 Recibe la Distinción por la Cultura Nacional que otorga el Ministerio de Cultura de la República de Cuba.

1991 Es seleccionado para realizar la escultura Fuente, en la rotonda principal de la nueva urbanización Villa Panamericana, Cojímar, La Habana.

1992 Participa, con la obra Intervención, en el I Simposio Internacional de Escultura, Museo de Bellas Artes, Santiago de Chile.

1993 Invitado por la Universidad Politécnica de Valencia, realiza Homenaje a Wifredo Lam para su campus universitario. Es elegido Presidente de la Sección de Artes Plásticas de la UNEAC, cargo que desempeña hasta 2007.

1995 Integra, con la obra Ojo de la cerradura, el IV Simposio Internacional de Escultura, Tultepec, México.

1996 Concurre a diferentes simposios internacionales de escultura donde realiza las piezas: Luna, para Alajuela, Costa Rica; Encuentro II, Tultepec, México; Columna I, para parque Los Colomos, Guadalajara, México; Caribe, en la II Trienal de Escultura Americana, El Chaco, Argentina, donde fue laureado con el III Premio.

1997 Elegido para participar en diversos simposios de escultura, realiza las piezas: Regata, en la Marina de Portoroz, de Eslovenia; Sin título, en Valdivia, Chile, y Habanera, para el Chaco, Argentina. Emplaza la escultura Sin título en el hospital Julito Díaz, La Habana.

1998 Es finalista del Concurso por el Centenario de Michelin, París. Premiado, junto al arquitecto José A. Choy, en el Concurso Memorial a las Víctimas de la Reconcentración de las Guerras de Independencia, que no ha sido ejecutado. Se incorpora a simposios de escultura con las piezas: Árbol, en el parque La Sabana, de San José, Costa Rica; São Paulo, en la urbe homónima; Niké, en Granby, Canadá; y Torre Almena (Tultepec), Mar y montaña (Zacatecas) y Ecatepec (Ecatepec), todas en México. Recibe el encargo de la arquitecta Ileana Herrera para una escultura en Santa María del Mar y realiza la pieza Faro.

1999 Es condecorado con la Medalla Alejo Carpentier del Consejo de Estado cubano y le es otorgado el Diploma al Mérito Pedagógico. Participa en el simposio Forma, sol y cayo con una pieza del mismo nombre en Isla de la Juventud, Cuba.

2000 Es invitado a diversos simposios internacionales de escultura, donde presenta, respectivamente, las siguientes piezas: Sin título, Tultepec, México; Tobogán, parque infantil de Gata de Gorgoz, Valencia; Karibik, Jardines del Museo del Zapato, Sajonia, Alemania; Ola, Faro, Portugal y La llave de la torre, La Habana. Realiza esculturas para cumplimentar determinados encargos públicos: Fragmento de muralla, para el Banco Financiero Internacional; Árbol, para el cabaré Tropicana, ambas en La Habana; y Espiga, incluida en la urbanización Quinta Malagueira, Evora, Portugal, por su arquitecto Álvaro Siza, ganador del Premio Pritzker de arquitectura en 1992. Obtiene el Premio en el Concurso Monumento a John Lennon y emplaza Homenaje a John Lennon, parque de 15 y D, El Vedado, La Habana.

2001 Emplaza la pieza Archipiélago en el parque natural de Islas Mujeres, México; y en Ciudad Juárez, México, las esculturas Palma Real, Columna infinita y Homenaje a Tin Tan. Emplaza Homenaje al Caballero de París en el convento de San Francisco de Asís, y Velas, para el Centro Comercial La Puntilla, La Habana.

2002 Participa con El intruso en el proyecto 10 escultores, promovido por el Convenio Andrés Bello. Realiza Obelisco I para el encuentro organizado por Museo de las Artes, Guadalajara, México; John Lennon II, para una colección privada en Denver, Colorado, y colabora con la arquitecta Vilma Bartolomé en el diseño interior del hotel Maritim Panorama, con la pieza Banco. Participa en la muestra colectiva La pequeña gran escultura, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana.

2003 Seleccionado para diferentes simposios de escultura, realiza las obras: Cerro, para la Ciudad Empresarial, Santiago de Chile, y Pleamar, en Chetumal, México. Trabaja en diferentes encargos: Muralla Santiago, para el Banco Financiero Internacional, Santiago de Cuba, invitado por el arquitecto José A. Choy; Preso 113, para la Fragua Martiana; Madre Teresa de Calcuta, para el jardín del convento San Francisco de Asís; MX35P, para la Universidad de Ciencias Informáticas; Ernest Hemingway, para el restaurante Floridita, todas en La Habana.

2004 Invitado a los encuentros internacionales de escultura realiza: Variación múltiple, Alajuela, Costa Rica y La cruz andina, emplazada en el aeropuerto del El Alto, Bolivia. Recibe encargos de las piezas Flor de Loto, para el hotel Iberostar de Varadero, Cuba; Quilla, Canopus y Sirio, para el hotel Barceló-Cayo Largo, Cuba; Obelisco II, para el Jardín de las Esculturas del Museo Biblioteca Servando Cabrera Moreno, La Habana; y Benny Moré, para Paseo del Prado, Cienfuegos, Cuba. Participa en la muestra colectiva Mayo abstracto, Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, y en 7 e X, Galería 23 y 12, La Habana.

2005 Presenta Resaca en varias muestras; es finalmente adquirida en Sala Retiro, de Caja Madrid, por la Fundación AUTEIDE, Tenerife, España. Recibe los encargos de Descanso II, para el hotel Iberostart, Trinidad, Cuba, y Homenaje a Julio Antonio Mella, para la Plaza del mismo nombre, Universidad de las Ciencias Informáticas, La Habana. Es invitado a los simposios de escultura: Encuentro de Escultores Mallorca-Cuba y Cuba-Mallorca, donde realiza Pirámide y Pirámide y cuadrado respectivamente. Ejecuta Signo en Chiapas, y Colima en la propia ciudad, ambas en México. Es emplazada Pirámide y cuadrado en la Sede del Consejo para el Desarrollo de la Escultura, La Habana. Participa en las muestras colectivas Islas y Escultura Transeúnte, en la madrileña Galería Espacios y en el parque de 14 y 15, El Vedado, La Habana, respectivamente.

2006 Condecorado con la Medalla José María Heredia, de Santiago de Cuba. Participa con Alba en el encuentro internacional de Chiapas. Trabaja por encargo para: proyecto colectivo Cinco Palmas, Plaza del Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes; Estrella y nube, de la tienda Artehabana, ambas en La Habana. Exhibe Banqueta en la exposición colectiva Espacios Compartidos de la III Bienal de Arquitectura de La Habana, y la escultura Retoño en Escultura Transeúnte II, muestra colectiva y colateral de la Novena Bienal de La Habana.

2007 Es invitado al simposio de Agia Bárbara en Chipre, donde realiza Santa Bárbara, y al de Portimao, Portugal, donde presenta Arade. Trabaja en el Homenaje a José Martí, Nicosia, Chipre, y en Fisura, coleccionada por el Museo de Bellas Artes Cubanas, Viena; en Aurora, destinada a una colección privada en Mallorca; y en Homenaje a Antonio Gades, Plaza de la Catedral, La Habana. Participa con Fisura en la muestra colectiva Bien plantadas, Galería Villa Manuela, La Habana, y en el Teatro Alcázar, Madrid, toma parte en la exposición colectiva Espacios compartidos, con las obras Estela y Banqueta, las que integran colecciones privadas españolas.

2008 Obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas que otorga el Ministerio de Cultura de Cuba. Es elegido Vicepresidente Primero de la UNEAC.

2009 Participa con Espiral en la muestra colectiva Escultofierro, Décima Bienal de La Habana, Paseo del Prado. Inaugura la exposición personal Mutantia, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, con diez piezas: Espiral, Ática, Travesía, Tajín, Atrio, Yacente, Torso, Tesalia, Grecas y Céfiro. Participa en el simposio de San Pancho, con una pieza que toma el nombre de dicha localidad mexicana.

2010 Participa, con Alborada, en el simposio de Tultepec. Es invitado a exponer en el Instituto de Arte Moderno de Valencia (IVAM), donde presenta Inmutabilitas, una muestra que incluye las piezas Canto, Hacha y Viento, además de las ya exhibidas en Mutantia. Inmediatamente después realiza la exposición José Villa. Esculturas, en el Museo de Bellas Artes Cubanas, Viena, con una selección de estas mismas obras. De estas, Atrio integra la colección del IVAM, y Grecas, Céfiro, Tesalia y Yacente II –esta última ejecutada especialmente para la ocasión–, la del Museo de Viena. Presenta Albor en la exposición Tributo, organizada en el Instituto Superior de Arte por el centenario de Enrique Moret; Lazo y Canto, para participar en la X Bienal de Lisboa; Conexión es escogida para la exposición colectiva Cien años de abstracción, Museo Nacional de Bellas Artes; Arbotante, para la exposición colectiva Con to´ los Hierros, en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam; Armonía I es comprada y exhibida por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas, y Centella y Acierto II son encargadas para el hotel Parque Central View, La Habana.

Que muchos identifiquen a José Villa como «el escultor del Lennon» es perfectamente normal –porque es cierto–; que sea un artista bastante popular –por ser también el autor de El Caballero de París, del Martí de la Fragua y del Hemingway del Floridita– es lógico; pero que, por lo mismo, se le asuma como un escultor figurativo es un contrasentido, una contradicción, una más en el compendio de negaciones que abarca su ya larga trayectoria. Y es que Villa ha sido, en verdad, un demoledor de estereotipos en su quehacer artístico, en su vida profesional y hasta en su proyección vital como persona.

Quienes lo conocen bien saben que es un hombre de muy pocas palabras, introvertido, tranquilo, taciturno; su figura y sus gestos, y su pausada manera de hablar, transmiten una paz grave y exclusiva que parece anclada en la hondura de su ensimismamiento. Nacido en la ciudad capital del Oriente de Cuba, Villa es la antítesis del santiaguero típico: no alza la voz, no gesticula, no ríe a carcajadas ni le echa a uno el brazo por encima del hombro; jamás se muestra eufórico y, menos aún, belicoso. Todo lo contrario: se reserva la indómita pasión para el trato íntimo con sus metales y sus piedras; es a solas con sus esculturas como libra sus grandes batallas. Villa es, entonces, un santiaguero –un cubano, incluso– ciertamente antitético.

Una segunda negación tiene que ver con las expectativas. Graduado y postgraduado de la Academia de Artes Plásticas de Praga, se suponía que los checos nos devolvieran a un disciplinado «realista socialista», eficiente hacedor de retratos; pero quien regresó a La Habana fue un atrevido abstraccionista que prefirió, por largo tiempo, hacer solo formas y volúmenes puros alejados de cualquier naturalismo. Villa optó por no chocar de frente con la melindrosa sensibilidad, el corto juicio y el poder de los pacatos defensores de una iconografía heroica de gran despliegue escenográfico, escala monumental y mucha pompa; y se tomó veinticinco años para volver a modelar un rostro o una figura humana que pudiera prescindir del elevado pedestal para sentarse en un banco, caminar por una acera o apoyarse tranquilamente en una barra.

No obstante, empezó a trabajar de inmediato; participó en muestras y salones, ganó concursos; de premio en premio llegó a su primer Simposio Internacional de Escultura, también el primero que se celebraba en Cuba. Y desde entonces no se ha detenido. Lleva años desgranando esas piezas abstractas por la ancha geografía del planeta y por su propia Isla. De modo que, en un país donde parece muy difícil hacer esculturas, donde a la escultura se la ha llamado «la Cenicienta de las artes plásticas» y se la ha juzgado comúnmente –en tiránica comparación con la pintura– en términos de «crisis» y de «saltos», Villa es un escultor de sostenida y exitosa trayectoria. No hay un solo crítico que se haya permitido omitirlo en sus recuentos o le objete su excelente oficio. Pueden considerarlo, quizás, la excepción que confirma la regla. Pero en verdad se trata de otra de las muchas negaciones que él encarna. El quehacer artístico de Villa es la radical negación del mito de la mal llamada «Cenicienta», la rotunda negación del triste sino de la escultura cubana (…)

(…)Y, por otro lado, ha sido profesor de escultura durante casi treinta años; durante todo un lustro fue Decano de la Facultad de Artes Plásticas del Instituto Superior de Arte (ISA); y ha estado, por más de una década, al frente de la sección de los artistas plásticos en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). De manera que está muy lejos de ser ese artista puro, refugiado en «su torre de marfil», a salvo de las mundanas contingencias. Ha vivido alternando el taller con el aula y la oficina, acumula tantas horas de fundiciones, soldaduras y cincel, como de ingratas reuniones. Su curriculum niega la cómoda visión de que hay que dedicarse exclusivamente al arte para llegar a ser de los mejores, y afirma que lo esencial no es ser artista «a tiempo completo», sino ser, pensar, enseñar, dirigir y actuar como artista, todo el tiempo (…)

(…)Cuando, a la altura del año 2000, el escultor maduro y realizado supuestamente había renunciado al sueño de humanizar en bronce y expandir por las calles a personalidades históricas ilustres, condenadas por secular tradición a «vivir» petrificadas sobre afectados y prohibitivos pedestales escultóricos, en napoleónicas poses siempre ajenas al sencillo gesto que alguna vez las distinguió; cuando se suponía un absurdo pretender adivinar en sus obras el exigente modelado, el acento realista, el rigor de aquel oficio aprendido en la academia de Praga, Villa hizo un Lennon de bronce, sereno y absorto, virtuoso e impecable, y lo sentó en un parque de El Vedado donde el público empezó a rendirle un homenaje cálido, espontáneo, cómplice y, sobre todo, distinto(…)

(…)Esto no quiere decir, sin embargo, que José Villa haya reorientado su quehacer hacia la figuración. Él ha cumplido este tipo de encargos y, al hacerlo, ha sabido movilizar sensibilidades inéditas en los comitentes y en el público, ha podido romper viejos esquemas, ha vuelto a demoler estereotipos enarbolando nuevas y necesarias negaciones. Pero, al unísono, ha seguido creando sus otras esculturas, esas que siempre prefirió porque, contrariamente a lo que pueda creerse, son las que le exigen más empeño y oficio (…)

(…)Y porque es dueña de sí, madura y a la vez activa e inconforme, es la suya una escultura que se desdobla, se diversifica, se ensancha, se proyecta en dimensiones nuevas y extraordinariamente promisorias (…)

Fragmentos de Jose Villa: Esculturas de María de los Ángeles Pereira