Roberto Diago

La Habana, Cuba, 1971. Reside y trabaja en La Habana /

EXHIBICIONES PERSONALES: 2017 The Past of This Afro-Cuban Present. Ethelberth Cooper Gallery of African & African American Art, Hutchins Center, Harvard University, Boston / Shipwreckred of reason. Pompano Beach Cultural Center, Florida 2016 Imprint of a Memory. MagnanMetz Gallery, Nueva York / Sobre mis pasos (Sur mes pas) Vallois Galerie, París 2015 Roberto Diago and Abstraction. Panamerican Art Projects, Miami 2014 La Piel que habla. Galería de la Biblioteca Rubén Martínez Villena, La Habana 2013 El poder de tu alma. Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana 2012 Entre Líneas. MAGNANMETZ Gallery, Nueva York 2009 Un lugar en el Mundo. Galería Villa Manuela, La Habana / Utopía. Santa Fe Art Institute, New Mexico / Roberto Diago. Seminario Internacional “Rito y representación”, Casa Benito Juárez, La Habana 2008 Roberto Diago. Galería El Torco, Cantabria, España / Siempre Vuelvo. Galería Tristá, Trinidad 2006 Yo lo que quiero es vivir. Galería (e)spacio, Madrid / El Poder de la Presencia. Novena Bienal de La Habana. Muestra Central / Dibujos. Roberto Diago. Oficina del Historiador de la Ciudad, Camagüey / Roberto Diago. Galería Sacramento Aveiro, Portugal 2005  Roberto Diago. Pan American Art Gallery, Dallas / Alegría de vivir. Galería Habana, La Habana / Un poco de mi. Galería Spativm, Caracas 2004 Carta Menú. Hotel Inglaterra, La Habana 2003 Aquí lo que no hay es que morirse. Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana /

EXHIBICIONES COLECTIVAS: 2017 Tiempo de la intuición. Pabellón cubano en la 57 Bienal de Venecia. Palacio Loredan, Venecia / El Poder de la Precepción. Kcho y Diago: obra temprana (The Power of Perception. Kcho y Diago: Early Works). PAAP, Miami / Shipwrecked of Reason. Half a Century in Cuban Art. Pompano Beach Cultural Center, Florida 2016 Mundos Paralelos. Fábrica de Arte, La Habana / Instinto Básico. Instituto Cervantes, Roma / Orígenes. Galería Orígenes del Gran Teatro Alicia Alonso, La Habana / La Madre de todas las Artes. Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, La Habana / Fuerza y Sangre. Imaginarios de la Bandera en el Arte Cubano.(Itinerante) Pabellón Cuba, La Habana, Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, La Habana y Galería Arte Soy, Santiago de Cuba / Transhumance. Centro de Arte de Bruselas /  Ostralle Biennale, Polonia / Kuba libre. Rosctock Museo / Drapetomanía. Filadelphia, Chicago / Espacio en Blanco. Centro Hispanoamericano de Cultura, La Habana / Línea Insular. Galería La Cometa – Galería Habana,  Bogotá 2015 1,305 Millas: Atemporal. MAGNANMETZ Gallery, Nueva York / Hasta Siempre, Ajaccio a la hora de Cuba. Palacio Fesch, Córcega / Reencuentros. Galería del Museo del Ron, La Habana / Coloquio Internacional La Diversidad Cultural en el Caribe. Casa de Las Américas, La Habana / Zona Franca. Colateral a la Duodécima Bienal de La Habana, Parque Histórico Militar Morro Cabaña / HB. Colateral a la Duodécima Bienal de La Habana / Museo Orgánico del Romerillo. KCHO Estudio. Colateral a la  Duodécima Bienal de La Habana / Hecho en Cuba. Cuban Art Space, Los Ángeles / Nuevos Colores. Robert Miller Gallery, Nueva York / Tiempos Modernos. UNESCO (Hall Segur) – Galería Vallois, París /

PREMIOS: Distinción por la Cultura Nacional, La Habana / Prix Amédée Maratier 1999, Remis par la Fondation Kikoïne sous l´égide de la Fondation du Judaïsme Français / Premio Especial Raúl Martínez, La Habana / Tercer Premio, Premio Nacional Anual de Pintura Contemporánea «Juan  Francisco Elso», La Habana /

COLECCIONES: Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana / Galería Guislain Etats D´Art, París / Galería Cernuda Arte, Miami / Pan American Art Gallery, Texas / Galería Sacramento, Aveiro, Portugal / Galería La Luz,  Mérida / Coral Capital Art Collection, Panamá / Galería Spativm, Caracas, Venezuela / Fundación Kikoïne, París / Fundación Brownstone, París / Consejo Nacional de las Artes Plásticas, La Habana / Fundación KAMÉLÉONE, Francia / District 798, Xin Dong Cheng Space for Contemporary Art, Beijing / Museo Fort Lauderdale, Florida / CIFO Collection, Florida / Stephen Cohen Gallery, Nueva York / Museo 54, Nueva York / Pizzutti Collection, Ohio / Rubin Museum of Art: The Collection / Sammlung HGN/HGN Collection, Duderstadt / Zabludowicz Collection, Inglaterra / Boston Fine Arts Museum

(…) Su carrera comenzó como pintor, pero con una gran tendencia hacia lo textural, lo matérico, lo volumétrico, ya que en realidad su formación académica había sido esencialmente escultórica, de ahí que haya empleado en sus obras, además del dibujo, la pintura y la fotografía, muchos materiales y técnicas provenientes de la escultura, como el cemento, la madera, el hierro y desde luego, la tela de yute, las sogas, las güiras, entre otros. Y como le sucedió a otros artistas de su generación interesados en abordar de  manera crítica en sus obras las relaciones raciales, es decir, la desigualdad, la discriminación racial contra el negro, estas preocupaciones no aparecieron desde el inicio, sino que fueron parte de un proceso de maduración e interiorización personal de dichos problemas, así como de estímulos recibidos en su entorno, y gracias a la lectura de textos sobre el tema que por aquel entonces (mediados de los 90´s) comenzaron a aparecer en unas pocas publicaciones cubanas. Su obra formó parte de la conocida exposición Queloides, celebrada en la Casa de África en 1997, la cual constituye –más allá de su modesto carácter local– un crédito artístico y ético importante que señala su compromiso artístico con la problemática del negro en Cuba. Desde entonces su obra ha sido una de las más consecuentes y enérgicas (junto a las de Manuel Arenas, Elio Rodríguez, Alexis Esquivel y Armando Mariño) en comentar este tema desde el arte utilizando todos los recursos a su alcance. Y sus críticas han sido hechas en muchos casos de manera directa, muy osada, es decir, “con todos los hierros”. (…)

Como se encargan de sugerir los títulos de sus series, de sus obras, así como por declaraciones hechas en entrevistas y conversaciones, Roberto Diago ha seguido remachando sobre los mismos clavos, es decir, insistiendo en los mismos problemas de la racialidad, de los conflictos raciales, de la desigualdad racial, y por supuesto, en la religiosidad afrocubana, que son los temas que le han interesado siempre y que han fomentado su importancia y su prestigio dentro del arte cubano. No obstante, la primera impresión que provocan sus obras actuales pudiera resultar equívoca, engañosa. ¿Se trata verdaderamente de abstracciones o no? La ausencia o parquedad referencial, figurativa, anecdótica, que presentan sus imágenes, y paralelamente, el acompañamiento de alusiones verbales a la problemática racial y a las religiones afrocubanas ¿acaso son astutos recursos para lograr una obra doblemente eficaz, es decir, por un lado, dirigida a complacer a un público que necesita ver reflejados sus problemas y sus creencias, y por otro lado, capaz de seducir con su innegable encanto formal a un mercado global no interesado en esos localismos, en esos problemas y creencias, en esas denuncias y comentarios sociales? Pero si así fuera, si su obra fuera capaz de convencer a Dios y al Diablo, de pasar de contrabando tales contenidos y diseminarlos en el mundo a través del mercado, ¿no estaríamos presenciando el arribo de un atinado Caballo de Troya, cuyo relincho triunfal debiéramos escuchar con más frecuencia entre nosotros? (…)

De manera que quizás debamos ser menos suspicaces, menos desconfiados. La obra de Roberto Diago ha sufrido cambios, y seguirá “sufriéndolos” (o disfrutándolos, y beneficiándose de ellos) pero son transformaciones y depuraciones que ocurren en la superficie, en la apariencia, que es el terreno propio de lo estético, pero que no tienen por qué afectar el campo de lo ético, de lo político, ni el de lo espiritual y lo religioso, que son cualidades situadas en capas mucho más profundas y estables de la conciencia y la sensibilidad de un artista. Sabemos que a pesar de que el lenguaje abstracto fue marginado, proscrito en nuestro país durante muchos años por ser visto como antipatriótico, la abstracción no es un delito, ni constituye necesariamente una zona de silencio, de abstención, ni una ausencia total de relatos provenientes de la realidad, y mucho menos un espacio de indiferencia con respecto a ellos. Pero, al parecer, aquellas falsas concepciones implantaron sus perniciosos virus en muchas cabezas. Las supuestas renuncias, abdicaciones o deslealtades que algunos alarmistas y fundamentalistas pudieran descubrir al contemplar la magnífica apariencia abstracta de estas obras actuales de Roberto Diago, sencillamente no son reales, ni forman parte de su programa, de sus intereses. Pero si lo fueran, estoy seguro que, desde el lado de acá, desde nuestras lecturas y traducciones, y desde la comprensión que harían los sectores interesados (y necesitados) en verse reflejados en dichas obras, esos contenidos y significados supuestamente ausentes volverían siempre a ser restituidos, colocados de nuevo, una y otra vez en su justo lugar.

Fragmentos de Roberto Diago: en su justo lugar de Orlando Hernández