
Exposición Injerto
Desde el jueves 24 de septiembre de 2026 el Centro Hispanoamericano de Cultura, La Habana, Cuba, acoge la exposición “Injerto”, del joven artista visual Alberto Domínguez. En próximas fechas Artcrónica publicará un trabajo que profundiza en la muestra y su creador.
Injerto nace del quebranto. Fragmentos arquitectónicos procedentes de edificaciones derruidas son refuncionalizados desde el hecho artístico, articulando un lenguaje escultórico propio. Para Alberto Domínguez, la ruina constituye un recurso de inusitado potencial, tanto en el ámbito físico como simbólico. Su sola presencia anuncia el colapso. Encarna la fractura, el vencimiento de un sistema, su punto de no retorno. Es la constatación de una pérdida y, al mismo tiempo, el renacimiento de la forma.
A través de un ejercicio de arqueología ficticia, el artista inaugura un nuevo ciclo para estos remanentes del pasado. Diseña volúmenes abstractos que reconstruyen ausencias: dan continuidad a líneas quebradas, repiten siluetas, sintetizan morfologías. Se trata de una operativa formal que mira al vestigio e intenta componer una sintaxis en franca sintonía con él. Inspirado en técnicas contemporáneas de restauración, confronta los fragmentos recuperados con materiales modernos -en este caso el metal-. Los cuerpos resultantes integran orgánicamente realidad e invención, al tiempo que subrayan sus contrastes.
Más que una motivación nostálgica de reactivar memorias y relatos truncos, la acción de injertar se concibe aquí como un gesto de reconfiguración, donde lo residual adquiere autonomía estética. Las huellas materiales, procedentes de estructuras vaciadas de sentido, se integran a una nueva lógica. La supuesta finitud de la ruina cede ante el nuevo contexto que la acoge, desplazando su función hacia otras relaciones y posibilidades desde el objeto escultórico.
Por Arianna Covas





