
El exilio como arquitectura emocional
Por Antonio Correa Iglesias
Hoy visité —y con mucho agrado— la Casa Atelier Art Residency [Miami, Florida] donde el artista cubanoamericano Heyder Reyes está en residencia.
Heyder Reyes —quien para mí ha sido un descubrimiento— expone una obra que, situada deliberadamente en una intersección que viene de la experiencia personal y una indagación sobre la asfixia, la levedad, los desplazamientos, pero, sobre todo, la supervivencia, conforma una visualidad contundente, enigmática, pero sobre todo bien pintada.
El sujeto vulnerable es el centro de la construcción visual. Ausentes de identidad, los cuerpos desprovistos de rostros, prescindibles en toda estadística excusatoria, exhalan un consuelo que termina siendo sofoco, levedad. Son los sujetos que conforman los exilios —lo he dicho muchas veces, los exilios siempre son ontológicos, el exilio terminó siendo no un desplazamiento geográfico sino una condición ontológica— que, intentando afrontar la deriva mental, extravían la memoria y su afectividad.
Las obras que integran esta residencia son de un dominio técnico envidiable, pero son sobre todo un ejercicio que enrostra la condición de un sujeto que es condenado al abandono. ¿Qué se transforma irremediablemente en un exilio? ¿Qué queda de la memoria, de la travesía? ¿Hasta qué punto somos capaces de reconstruirnos en el exilio? ¿Es el exilio una forma de derrota, como decía Roberto Bolaño? ¿O es acaso el inventario de todo lo que hemos perdido?
Heyder Reyes no soslaya lo cotidiano y nos entrega obras cuya dramaturgia recae en lo simbólico. Sus ambientes son inestables, el mar, el agua recorre una visualidad sellada con artefactos —cascos de buceo— para la respiración, pero también para la asfixia; objetos —de tortura— que también rememoran los mecanismos disciplinares que describiera Foucault en Historia de la locura. Pero este simbolismo es estructural, es decir, configura una visualidad que, aunque parece ligera en su composición, es densa y silenciosa.
Los sujetos que habitan su pintura —heterónimos de sí— son sujetos desplazados que dejan atrás su voluntad épica, para habitar un estado de suspensión, introspección, pero, sobre todo, son sujetos poblados de silencios. No hay comienzo posible cuando la agonía no ha terminado. Los exilios siempre son precarios, solitarios, absurdos, nunca románticos, Roberto Bolaño tenía a través de su obra narrativa una percepción muy aguda sobre esta condición y su peso en la conciencia.
Heyder Reyes supera el sobrecogimiento de quien llega y se ve extasiado en los neones y expone sus miedos, su nostalgia, su memoria disgregada, su permanencia, y también su extrañamiento. Como en Tuyo es el reino de Abilio uno puede abandonar Cuba, esta, sin embargo, nunca nos abandona. Cuba termina transmutándose en una melodía, en una imagen, estratos de una agonía que termina generando una escritura o un imaginario visual.
Invito a visitar Beyon Borders between memory and dream en Casa Atelier Art Residency; y no solo invito a disfrutar de una obra exquisita, invito sobre todo a pensar en esos dos enunciados que son la memoria y los sueños. ¿Qué significa habitar un cuerpo que ya no pertenece del todo a ningún lugar?, ¿Cómo se negocia la intimidad emocional en contextos de constante adaptación?, ¿Qué formas de protección terminan convirtiéndose en nuevas prisiones? La pintura de Heyder Reyes acierta medularmente y pone en perspectiva todo lo que arriesgamos para que memoria y sueño dejen de ser un sucedáneo y se conviertan en una realidad.
Para más detalles:
https://www.heyderreyes.com https://www.casatelierarts.org/artists-in-residence/heyder-reyes Casatelier 2916 N. Miami Avenue, Miami, FL 33127




