
Fuera del cajón, exposición en el NYLAAT
Fuera del cajón: cuerpo, memoria y territorio en el arte contemporáneo panameño
Por Pancho López
La exposición colectiva Fuera del cajón, presentada en la sede de NYLAAT (New York Latin American Art Triennial), en Governor’s Island, Nueva York, reúne una selección de obras de ocho artistas vinculados a Panamá que, desde la pintura, el videoarte, el videoperformance, la fotografía y la instalación, exploran las tensiones entre identidad, memoria, cuerpo y territorio.
Bajo la curaduría del que esto escribe, la muestra propone una aproximación plural al arte contemporáneo panameño, alejada de las definiciones homogéneas y las categorías establecidas. Su título alude precisamente a la posibilidad de desbordar los formatos convencionales y ensayar otras maneras de relacionarse con la imagen, el espacio y la experiencia cotidiana. Las obras reunidas convergen en preocupaciones que atraviesan el presente: las huellas del colonialismo, la migración, las disidencias de género, la protesta social y la crisis ecológica.
Entre los artistas participantes, Rodney Zelenka presenta trece dibujos realizados sobre papeles de algodón y Fabriano, acompañados por el video *Bastard Callas*. Con una sensibilidad surrealista y una notable atención al detalle, sus dibujos incorporan alfileres y hoja de oro en composiciones delicadas donde reaparecen árboles, raíces, nidos y universos oníricos. Su trabajo, influido por el diálogo con importantes artistas de la tradición plástica panameña, articula una investigación visual que entrelaza la imaginación con interrogantes sociopolíticas y filosóficas. La convivencia entre dibujo y video abre un espacio de resonancias donde lo orgánico y lo simbólico sugieren otras formas de interpretar la realidad.
La relación entre experiencia personal y acción política adquiere una dimensión inmersiva en la instalación titulada La Iglesia del Amor Propio, de Susana Gonzalez-Revilla, cuya práctica artística transita entre la potencia contestataria del performance y la dimensión íntima y contemplativa de su registro audiovisual. A través de acciones provocadoras en espacios públicos y entornos naturales, la artista propone gestos de gratitud, apertura al amor y la abundancia, respeto por la naturaleza y reivindicación del autocuidado, invitando al espectador a reconsiderar sus vínculos consigo mismo y con el mundo que lo rodea. Esta convergencia entre acción, espiritualidad y reflexión encuentra en La Iglesia del Amor Propio una síntesis significativa. El proyecto reúne tres videoperformances realizados en Panamá (2019), México (2021) y Colombia (2025), articulados en una instalación que incorpora imágenes impresas y objetos originales de las acciones. Mediante la apropiación de los códigos visuales de la evangelización popular, Gonzalez-Revilla transforma el espacio expositivo en una suerte de santuario dedicado a la sanación y el cuidado colectivo. Las imágenes impresas sobre telas translúcidas evocan los vestigios de las acciones y construyen un recorrido donde la memoria del cuerpo dialoga con la posibilidad de transformación. Entre la presencia y la ausencia, la experiencia vivida se convierte en imagen, y el espacio sagrado adquiere una dimensión crítica. Así, el amor propio trasciende la esfera individual para afirmarse como un gesto político: una invitación a reconocer la dignidad personal, sanar las heridas y reivindicar el cuidado de sí y de los otros como formas de resistencia.
En Apuntes conceptuales sobre el extractivismo bananero en Barú (2021), Milko Delgado aborda las persistencias del pasado neocolonial vinculado a la industria bananera panameña. Su videoperformance se articula mediante tres acciones: recorrer una plantación cargando un racimo de plátanos, cubrirse la cabeza con una bolsa plástica azul —similar a las utilizadas para proteger la fruta de las plagas— hasta verse obligado a romperla para respirar, y finalmente yacer entre las ruinas de una instalación abandonada, parcialmente cubierto por bananas. El cuerpo aparece aquí como superficie donde se inscriben las consecuencias de la explotación económica y ambiental. Artista transdisciplinar, Delgado desarrolla una práctica autorreferencial que cruza identidad queer, memoria histórica y crítica de las estructuras coloniales, y que le valió el Prince Claus Seed Award en 2023.
La crisis ambiental es también el punto de partida de Manglar Blanco (2021), de Hugo González. A partir de la contaminación del humedal de Bahía de Chame, el artista reproduce mediante una acción repetitiva el fenómeno de los residuos atrapados en las raíces del manglar: anuda fragmentos de plástico recolectados en el lugar sobre una raíz de mangle blanco hasta cubrirla por completo. El gesto, sencillo en apariencia, se convierte en una imagen contundente de la acumulación de desechos y de la indiferencia ante el deterioro de los ecosistemas costeros. Formado en arquitectura, González investiga las relaciones entre el ser humano y el espacio que habita, entendiendo el territorio como una construcción material atravesada por decisiones políticas y prácticas sociales.
Por su parte, Riseth Yangüez Singh presenta Llegó la vaina (2019), un cortometraje documental que registra las protestas ciudadanas de octubre de ese año contra las reformas constitucionales en Panamá y la represión policial que enfrentaron sus participantes. La cámara permanece encendida mientras la artista y sus acompañantes corren, se desplazan y participan de la movilización. La imagen, inestable y cercana a los acontecimientos, abandona la distancia de la observación convencional para convertirse en testimonio de una experiencia colectiva. Documentalista y fotógrafa, Yangüez Singh explora en su trabajo la memoria familiar e histórica, la identidad y las experiencias de las mujeres negras en Panamá, articulando archivos y vivencias personales como formas de cuestionar los relatos dominantes.
Las construcciones de género y el deseo de pertenencia atraviesan Hungry for Belonging (2019), de Momo Magallón. En este videoperformance, la artista se rodea de flores y objetos asociados con lo doméstico y lo femenino mientras consume camelias desde una postura sumisa y temerosa. La acción parte de su experiencia al confrontar su identidad lésbica y abandonar una representación heteronormativa de sí misma. La delicadeza del entorno floral contrasta con la incomodidad del gesto, convirtiendo el consumo en una metáfora de las contradicciones entre el deseo de pertenecer y aquello que socialmente produce exclusión. Su práctica, que abarca pintura, performance, video e instalación, examina las relaciones entre sexualidad, género y cultura panameña.
En Romper hechizos (2018), Gabriela Esplá propone un ritual performático que cuestiona el imaginario romántico mediante la destrucción de un lienzo de su autoría. La acción se desarrolla en el cerro Ancón, un lugar cargado de significados históricos y territoriales para Panamá. El ingreso de la artista y su equipo a una zona de acceso restringido introduce una dimensión adicional a la pieza: el acto de rasgar y destruir la pintura dialoga con la transgresión de las fronteras físicas y simbólicas que condicionan la libertad. La obra articula así una reflexión sobre la transformación, la autonomía y la posibilidad de romper con los imaginarios heredados.
La migración y la memoria familiar encuentran una expresión íntima en All These Things I Carry With Me (2020), de Rachelle Mozman Solano. Esta obra narrativa experimental, interpretada por Carolina Solano, parte de entrevistas transcritas a la madre de la artista, iniciadas en el verano de 2018, durante la crisis provocada por la separación de familias migrantes en Estados Unidos. A través de sus palabras, reproducidas literalmente, la pieza recupera la experiencia de emigrar de Panamá a Estados Unidos a mediados de la década de 1960 y la pone en relación con el clima político contemporáneo y las vivencias de las personas migrantes. El aislamiento, el miedo, la pérdida y las micro-agresiones cotidianas aparecen en un relato que conecta la historia familiar con una problemática social más amplia. La obra de Mozman Solano, reconocida internacionalmente por su exploración de la identidad, la migración y la memoria, convierte la voz materna en un archivo vivo donde lo íntimo revela las tensiones de la historia colectiva.
En conjunto, la muestra colectiva Fuera del cajón configura un mapa de preocupaciones que desborda las fronteras de los géneros artísticos y las narrativas nacionales. La naturaleza aparece como un ecosistema amenazado; el cuerpo, como archivo de experiencias, espacio de disidencia y herramienta de acción; y la imagen, como un medio para documentar, cuestionar y transformar la manera en que comprendemos el presente. Desde las heridas del colonialismo hasta las disputas por la identidad y la pertenencia, las obras establecen conexiones entre experiencias aparentemente distantes y revelan cómo los conflictos sociales se inscriben tanto en los cuerpos como en los territorios.
La exposición no busca establecer una definición única del arte contemporáneo panameño, sino mostrar la diversidad de sus lenguajes y la complejidad de las preguntas que plantea. Su propuesta invita a mirar más allá de las categorías habituales y a reconocer en la experimentación artística una herramienta para imaginar otras formas de habitar el mundo.
Como parte de las actividades de cierre, el sábado 31 de octubre de 2026, a las 14:00 horas, tendrá lugar un panel de conversación con los ponentes panameños Ana Sofía Camarga y Sebastián Calderón Bentín, acompañados por Ezequiel Taveras, director de NYLAAT. La exposición permanecerá abierta al público hasta el 1 de noviembre de 2026, en Nolan Park, Casa 18, Governors Island, Nueva York.
(Fotografías: Bárbara HerMor)







