
El Museo de Arte de las Américas: un canto visual
Por Pancho López
A tan solo unos pasos del obelisco y de la Casa Blanca —corazón de Washington D.C.— se encuentra el Museo de Arte de las Américas (AMA), un recinto que depende directamente de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Fundado hace casi medio siglo, este espacio artístico fue concebido para celebrar el arte y la cultura de nuestro continente, y con el tiempo se ha convertido en un referente global.
Sus puertas se abrieron el 8 de junio de 1975, bajo la mirada visionaria del curador cubano José Gómez Sicre, figura clave en la historia del arte latinoamericano. Desde entonces, el museo ha ido conformando una colección vasta y vibrante, donde conviven la pintura, la escultura, el dibujo y otras formas de expresión. Entre sus joyas encontramos obras de Frida Kahlo, Carlos Cruz-Diez y Rufino Tamayo, entre otras y otros artistas cuyas voces han logrado cruzar fronteras.
Actualmente, en la planta baja del museo, se puede ver Intersecciones, una muestra curada por Pansee Atta, artista e investigadora egipcio-canadiense. La exposición gira en torno a los cruces de identidades, las múltiples formas de habitar el mundo y las estrategias que comunidades diversas en Canadá han generado para reclamar su lugar, su voz y su dignidad. En este cruce de lenguajes, el arte se ha vuelto una herramienta de resistencia frente a la opresión, la discriminación y el olvido, buscando dar visibilidad particularmente a mujeres y artistas indígenas, a quienes la sociedad ha borrado y silenciado de forma sistemática.
En el segundo nivel, la muestra Encuentros trasatlánticos: artistas latinoamericanos en París, 1920-1970 traza un puente centenario hacia Europa. Con el respaldo de la misión permanente de Francia ante la OEA, la exposición revive los ecos de la vanguardia latinoamericana en dicha ciudad, conmemorando la histórica exhibición del Palacio Galliera en 1924.
Compuesta por 260 obras de 42 artistas, esta exposición estudia las influencias del modernismo europeo en el arte de la región, a través de miradas que dialogaron, se apropiaron y transformaron movimientos como el cubismo, el surrealismo o el constructivismo. Figuras como Carlos Mérida, José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, Joaquín Torres-García, Pedro Figari, Wifredo Lam, Amelia Peláez, Mario Carreño, Eduardo Ramírez Villamizar y Edgar Negret, entre muchas otras, nos invitan a contemplar los puentes invisibles que el arte ha tendido entre continentes.
La historiadora Michele Greet, curadora de esta travesía visual, lo expresa con claridad: “Estos artistas contribuyeron y reinterpretaron casi todas las principales tendencias modernistas del periodo entre las guerras”.
Adriana Ospina, directora del AMA, señala que la colección permanente del museo resguarda más de dos mil obras, un mapa vivo de las Américas desde Canadá hasta el Caribe y el sur del continente. A su vez, el AMA cuenta con un archivo que remonta sus registros al año 1917, testimonio invaluable del arte de nuestras tierras.
Más allá de sus muros, el Museo de Arte de las Américas continúa con su misión: exhibir, estudiar, conservar y celebrar el arte como puente de diálogo, como semilla de democracia, como canto visual, como oda a los derechos humanos y a la paz mundial.
Descubre más sobre este espacio en: https://museum.oas.org










