Agustín Bejarano

Camaguey, 1964. Reside y trabaja en La Habana /

EXHIBICIONES PERSONALES: La Cámara del Eco. Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, La Habana 2015 Viaje al paraíso. En Zona Franca. Exposiciones colaterales a la 12 Bienal de La Habana. Parque Morro Cabaña, La Habana 2014 Encuentros. Galería Conrado Massaguer, Cárdenas, Matanzas 2013 En brazos de la amada. Exposición bipersonal de Agustín Bejarano y Aziyadé Ruiz Vallejo. Colateral de la XI Bienal de La Habana. Hotel Mercure Sevilla, La Habana 2011 Paisajes. Agustín Bejarano. Pan America Art Project. Feria Internacional de Arte, Miami 2010 Horizontes blandos. Museo de Pinar del Río (MAPRI) / Landscape. Galería Habana, La Habana 2009 Sedimentos. CENCREM. Exposición colateral, X Bienal de La Habana / Vértigo. Centro de Arte Moncada. Holguín / Riesgo. Museo Provincial Ignacio Agramonte, Camagüey / Alpinismo a los 40. Galería Galiano, La Habana 2008 Plan de la Calle III. Intervención Pública. Cárdenas. Matanzas / Plan de la Calle IV. Intervención Pública. San Cristóbal, Pinar del Río / Eclipse. Centro Cultural de Animación Misionera San Antonio María Claret. Santiago de Cuba / Días de Cuba en Zagreb. Museum of Art and Craft, Zagreb, Croacia / Mentes flotando, Galeria Art-Mex, Instituto Cultural Mexicano, Viena / La Levedad de lo eterno. Galería Alejo Carpentier, Camagüey / Veril. Galería Pedro Esquerré, Matanzas 2007 Soledades conjugadas. Galería Mateo Torriente, UNEAC, Cienfuegos / Crepúsculo. Museo Provincial Ignacio Agramonte, Camagüey / Plan de la Calle II. Intervención pública, Camagüey / El ritual del instante. Intervención pública en el Bodegón de Don Cayetano, Camagüey / Delirio insular. Galería Alejo Carpentier. Camagüey / Las quimeras del errante. Pan America Art Gallery – Art Project. Miami / Constelaciones. Galería La Acacia, La Habana 2006 Taller del artista. Art Miami, Galería Nina Menocal. Florida / Plan de la Calle I. Intervención Pública, La Habana / Abismos. Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana / Aziyadé, musa y mito. Galería La Acacia, La Habana / A paso discreto. Galería El Templete, La Habana 2005 Azyjarano. Bipersonal con Aziyadé Ruiz. Escuela Internacional de Cine (EICTV). Provincia Habana 2004 Agustín Bejarano. Pan American Art Gallery, Dallas, Texas / Nude encounters. Realtime Studio, Disttillery Visitor Center, Toronto / Meditaciones. Galería Villa Manuela, UNEAC, La Habana / Espirales en ascenso. Centro Cultural de Animación Misionera San Antonio María Claret. Santiago de Cuba / Ecos. Galería Nina Menocal, México D.F. /

EXHIBICIONES COLECTIVAS: 2018 XXY. Humo y Espejos. Sala Alejo Carpentier, Gran Teatro de La Habana,La Habana 2017 Notas Ad Líbitum. Festival Mozart Habana. Galería Los Oficios, La Habana 2016 El Blanco más oscuro. Galería Casa 8, La Habana / Fuerza y Sangre. Imaginarios de la bandera en el Arte Cubano. Pabellón Cuba, La Habana 2015 Homenaje a José Martí. Casa del Alba, El alto, Bolivia / Grabados Cubanos de la Siempre Habana. Centro Cultural José Martí. México D.F. / Bienaventurados los que buscan la paz. Estudio Galería Los Oficios, La Habana / Apuntes sobre un viaje. Fábrica de Arte, La Habana 2014 Grabado en la memoria. Muestra Antológica del Grabado en Cuba. Auspiciada por el State Belkis Ayón. Casa del Benemérito de las Américas Benito Juárez, La Habana 2013 Obras sobre papel. Galería Nina Menocal, México / Texturas develadas. Muestra Antológica Nacional de Colografía. Auspiciada por el State Belkis Ayón. Galería de Arte de Cienfuegos / Imágenes de una plenitud. Galería Los Oficios, La Habana / Table Ten Art. Arte Cubano Contemporáneo. Lima, Perú. 2012 Graphic design in Cuba. Center for Cuban Studies / Cuban Art Space. Chelsea, Nueva York / Cuarenta Años de Grabados. Exposición colectiva en el Center for Cuban Studies / Cuban Art Space. Chelsea, Nueva York / La Patrona del Sol. La Caridad del Cobre. Ta Project Gallery, Miami / Este hombre es mi amigo. Memorial José Martí, Plaza de la Revolución, La Habana / Sucedáneos de fe. Convento San Francisco de Asís, La Habana /

PREMIOS: 1978 Premio Dibujo. Salón Nacional de Estudiantes de Artes Plásticas, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana 1984 Primer Premio de Pintura. Exposición de la Tesis de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, La Habana 1987 Premio Encuentro de Grabado’87. Museo Nacional de Bellas Artes / Premio (al conjunto de calcografías). III Salón Provincial de Artes Plásticas “Fidelio Ponce de León” 1988 Premio. IV Salón Provincial de Artes Plásticas “Fidelio Ponce de León”, Camagüey / Premio del Palacio de Bellas Artes. IV Salón de Premiados en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana 1989 Gran Premio. V Salón Provincial de Artes Plásticas, Camagüey / Premio Adquisición. Museo Nacional de Bellas Artes. V Salón de Premiados 1990 Gran Premio. Salón Nacional del Festival de Origen Caribeño / Premio. Salón Regino Boti’90, Guantánamo / Premio. VI Salón de Artes Plásticas “Fidelio Ponce de León”, Camagüey 1991 Mención. VII Salón Provincial “Fidelio Ponce de León”, Centro de Promoción Cultural, Camagüey / Premio Adquisición del Museo “Ignacio Agramonte”, Camagüey 199s Premio. Salón “Regino Boti”, Guantánamo, Cuba 1993 Mención. La Joven Estampa, Galería Haydeé Santamaría, La Habana / Premio. Encuentro de Grabado, Palacio de Bellas Artes, La Habana 1995 Premio IX Bienal del Grabado Latinoamericano y Caribeño, San Juan, Puerto Rico 1997 Gran Premio Salón Nacional de Grabado’97, Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño, La Habana 2004 Medalla de Bronce. El Salón, Sociedad de Artistas Franceses, Parc Floral de París /

COLECCIONES: Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes de La Habana / Museo Provincial Ignacio Agramonte de Camagüey / MoLAA. Los Ángeles / Peter Ludwig Collection, Colonia / Christie’s Collection, Ciudad de México / Center of Art, Florida / Objet Trouvé Collection, Bélgica / Colección Lausin & Blasco, Zaragoza / Museo de Arte Moderno, Santo Domingo, República Dominicana /

(…) Situado en 1993, crecido durante poco más de un lustro como un artista fuerte y firme, sólido y seguro, Bejarano se lanza a varios abismos a la vez. A partir de este momento, que no hay que remitir únicamente a la agonía social del segmento más árido del “periodo especial” cubano, sino también, con no menos intensidad, a la conquista de la primera madurez del artista (esa que permite mirar atrás como a un mundo ganado, pero que asimismo desestabiliza y hace sentir al borde de una crisis), Bejarano se dedica a un grabado mucho más figurativo y conectado con el pulso de la Isla. Si antes la obra miraba al horizonte expandido de la Tierra, ahora tiraba un cable a tierra. Bejarano piensa la ínsula como un cosmos ella misma, un cosmos dramático, más bien tragicómico, carnavalesco y fértil, siempre digno de su devoción plástica y ética. Ahora verá la Isla como cosmos y más tarde, en “Los ritos del silencio”, verá el hombre como isla frente al cosmos. Esta es la profunda unidad conceptual, ideológica, de la poética de un artista sin quebraduras, sin devaneos de feria, sin sometimientos vergonzantes. Es ahora, entre el 93 y el 97, que Bejarano se consagra a pensar el nacimiento y el destino de la Isla desde una perspectiva que tampoco acá se permite el descriptivismo sociológico, pero que traza una vibrante parábola sobre la comicidad centellante y el destino trágico de lo insular.

En la memorable serie de los grabados sobre plástico, yo resaltaría tres piezas que se encuentran asentadas en la mejor historia del arte cubano: Torre de merengue tropical, de 1993; Patriotismo ecológico, de 1994, y la célebre Harakiri, de 1997, obra que representa otro de los múltiples “cortes finales” a que se ha aventurado el artista. De yuxtaponer esos tres trabajos, convendríamos en percibir un ahondamiento sensible de la manera como se refiere la realidad. La tríada es atravesada por el protagonismo figurativo de la pareja Bejarano-Aziyadé. Realmente muy contados casos en la historia del arte cubano han sido capaces de levantar el entorno íntimo, familiar, como materia artística de la más alta elocuencia fuera ya de ese ámbito. Y ello ha ocurrido en Bejarano sin el menor viso de megalomanía; pertinente es aclararlo en el espacio de una ínsula donde la suficiencia se toma a menudo por auto. En Torre de merengue tropical la pareja se solaza como dos niños bitongos que paladean el sabroso cake en que ha devenido la famosa torre de homenaje a la III Internacional ideada por Tatlin. En otros tratamientos es este un motivo cargado de trascendentalismo, constructivo o deconstructivo, pero aquí, sin dejar de decir muchísimo, gana frescura, idoneidad comunicativa, eficacia artística. Esta pieza marca el arribo de Bejarano a una facultad que de común el arte tanto agradece: el substrato trágico de la comicidad y del carnaval más resuelto. Un año después, con Patriotismo ecológico, Bejarano toca fondo. Los dos personajes masculinos son como derivaciones abstraídas de las figuras del propio artista y de José Martí, mientras Aziyadé funge como angelote que auspicia y vigila el acontecimiento. El artista clava islas de Cuba en la tierra, pero el texto sorprende justo el instante en que el garrote se levanta no precisamente para afincar otra ínsula. En Patriotismo ecológico Bejarano la emprende contra el fundamentalismo emancipatorio que abusa de los signos de pertenencia y reconocimiento. Aboga quizá por un patriotismo profiláctico, oxigenado, libre de rémoras y retóricas, donde el propio Martí sea aliento, no una tarea a repetir. La riqueza de los matices con que Bejarano ha ido perfilando su iconografía martiana queda lejos de todo maniqueísmo, lo mismo en un sentido que en otro. Martí ha sido para él duende travieso, mendigo poético, alumbramiento cósmico, juglar adivinatorio, transfiguración de su propia existencia. Son gloriosas las obras donde Martí violaba el orden íntimo de la pareja y se iba con ella a compartir las experiencias más cotidianas, o sencillamente a la luna, para estructurar un juego de cercanías en las antípodas de la gravedad. Este es el sentido de patria que parece interesarle al artista: el que entra en la vida de todos los días y se confunde con la respiración de la gente; no aquel otro que se abusa en la tribuna.

Entre todas las piezas donde el sujeto de la representación asume de alguna manera una cierta ambivalencia que mira al propio artista, y donde este parece fundirse con las marcas que acusan la vieja identificación con la figura de Martí, Harakiri, grabado de 1997, culmina un proceso de densificación simbólica de una venerable excelencia y de una significación total en la historia del arte cubano. De alguna forma Harakiri puede leerse como el abrazo suspendido de Bejarano/Martí y Aziyadé en un instante, en un segundo extático, de profundo trance, cuando son atravesados por los sables del harakiri, también machetes salidos de la campiña cubana. La pareja está atrapada en el instante suicida, cuando el masoquismo de una pertenencia fuera de cualquier razonamiento los abrasa también en la felicidad del beso y la locura. Apresamiento y libertad, raigambre y fuga, afiliación y burla, tragedia y realización, son sentidos encabalgados en ese instante complejo y redentor que el artista supo condensar. Esta pieza muestra una perfección semiótica pocas veces conseguida por el hombre en su trasegar con el arte. Jamás logró Bejarano alegoría tan estrepitosamente idónea en la articulación de los signos, en el modo de hacer que los significantes expresen y adensen con exactitud un plano de significación tan preciso como abierto.

Ahora que no escasea la poesía de almanaque, habría que estudiar la naturaleza de una pieza como Harakiri, obra de la poesía genuina, más que del grabado; más de la capacidad del ciframiento artístico que del material plástico domeñado por la técnica. Obra definitiva donde el artista ventila su deuda traumática y vital con su ámbito, que es también su condición, su historia, su orgullo y su fatum; todo a un tiempo.

Parecía que después de esta pieza no quedaba más pueblo. En lo sucesivo, Bejarano haría con el arte lo que le viniera en gana.

Fragmentos de Interpretar a Bejarano de Rufo Caballero

1 Aun en sus momentos menos abstractos, Bejarano no sacrifica el vuelo tropológico de su arte, la capacidad de relacionar, asociar, derivar, inferir, proponer ideas mayores desde el arte. Resulta abstracto entonces en el poder de la alegoría, aun cuando los motivos desplieguen un aparente desenfreno figurativo de reinserción en el mundo. Son los años de los extraordinarios grabados sobre plástico. Son los años en que Bejarano denuncia como nunca algo que he considerado siempre sobre su trabajo: que él es un artista peligroso. Muy peligroso. A su modo, desde una nobleza fuera de cualquier duda, muy peligroso. Filoso, sutil, muy de los límites, muy de no temerle al mayor de los despeñaderos. Y a esa verticalidad los mojigatos, los pusilánimes, los oportunistas, le tienen mucho respeto.

2 Algunos casos de excepción serían los de Ángel Acosta León, Yaquelín Abdalá, Sandra Ramos, Benjamin Rodríguez.

3 Bejarano suele aplicar mucho un claro procedimiento constructivo: abstraer, derivar, hacer como más genérica una figura que otrora fuera perfectamente nítida, puntual, identificada, en su universo temático. El ejemplo ideal es el propio Martí, motivo que estuvo apareciendo “a las claras” en no pocas obras, pero que después como que se hace substancia diluida en otras construcciones que mantienen ciertas marcas de parentesco: el bigote, posiblemente el sombrero, la frente amplia, etc.