David Velázquez Torres

La Habana, 1976. Reside y trabaja en La Habana

EXHIBICIONES PERSONALES: 2015 Ansias. En Zona Franca. Arte Cubano Contemporáneo. Colateral a la Duodécima Bienal de La Habana, Parque Morro Cabaña 2014 Epigramas del silencio. Galería Génesis Miramar, La Habana 2013 Todos somos culpables. Galería Servando Cabrera, La Habana 2012 Migraciones de sueño. Fortaleza San Carlos de la Cabaña, Colateral a la Oncena Bienal de La Habana 2007 Ángeles de fuego y mar. Galería Casa Guayasamín, La Habana 2003 Exposición bipersonal Fernando Velázquez Vigil y David Velázquez, Galería Casa Guayasamín, La Habana /

EXHIBICIONES COLECTIVAS: 2015 XIII Bienal de Cerámica Amelia Peláez. Centro Hispanoamericano de Cultura, La Habana / Miradas. Cámara de Diputados, Brasilia / Feria de Arte Contemporáneo, Barcelona / Presente continuo, Galería Servando, La Habana 2014 30 x 30. Galería Espacio 34, Varadero, Matanzas 2013 Martí es. Seminario San Carlos y San Ambrosio, La Habana 2012 Cuban Miniatures at the Center for Cuban Studies Cuban Art Space. Nueva York 2011 50 en los 50. Galería La Acacia, La Habana 2010 X Bienal de Cerámica Amelia Peláez. Salón Blanco Convento San Francisco de Asís, La Habana 2009 HB. Pabexpo, Colateral a la Oncena Bienal de La Habana 2008 IX Bienal de Cerámica Amelia Peláez. Salón Blanco Convento San Francisco de Asís, La Habana 2006 Trienal Internacional Elit Lite. Museo de Arte Moderno, República Dominicana /

PREMIOS: Tercer Premio (ex aequo), IX Bienal de Cerámica Amelia Peláez, La Habana / Premio del proyecto Arte de Fuego Fundación Caguayo. VIII Bienal de Cerámica Amelia Peláez, La Habana / Tercer Premio, Proyecto Cultural ArteCo, La Habana / Premio Opera Prima, V Bienal Amelia Peláez, La Habana / Gran Premio, Concurso Prototipo 94’, La Habana /

COLECCIONES: Museo Nacional de la Cerámica, La Habana / Colecciones privadas en Estados Unidos, España, Martinica y Arabia Saudita /

La mascarada como estrategia, el subterfugio de camuflar la magnitud real de las cosas, de escamotear su repercusión y sentido, parece ser vocación innata de David Velázquez. Una y otra vez sus imágenes aluden a una percepción ambigua de sí mismo, que encubre tácitamente la posible decodificación lineal y nos lleva a un autorretrato cáustico, mordaz, a la vez que impreciso y desconcertante. El ardid de la sordina, esa pretendida «fuga» o «evasión» no aluden a una circunstancia específica, ni sugieren un signo determinado o un ámbito preciso. Se trata simplemente de hacernos cómplices de una operatoria que legitima un gesto específico ante los avatares cotidianos de la existencia, sea cual fuere su naturaleza.

Fragmentos de David Velázquez de Isabel María Pérez Pérez