Eduardo Muñoz Bachs

Nace en Valencia, España, el 12 de abril de 1937 y se traslada a Cuba en 1941. Muere en La Habana el 22 de julio de 2001.

PREMIOS NACIONALES /

1963/ Primer Premio en el Concurso de Carteles para el Carnaval de La Habana.

1965/ Primer Premio Cartel Cultural en el Salón Nacional de Carteles.

1974/ Premio en el Salón Nacional de la Propaganda Gráfica 26 de Julio.

1979/ Gran Premio Trienal de Diseño Gráfico auspiciado por el Ministerio de Cultura.

1980/ Primer Premio en Portada en el Salón Nacional de la Propaganda Gráfica 26 de Julio.

1981/
Primer Premio en el Salón Nacional de la Propaganda Gráfica 26 de Julio.

1982/
Primer Premio en el Salón Nacional de la Propaganda Gráfica 26 de Julio. Segundo Premio Coral de cartel del IV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

1983/
Primer Premio en el Salón Nacional de la Propaganda Gráfica 26 de Julio y Premio otorgado por el Ministerio de Cultura al conjunto de su obra presentado en dicho salón.
Primer Premio Coral de cartel del V Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

1984/
Tercer Premio en el Concurso de Carteles para el Carnaval de La Habana.

1985/
Primer Premio Coral de cartel en el VII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Premio Especial del Ministerio de Cultura por el conjunto de su obra. Premio de ilustración de libros infantiles otorgado por la UNEAC.

1986/ Premio Salón Nacional de Propaganda Gráfica 26 de Julio.
Premio La Rosa Blanca por las ilustraciones para el libro Los Payasos de dora Alonso, concedido por la UNEAC.

1988/
Primer Premio Coral en el X Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

PREMIOS INTERNACIONALES /

1969/ Medalla de bronce en el Concurso de Libros de la Feria de Leipzig, República Democrática Alemana.

1972/
Premio al Mérito en el Concurso Internacional de Carteles de Cine de Ottawa, Canadá.

1973/
Premio Especial a cartelistas del ICAIC, Cannes.

1975/
Gran Premio Internacional de carteles de Cine, París.

1978/
Primer y Tercer Premios de carteles, Hollywood Reporter, Estados Unidos.

1981/
Cartel de la Quincena de Realizadores, Cannes.

1982/
Tercer Premio en el Concurso Internacional de carteles Hollywood Reporter, Estados Unidos.

1986/
Premio en el Concurso Internacional de ilustraciones infantiles NOMA, Japón.

1990/
Mención de Honor en el Concurso Internacional de ilustraciones infantiles NOMA, Japón.

(…) Para nadie es un secreto que Eduardo Muñoz Bachs es fundamentalmente conocido por sus carteles realizados para cine, pues desde 1960 –salvo un período en que trabajó para el Departamento de Publicidad de la Agencia de Intercomunicaciones, y colaboraciones esporádicas con la Comisión de Orientación Revolucionaria (COR), devenida posteriormente departamento (DOR), para la Editora Política y la revista Cuba– trabajó siempre en el ICAIC, desde donde realizó miles de carteles para filmes cubanos y extranjeros, para ciclos de la Cinemateca de Cuba y para innumerables muestras de cine cubano y eventos en diversas partes del mundo. Asimismo, diseñó pressbooks para filmes cubanos, vallas urbanas y programas sencillos de la Cinemateca de Cuba.

Muchas de las obras realizadas por él resultan emblemáticas dentro de la vasta cartelística del ICAIC a lo largo de cuarenta años: ellas son recordadas también a partir de su reproducción en almanaques, agendas y catálogos. Se estima que realizó la increíble cifra de (alrededor) ¡2200 carteles de cine! sin contar muchos que no fueron impresos. Ello demuestra el volumen de trabajo asumido por un diseñador quien, junto a otros colegas en el ICAIC, durante las décadas del sesenta y el setenta en las que la exhibición cinematográfica creció de manera sorprendente, devinieron los máximos responsables de promocionar la inmensa cantidad de filmes puestos a disposición del público y a los que, en ciertos casos, se les realizó uno o más carteles.

De hecho, el cartel salió a la calle en busca del espectador y la ciudad. La nueva gráfica cinematográfica desbordó sus emplazamientos comunes –fachadas y vestíbulos de las salas de cine– para tomar parques, muros y avenidas principales y ubicarse en estructuras metálicas de 3 metros de altura cubiertas por una pequeña cúpula que el público comenzó a llamar paragüitas: en ellas eran colocados ocho carteles en soportes capaces de ser observados desde cualquier ángulo en la calle, lo mismo a nivel peatonal que vehicular. También se aprovecharon los beneficios de una variante publicitaria muy explotada en décadas anteriores, la valla urbana, dirigida a todos los estamentos de la sociedad. Para esta variante de gran formato (5,9 x 3 metros) se tuvo en cuenta una estrategia perceptual para su colocación en espacios abiertos: fue estudiada la distancia y el tiempo que estarían expuestas a la vista de quienes transitarían a pie o desde el interior de sus vehículos. Tanta fue la aceptación alcanzada que rápida y orgánicamente se integraron al entorno visual de la ciudad. (…)

Fragmentos de Uno de los imprescindibles de Sara Vega