Ever Fonseca

Nacido en Manzanillo en 1938, durante los años 60 se gradúa con primer expediente de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana y a partir de ese momento ejerce como profesor. Durante esa década realiza la exposición Diecinueve mártires y un héroe, organizada por el Ejército Rebelde en Santiago de Cuba y participa en la Primera Bienal de Artistas Noveles de Cuba en la Galería de San Rafael, La Habana.

Iniciados los 70 participa en varias muestras colectivas, entre ellas el Salón’70, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, donde obtiene Premio de Pintura. Luego expone Ever Fonseca. Óleos de 1968 a 1971, en el Museo Nacional de Bellas Artes y participa en varios eventos expositivos como el Salón Internacional de Dibujo Joan Miró, Barcelona, donde obtiene premio, y el II Festival Internacional de Pintura, Villa Cagne-Sur-Mer, Francia, donde es también galardonado.

Durante esa década participa en varias ediciones del Salón Nacional Juvenil, en el Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana. Asimismo, en muestras colectivas como Panorama del Arte Cubano. De la Colonia a nuestros días, Museo de Arte Moderno-Instituto Nacional de Bellas Artes, México DF; Pintura y gráfica cubana, Galería Nacional de Pintura, Sofía; Ever Fonseca, Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona; Carifesta’79. Premios Internacionales, Museo Nacional de Bellas Artes. Obtiene el Primer Premio en el Concurso de Pintura de la UNESCO, que otorga la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP) y el Tercer Premio en el Primer Salón de Pintura y Escultura Carlos Enríquez, La Habana. Participa en varias exposiciones colectivas.

Todos los 80 se caracterizan por su intensa participación en exposiciones personales y colectivas, entre ellas Pintura cubana contemporánea, que itinera por Bulgaria y Checoslovaquia y la Primera Bienal de La Habana. En 1986 expone Ever Fonseca, Museo Guayasamín, Quito y obtiene el Premio de Carteles Cubanos en el Concurso Internacional por el Cuadragésimo Aniversario de la UNESCO. El Consejo de Estado de la República de Cuba le otorga la Medalla de la Alfabetización. Participa en varios eventos expositivos internacionales, principalmente en Alemania, Italia, Argentina y New York.

En 1988 expone El artista del mes. Ever Fonseca, Museo Nacional de Bellas Artes y recibe la Distinción por la Cultura Nacional, que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba. Obtiene el Primer Premio en el Salón UNEAC’88, y el Premio René Portocarrero de la AIAP, UNESCO.

Durante los años 90 participa en varios eventos expositivos como Color de Cuba, exposición colateral de la Quinta Bienal de La Habana; Pintura cubana, Casa de la Cultura de Morelia; Al Encuentro de la Creación, Galería Imago del Gran Teatro de La Habana. En 1999 expone Revelación Ancestral en el Museo Memorial José Martí.

En 2001 recibe el Diploma de Reconocimiento por el Mérito Artístico que otorga el Instituto Superior de Arte. Al siguiente año expone Génesis, Esencia y Mito en la Galería Talento Arte Visual, México DF. Recibe la Medalla Alejo Carpentier que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba y la Medalla Raúl Gómez García que concede el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura (SNTC). En 2005 Es nominado al Título Hombre del año 2005 por el American Biographical Institute (A.B.I), EE.UU. Para 2008 expone Enigmas de la Naturaleza, Museo Nacional de Bellas Artes y dos años más tarde es nominado al título Hombre del año 2010, por A.B.I, EEUU; esta institución también lo designa para recibir la Medalla de la Orden de Embajadores Internacionales (OIA).

Recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2012.

(…) Fábulas que expresan el modo de ser y sentir del campesino, animales de todo tipo que pueblan la diversidad de la flora insular, emblemas característicos de nuestro ámbito tropical y asimismo de significaciones universales vinculadas al humanismo y las ensoñaciones de todos los tiempos, cobran vida peculiar en sus dibujos y pinturas. Se trata, en el caso de Ever Fonseca, de un artista que, por estar profundamente vinculado a la concepción expresiva de la cultura popular, y por contar, a la vez, con una formación de escuela ampliada por el contacto visual con creadores de la fantasía moderna, logra proyectar el costado «naif» en él implícito mediante un lenguaje poético muy profesional, contemporáneo y cerrado en sí mismo.

(…) Ever poseía la natural disposición para aceptar todo aquello que transmitiera el carácter imaginativo y lírico de las imágenes. Fue esa misma dimensión intuitiva de su manera de ser la que le abrió rápidamente un horizonte muy personal en la plástica; y de un dibujo figurativo que sólo parcialmente recordaba el estilo de su profesor Cabrera Moreno, pasó a una suerte de narración visual conformada por insólitos duendes, búhos y pájaros extraños que ponían de manifiesto su sentido metafórico evidente. A partir de ahí se produjo una evolución ininterrumpida que lo colocó en sitial delantero dentro de la plástica cubana de fines de los sesenta.

Ever era uno de los artistas más auténticos de entonces, y en 1971 fue el primero surgido en el espacio cultural del período revolucionario que realizara una sorprendente exposición personal en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Las obras exhibidas allí entonces, sobre todo su antológico Circo, que con justicia debía estar entre las mejores selecciones de pintura de nuestro país, poseían ya un nivel de madurez y una sólida ineditez que no admitían otra valoración que no fuera la que corresponde a la percepción de un maestro entendido en el campo de los llamados artistas de la pureza y del corazón.

Fragmentos de Ever Fonseca: un artista de tierra adentro por Manuel López Oliva