Lázaro Saavedra

Nace en La Habana en 1964. Durante 1975-1979 cursa estudios en la Escuela Elemental de Artes Plásticas 20 de Octubre de esta ciudad y durante cuatro años más asiste a la Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro, La Habana. En 1983 expone en el Segundo Salón Nacional de Artes Plásticas, Escuelas de Nivel Medio en el Museo Nacional de Bellas Artes y dos años más tarde en el Salón 13 de Marzo de la Galería L, La Habana.

Para finales de la década participa en varias exposiciones colectivas como Puré Expone, Galería L; Relevo ISA, colateral a la Segunda Bienal de La Habana. Obtiene Primer Lugar en el Seminario Martiano del ISA con la exposición Homenaje; Mención en el Salón de Grabado´87; Gran Premio del Primer Festival de la Creación y la Investigación, Instituto Superior de Arte; Premio de la Sección de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura en el Primer Festival de la Creación y la Investigación.

Integra hasta el año 1989 el Proyecto Pilón. Realiza, como parte de su tesis de graduación, la muestra Pintar lo que pienso, pensar lo que pinto, Galería L. Participa en varias exposiciones colectivas como No es solo lo que ves, Grupo Provisional, Galería Luis de Soto, Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana; Raíces en Acción. Nuevos artistas cubanos, Museo de Arte Carrillo Gil, México DF; Encuentro Internacional de plástica joven socialista, Leningrado, URSS. También ejerce hasta el año 1991 como Profesor de Pintura de la Facultad de Educación Artística del ISPEJV. Se integra a ¿Arte-sexo? Lo erótico en el Arte, colateral a la Tercera Bienal de La Habana; La plástica se dedica al baseball, Acción colectiva en el terreno de pelota del Centro Deportivo José Antonio Echeverría.

En 1990 participa en varias exposiciones colectivas: Cuba OK. Arte actual de Cuba, Städtische Kunsthalle Düsseldorf; El Objeto Esculturado, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales y el Primer Salón Nacional de Humorismo y Sátira en el Museo del Humor, San Antonio de los Baños. Durante el siguiente año participa en la Cuarta Bienal de La Habana con la muestra El desafío de mi arte, Galería Servando Cabrera Moreno; Los hijos de Guillermo Tell, Museo de Artes Visuales Alejandro Otero, Caracas, Venezuela/Biblioteca Luis Ángel Arango, Banco de la República, Bogotá, Colombia.

Hasta el año 2006 ejerce como profesor del Departamento de Pintura del ISA. Un año más tarde recibe el Diploma de Honor que otorga el Instituto Superior de Arte por el ejercicio magisterial de indeleble impacto estético y artístico.

Participa en La imagen del pensamiento, el pensamiento de la imagen, Galería Habana; Cómprame y cuélgame y Mitos del arte cubano, ambas en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. También Una de cada clase, Fundación Ludwig de Cuba y Vestigios. Ego: un retrato posible, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. En 1996 obtiene la residencia Artista Residente en el Banff Center for the Arts, Alberta; Artista residente en el Ludwig Forum de Arte Internacional, Aquisgran, Alemania. Realiza varias muestras personales y colectivas: Levántate Chago, no jodas Lázaro, Espacio Aglutinador, La Habana; Estipendiaten, Estudios del Ludwig Forum für Internationale Kunst, Aquisgran, Alemania; Cuerpo, alma y pensamiento, Galerie S, Aquisgran, Alemania; Mundo soñado, Joven Plástica Cubana, Casa de América, Madrid; La carne. Tatuajes, Espacio Aglutinador, La Habana.

En 1999 recibe la Distinción por la Cultura Nacional que otorga el Consejo de Estado de la República de Cuba. Participa en La huella múltiple, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales; Trabajando pa´l inglé, Concourse Gallery, Barbican Center, Londres; Queloides, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Un año más tarde recibe el Diploma al Mérito Pedagógico que otorga el Ministerio de Cultura.

Entre 2002 y 2003 integra el Colectivo Enema. Obtiene la residencia en el IAAB de la Fundación Christoph Merian de Basel, Suiza. Participa en El único animal que ríe, Museo Nacional de Bellas Artes; Can’ t buy, my love (Tres Mongos Sabios), Galería Habana; Sin embargo, Espace de Création Contemporaine, Grenoble, France; Nueva ruta del arte cubano, National Art Gallery, Kuala Lumpur, Malasia; Just on Time, Galería Habana; New Installations, Artists in Residency: Cuba, Mattress Factory, Pittsburgh.

Durante el resto de los años 2000 participa en innumerables muestras colectivas y personales. Destacan Cuban Prints Contemporary Visual Narratives, Sidney Mishkin Gallery, Nueva York; Heterónimos, Centro Cultural Conde Duque, Madrid; Contactos y mediaciones. Poéticas de lo digital en el arte cubano, Dunlop Art Gallery, Canadá; IX Bienal de La Habana, La huella múltiple, quinta edición, Convento San Francisco de Asís; Proyecto Batiscafo, Pasaje Acebo, Cerro, La Habana; Killing Time: An exhibition of Cuban artists from the 1980s to the present, Exit Art, Nueva York; Cuba: Arte e Historia desde 1968 hasta el presente, Museo de Groningen, Holanda/Museo de Bellas Artes de Montreal, Canadá; Décima Bienal de La Habana con la muestra colateral Sponsor, Galería Servando Cabrera.

En 2010 obtiene la residencia en la Fundación Brownstone, París. Participa en CUBA Avant-Garde, Xing Dong Cheng Space For Contemporary Art, Beijing y un año más tarde realiza varias exposiciones personales: Altamente confidencial (Lázaro Saavedra en su Isla), Galería Arte Actual, Quito; Lázaro Saavedra (Estudiante), Academia Nacional de Bellas Artes San Alejandro.

En 2014 obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas que otorga el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y realiza, un año después en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam su exposición personal Base /Superestructura.

(…) en tempranos ensayos creativos ya se advierten recursos que se convertirán en constantes de su forma peculiar de discursar. En primer lugar, el minimalismo representacional: la síntesis, la economía de recursos; y lo naif del dibujo, que oscilará entre la tradición caricaturesca del humor gráfico cubano y la parodia o apropiación de la aparente ingenuidad del dibujo infantil. Y por este camino, el valor estético de la obra lo constituye la carga conceptual del mensaje antes que sus cualidades formales. Lo que parece interesarle a Saavedra desde esta temprana fecha es hacer pensar al receptor; por eso son obras que están planteando un tipo de recepción que potencia más el diálogo intelectivo que la satisfacción de la mirada. De igual manera están presentes el humor (como estrategia de seducción retórica), y el recurso de utilizar el contexto como un texto que la obra explota, el contexto como un texto englobante dentro del cual la obra adquiere su total sentido.(…)

(…) Por tanto, asistimos aquí a la manifestación inaugural de una vocación que condicionará toda su obra posterior: la vocación de incidir críticamente sobre la realidad social que el artista comparte con sus semejantes. (…)

(…) en el año 1986 funda el grupo Puré junto a otros cuatro jóvenes artistas,3 y desarrolla un trabajo más orientado a la experimentación pictórica. Supongo que para tener una verdadera noción de lo que proponía Puré, es imprescindible haber asistido a sus exposiciones, pues, por lo que se percibe en las fotos, la violencia visual de inclinación expresionista, pero también el carácter lúdico, intertextual, y la fragmentación compositiva de esas obras, encontraba su complemento en la agresión del espacio expositivo que proponía la curaduría.4 Estas obras carecían de marco, los soportes eran precarios; simplemente la pintura se derramaba por toda la galería, la contaminaba. Y de esta forma se atentaba contra la recepción tradicional de la pintura; ya que las obras, lejos de estar organizadas en el espacio, actuaban sobre este y lo fragmentaban, dislocando los ángulos de visión a que estaba acostumbrado el público. Por esta razón, es posible suponer que la finalidad creativa del grupo nunca estuvo en el hecho pictórico en sí, sino que existía un juego conceptual que articulaba todo el proceso (…)

(…) Las ideas de Saavedra son subversivas, entre otras cosas, porque contienen la carga explosiva de la burla; la burla que desacraliza, que carnavaliza todo aquello que merece ser ridiculizado para que afloren así los absurdos, las arbitrariedades, las simulaciones, etcétera. Y esta forma subversiva de pensar es propia del humor. Por eso es orgánico que, a la hora de representar plásticamente sus ideas, comenzara a utilizar los recursos del humor gráfico. Pero sostengo que la hegemonía de que gozará lo intelectivo en toda su obra posterior es lo que determina este proceder representacional. La carcajada que provocan muchas de sus piezas es resultado casi siempre de un proceso mental que es activado por el mensaje visual; de manera que el plano perceptivo cumple la función de punto de partida, casi siempre hacia referencias contextuales. La risa solo se produce en el momento en que el receptor intelectualiza el mensaje, lo cual implica articular relaciones de sentidos en un plano virtual (el del pensamiento); por eso, la carcajada que nos provoca Saavedra es por lo general una carcajada reflexiva.(…)

(…) En cuanto a la línea de reflexión sobre las problemáticas inherentes al campo artístico, ese ha sido quizás uno de los núcleos temáticos más recurrentes en toda su producción, razón por la que Saavedra ha sido considerado como un cronista de los vaivenes del contexto artístico cubano.(…)

(…) Si Lázaro Saavedra devino un cronista de las dinámicas del campo artístico cubano, también lo ha sido de las circunstancias insulares. Ha sido sobre todas las cosas un artista comprometido con la realidad histórica que se respira y padece en la calle, con la realidad que se desordena en ese peculiar surrealismo nuestro de cada día, la realidad que comparten los sujetos que sudan el presente; no con la realidad de los predicadores, los acomodados, los encubridores, los oportunistas, los falsos… En este sentido, el arte sí ha sido en manos de este creador «un arma de lucha». Porque la legislación absurda de la vida es la coartada racional de quienes ambicionan confiscar la complejidad de la vida, y así perpetuar el esquema estrecho e inmóvil que les favorece. Por tanto, no dudaré tampoco en afirmar ahora que Saavedra ha sido y es un paradigma en Cuba en lo que a una praxis política del arte se refiere. Solo advertir que una praxis política del arte no tiene nada que ver con la conversión del arte en ideología, sino todo lo contrario. En el horizonte de un pensamiento emancipador, significa en primer lugar desautomatizar todo lo que la ideología automatiza como natural e incuestionable, incluido el absurdo. Precisamente eso ha intentado hacer Lázaro Saavedra durante toda su carrera artística: desautomatizarnos la mirada y el pensamiento, desfamiliarizarnos el entorno, hacernos generar conocimiento con una broma que detona y provoca una tormenta mental (…)

(…) El repertorio de obras que atestiguan esta especial vocación del artista constituye casi la totalidad de su producción. Obras como El detector de ideología (1989), Retrato de mamá (1989), Sagrado Corazón (1992), Con la fuerza del ejemplo (1992), la serie Metamorfosis (1992), Sepultados por el olvido (1997), Patos (1997), Síndrome de la sospecha (2004), La puerta del infierno (2005), entre otras muchas, son hoy clásicos del arte cubano contemporáneo. Y lo son porque condensan una reflexión –con esa capacidad especial de la metáfora para producir corrimientos de sentido– sobre problemáticas, fenómenos, tendencias negativas, paradojas y complejidades generadas en el devenir histórico de un proyecto de nación que tiene como telos la emancipación social y cultural del hombre. Contra la inercia que tiende a convertir en un concepto abstracto ese ideal de emancipación es que ha luchado este creador. (…)

Fragmentos de Un provocador de tormentas mentales…Apuntes sobre la epistemología estética de Lázaro Saavedra por Hamlet Fernández