Margarita González Lorente

La Habana, 6 de febrero de 1962 marga@wlam.cult.cu / margaret@cubarte.cult.cu

Licenciada en Historia del Arte, Facultad de Artes y Letras, Universidad de La Habana, 1985. Graduada Idioma Inglés, Escuela Jorge Dimitrov, 1988.
Maestría en Historiad el Arte, I módulo. Facultad de Artes y Letras, Universidad de la Habana, 1996.
Cursos de Doctorado en Historia del Arte, Facultad de Xeografía e Historia, Universidad de Santiago de Compostela, España. Bienio 1996-1998.
Diplomado de Administración Pública. ISRI. Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Sept. Nov. 2015.

Miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, desde 2003. Miembro de la AICA, capitulo cubano, desde 2014 y de la IBA, International Biennial Association, desde 2012.

Distinción por la Cultura Nacional, 2005. Distinción Gitana Tropical, otorgada por la Dirección de Cultura de La Habana, 2013.

Especialista en la Dirección de Artes Plásticas y Diseño del Ministerio de Cultura, actual Centro de Desarrollo de las Artes Visuales desde 1985, siendo su directora desde 1999 hasta el 2005. Luego y hasta la actualidad se desempeña como subdirectora del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

He participado en la organización y desarrollo de los siguientes eventos y exposiciones:
• 1984, 1986, 2000, 2003 / I, II, VII, VIII, Bienales de La Habana.
• 1991, Curaduría de la exposición Interiores, IV Bienal de La Habana, Galería Centro de Desarrollo de las Artes Visuales.
• 1993, Curaduría exposición Dibujo, no te olvido, Centro de Desarrollo de las Artes Visuales y en 1998 en la Biblioteca Pública Municipal de Alcalá de Henares, Madrid.
• 1993, Envío cubano a la Bienal de Cleveland, Inglaterra.
• 1994, Envío cubano a la IX Bienal Iberoamericana de Arte, Instituto Cultural Domecq, México.
• 1996, Curadora y comisaria de la exposición Plástica Cubana Actual, Galería Photocentre, de la Unión de Periodistas de Rusia, Moscú y en la Embajada Cubana de Pekín.
• 2001, Curadora y comisaria de la exposición Arte cubano: entre lienzo y el papel, Sala Miró, sede de la UNESCO, París.
• 2001/ 2005, Directora III y IV Salón de Arte Cubano Contemporáneo, La Habana.
• 2003, Curaduría de la exposición Últimas tendencias del arte en Cuba: 20 artistas, III Congreso Internacional Cultura y Desarrollo, Palacio de las Convenciones. En colaboración.
• 2006 Secretaria Ejecutiva y curadora, Novena Bienal de La Habana.
• 2007. Curadora y comisaria de la exposición Tres Miradas. Museo Alejandro Otero, Caracas, Venezuela.
• 2009. 2012. 2015. Subdirectora Artística y curadora, Décima Bienal de la Habana, Oncena Bienal de la Habana, Duodécima Bienal de La Habana.

Ha publicado textos en catálogos y otras publicaciones cubanas (revistas digitales, Tabloide Noticias de ArteCubano, el boletín digital Génesis, el boletín Ojeada del Centro Wifredo Lam y la Revista ArteCubano). Publica en 2002 el libro Déjame que te cuente, antología de la crítica de artes plásticas de la década del 80, en colaboración.

Ha impartido conferencias sobre arte cubano contemporáneo o de la Bienal de La Habana en: Facultad de Letras, Universidad de Murcia, España, 1998; en el Palacio Municipal de Santo André, Sao Paulo, 2000; en el Museo de Bellas Artes de Caracas, 2007; Bienal de Aruba, 2012; Trienal de Yokohama, Japón, 2014; Bienal Ural Industrial, Ekaterinburg, Rusia, 2015; 15 Festival Internacional de la Imagen, Manizales, Colombia, 2016; y en la 4ta Asamblea General de la IBA y la Trienal de Yokohama, 2017. Participó en la III Asamblea General de la IBA y visita a la Trienal de Milán, y a Documenta de Kassel, 2016 y 2017 respectivamente. En 2017 invitada a la Bienal de Artes Mediales de Santiago de Chile.

RECUENTO

En 1992 asistí a la tesis de graduación de un alumno del Instituto Superior de Arte. No implicó un gran esfuerzo, ni una preocupación: se celebraba en mi institución y era Carlos Estévez , un futuro compañero de trabajo. Su propuesta, A través del universo, se presentaba en el mes de julio en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales. Así obtenía su título universitario de graduado en pintura, y se iniciaba «en el mundo del arte».

En A través del universo Carlos ponía a disposición del espectador una serie de obras instalativas y escultóricas, que planteaban diferentes problemáticas sobre el hombre y sus ideas, la religión, y el universo todo. Como un constructor, el artista había trabajado artesanalmente todas sus piezas. Ya Estévez había realizado su primera muestra personal de pintura y dibujo en 1984, siendo aun estudiante. Luego, como recién graduado, su servicio social sería en el propio Centro, donde se desempeñó como especialista y donde se encargó de varios proyectos expositivos. Lógicamente pudo más su arte, que nunca abandonó, y al concluir su período como adiestrado comenzó a dedicarse enteramente al trabajo de creación.

En 1995, al celebrarse el Primer Salón de Arte Cubano Contemporáneo, Carlos participó con la obra La verdadera historia universal. Se trataba de una pieza en forma de retablo al estilo del teatro popular, de titiriteros. La obra se realizó con madera envejecida y policromada, además de tela, y debió ubicarse sobre la pared, a la altura de la vista del espectador. Al fondo se presentaba un escenario, con aberturas al frente. Bajo el propio escenario se amontonaban una serie de muñecos pintados, la representación de personajes del arte, la cultura y la política internacional. El público podía armar su propio escenario y representar su propia historia: era una obra de participación donde el espectador podía intervenir de forma activa. Cada cual interpreta a su manera la historia universal, se crea su verdad que puede ser, y de hecho es, relativa. Cada espectador le imprime su toque personal al fenómeno, de acuerdo al punto de vista desde donde se mire. En el piso, bajo el retablo y esperando ser elegidos para participar de la historia, estaban las figuras de los personajes: Che, Chaplin, Lenin, Marx, o Engels… un grupo de pensadores, artistas y políticos de todo el mundo.

En La verdadera historia… la obra se activa y se desactiva, crece y decrece, se detiene, es como el tiempo mismo, y el tiempo le va dando diversos significados. Un prestigioso jurado que integraron Alfredo Sosabravo, Helmo Hernández, Pedro Contreras, Rufo Caballero, José Villa, Gilberto Frómeta y Tomás Lara, valoró y premió la importancia, el peso y la fuerza de esta obra. Carlos Estévez consolidaba así los inicios de su carrera.

En 1997 presenta en México la muestra Visionario, de dibujos y esculturas. El artista ha planteado en sus comentarios críticos acerca de su obra que cada objeto transparenta un ser, y de hecho ha pintado bastante sobre eso. En Visionario continúa ese paralelismo entre seres humanos y objetos, y sostiene la idea de que cada uno de ellos está en nuestra historia como primero y último ser, como surtidor de recuerdos y vivencias. La creación para este artista va más allá de las fronteras del propio cuerpo y del propio conocimiento, es algo que desborda al individuo. Su obra en general se ha basado en una disección completa del ser humano, en un desnudo de su alma ante el mundo.

Dos años después exhibe su exposición Bestiarium en la Couturier Gallery de Los Ángeles, Estados Unidos, en la que muestra dibujos inspirados en la idea medieval de los bestiarios, ensamblando imágenes del reino animal con las que crea fantásticas criaturas que resultan alegorías de la vida espiritual. En la obra La maquinaria del pensamiento aparece la cara de un hombre de perfil con pulpo, ruedas y puentes. Mutaciones de la personalidad utiliza un ser humano como centro del universo y lo rodea de muchos rostros. En esa muestra se evidenciaban cuestionamientos de la definición del ser, y continuaban los procesos comparativos entre lo humano y lo animal.

Llegado el año 2000 se presentó Stains of Life en la Galería Habana junto a la artista argentina Claudia Bernardi. Esta muestra también se recuerda con el título de Y uno aprende, pues tenía como hilo conductor el poema homónimo de Jorge Luis Borges: ”Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia, entre sostener una mano y encadenar un alma, y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad y uno empieza a aprender… que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos y uno aprende a construir todos los caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes…y los futuros tienen forma de caerse a la mitad. Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno es realmente fuerte. Que uno realmente vale. Y uno aprende y aprende. Y con cada día uno aprende.” . Esta exhibición que contó con diez dibujos y tres esculturas era portadora de una gran carga conceptual y una notable simbología de los materiales. Fue una reinterpretación del mundo vertida a través de la relación entre el cuerpo y el mapa. En obras como El coleccionista, El mundo del deseo, El dirigible, este propósito se hacía evidente.

También el año 2000 marcará un importante hito en la carrera del artista: Botellas al mar fue la obra presentada en la 7ma edición de la Bienal de La Habana. Cubría la mitad de una bóveda de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña y estaba ubicada con suma pulcritud y un gran impacto visual. Inspirado en el malecón habanero como frontera geográfica de primera importancia para todos los cubanos, este proyecto reflexionaba sobre la relación entre el individuo y el espacio, con una poderosa carga de significación histórica y cultural en la que Carlos plantea una ruptura con los límites, entendidos en el sentido amplio de la palabra, y también alude a las limitaciones espirituales del hombre. La instalación estaba formada por cien dibujos con cien botellas, y era un homenaje a los cien años de vida del muro capitalino. Los dibujos, elaborados a la manera de manuscritos iluminados, contenían imágenes y textos extraídos de sus cuadernos de notas. Esos cuadernos fueron escritos desde los años 90 y son como una enciclopedia donde ha conservado experiencias y reflexiones acerca de la vida. Cada botella tenía una significación diferente, que habían aportado otras tantas personas. Así se había gestado una memoria colectiva que posteriormente pasaba por la memoria individual del artista. Las botellas contendrían los dibujos que serían lanzadas alrededor del mundo y cada dibujo aparecía numerado según el orden de su ejecución.

Como ha comentado el propio artista, Botellas al mar es parte de un proyecto cuya idea central es la interacción entre el espacio y las personas que lo habitan, en un constante proceso de creación y transformación mutuas. La obra fue mostrada de forma íntegra, como ya hemos dicho, durante la 7ma Bienal de la Habana; luego, en febrero de 2002 lo hace en la galería Huntington del Massachussets College of Art, en Boston, Estados Unidos. Vuelve a presentarse en el año 2003 en la Casa del Lago, en México D. F.; y por último lo hace en el Centro de Arte Contemporáneo de New Orleans, en el año 2007.

La obra tenía una segunda dimensión debido a que su “proceso de consumo” terminaba con el lanzamiento de las botellas al mar desde diferentes partes del planeta, tal y como había sido concebida. El 16 de diciembre de 2000 se había lanzado la primera botella desde la Habana. Contenía un mensaje sin texto, pero con la imagen de una mano sobre la cual se había trazado un mapa celeste. El 3 de febrero de 2002 se echó al mar la siguiente, ahora desde la isla Ellis, frente a Nueva York. El tercer lanzamiento se produjo en Hug Gug Point en las afueras de Boston, Massachussets. Cada mensaje se acompaña de una pequeña nota que explica el proyecto y que contiene los datos para contactar al artista. Así sucesivamente se han ido lanzando al mar las botellas que forman parte de la obra. La pieza va desapareciendo poco a poco, según se cumple su destino.

En 2003 se colocaron en Brasil, Portugal, Italia, Francia y en la costa sur de los Estados Unidos. En julio de 2006 se produjo un lanzamiento en Venecia y en septiembre de ese año en Lisboa. Volvían a iniciarse en enero de 2007 en New London donde, simultáneamente, el artista realizó una muestra personal. Hasta el momento se han lanzado al mar diez y ocho botellas y solo se ha encontrado una que había sido lanzada en Barcelona en el año 2004, y que tres meses después fue a parar a manos de una visitante alemana en una playa de la bahía de Alcudia, en Mallorca, España. La instalación Botellas al mar ha sido clasificada por la crítica como «heroica y elegante». Cada botella tiene un contenido diferente y sus diseños son también variados.

Botellas al mar aludía, con mucha fortaleza, al significado de la comunicación, entendida ésta como relación entre los seres humanos, entre distancias y como cita esperanzadora para el intercambio. Aquel que encuentre la botella podrá comunicarse con el autor, y podrá participar en el proceso de crecimiento de la pieza.

Cada vez que la obra se exhibe se muestra al documentación de los dibujos-mensajes ya lanzados, acompañados con video–proyecciones, mapas que señalizan los lugares de lanzamiento; así como fotografías y documentos que contienen escritos relacionados con el proceso.

Durante el año 2002, en la Dreamconver Huntington Gallery en Massachussets College of Art., presentó Carlos sus dibujos. Esa institución, a lo largo de dos décadas, ha explorado y exhibido el arte cubano realizado por varias generaciones, incluyendo las de José Bedia y Flavio Garciandía. Transeúntes, personas que portan objetos y ostentan representaciones de ciudades en la cabeza, son los íconos que el creador nos muestra en este caso. Obran como marionetas del destino y se presentan en el escenario de la vida, El tratamiento de la obra se ha realizado desde una perspectiva universal, utilizando códigos que son también universales y atemporales.

La muestra Ciudad Secreta fue presentada por el artista, de manera colateral, en la 8va Bienal de La Habana celebrada en el año 2003 y estuvo expuesta en el piso superior de la Casa de México. Esta exposición transcurría como un viaje personal al conocimiento humano y atravesaba de una a otra parte el cuerpo del individuo. Estaba integrada por catorce piezas realizadas en óleo sobre tela y fechadas en el año 2003, en diferentes ciudades. El creador realizó en París una parte de estas obras, y desde París nos seguía hablando del hombre, del intelecto y de las relaciones entre el ser humano y los objetos o las ciudades que habitamos, sus temas de siempre. La simetría y las matemáticas constituyen otra de sus obsesiones, presentes a partir de toda su producción artística. Su obra se ha caracterizado a lo largo del tiempo por la presencia de una figura estilizada y sólida, hombre o mujer, que aparece en toda su amplia producción. Es una figura esquelética, sin aparente relleno, donde se ve, o no se ve, el alma del sujeto. El dibujo fue primero y no lo ha abandonado nunca; más tarde fueron los óleos, desarrollados a partir de bocetos.

Muchos de los temas o conceptos de Ciudad Secreta ya habían sido trabajados por él: las ciudades, los puentes, las mariposas, las marionetas. El puente como unión o desunión, como elemento de conexión, apareció en Puentes levadizos en el 2001 y ahora reaparece en La fe es un puente que se apoya en una sola orilla, obra que es punto de partida y cierre de la exposición. La ciudad, otro tema recurrente, se aprecia como escenario para los individuos. Entretanto, Carlos ha pintado individualmente partes del cuerpo: las manos han representado el mundo y el cielo, o la naturaleza creadora. Así en Los cimientos del alma, es el pie el que adquiere el valor de un elemento de peso y verticalidad, un soporte de todo; también el corazón se manifiesta como una ciudad y el cerebro como un anfiteatro en que se generan poéticas y pensamientos.

Otra zona de la creación de este artista aparecía en un segundo grupo de óleos. Voto de silencio, donde la mariposa inicia un camino interior-exterior; Idilium, con una marioneta como elemento manipulador; Lugares distantes, donde aparece el hombre como ciudad, que puede producir también sensaciones de lejanía, migración o búsqueda. Otras obras que finalizaban la muestra, El amor y sus circunstancias, Teoría de la simpatía, El arte de mutar y El ser y su transparencia, aluden a temas universales y ya conocidos en la obra de Estévez.

Los títulos siempre ayudan en la percepción y están en íntima relación con cada una de las piezas. Las obras se mueven por diversos caminos, pero siempre desde un eje principal: el hombre y su espiritualidad. Ya sea en el dibujo, la pintura, los objetos escultóricos o la instalación, el artista nos transmite sentimientos, reflexiones y búsquedas, sobre todo dentro de nosotros mismos. Carlos Estévez es un hombre inagotable, ese es su secreto.

Entre los años 2003 y 2004 crea una serie de obras entre París y la Habana. Atrás quedaron, temporalmente, los dibujos y los lienzos. Ahora son esculturas de madera con ricas texturas y múltiples símbolos. Para el año 2004 exhibe Gravitaciones existenciales en la galería Diana Lowenstein Se advierte un vínculo con los dibujos de Da Vinci y una indagación sobre los símbolos. En su obra entrelaza estructuras arquitectónicas con planos geométricos y celestiales, y con el cuerpo humano.

Existir en el tiempo, en el 2005, fue la muestra de pinturas, dibujos, esculturas e instalaciones que se mostraron en The Olga M. and Carlos Saladrigas Gallery, en Miami. Se conjugan en estas obras elementos del barroco con ricas figuras coloreadas y muchos elementos decorativos. Carlos explora el patrimonio cultural. Si bien la muestra recogía piezas actuales, sin intentar ser antológica presentaba obras realizadas por el autor a fines de los años 80. De esa manera aparece Visionario, que fue también el título de una exposición precedente. Es una pieza de 1998 realizada en madera, cristal y cordel, donde se muestra un hombre al estilo de las marionetas. Incluye al mismo tiempo un gran grupo de obras de su exposición Ciudad Secreta, un total de cuarenta y una piezas, número respetable para una exposición. En Existir en el tiempo Carlos nos habla de la permanencia, de las circunstancias y de su continua búsqueda de relaciones entre el individuo y los objetos. En las propuestas del artista el espectador es siempre un testigo importante de todo el proceso de creación, donde puede descubrir los mensajes ocultos que el artista va creando.

El cuerpo humano y sus principales atributos (manos, cabeza, pies), son el motivo fundamental de la obra del artista, que tendrá continuidad en la muestra Irreversible Process, exhibida también en el 2005 en la Couturier Gallery de Los Ángeles. Aunque las obras son más pictóricas, el dibujo se mantiene como base. Para el artista el arte es un medio de entender la vida, un instrumento de un valor incalculable para explorar el mundo en que vivimos. La relación entre creador y espectador también le interesa, transforma el arte en puente que haga posible un intenso diálogo entre los seres humanos. Experiencias, sueños, premoniciones, suposiciones del creador, fueron a parar a los lienzos de esta exposición: una yuxtaposición de todos esos elementos expresados en imágenes. Su figuración se mantiene y conserva la preferencia por los tonos terrosos, amarillos y verdes, en cuanto a color se refiere.

En Observatorium, presentada en mayo de 2006 en la galería Alonso Art, de Miami, aparecerá, junto a las obras sobre lienzo y papel, un grupo de esculturas y piezas objetuales. A través de las obras, Carlos Estévez sostiene un diálogo entre las posiciones del observador y del observado, con que hace honor al título de la muestra. La pieza referencial es un collage sobre papel, donde aparecen cuatro cabezas a manera de ciudad, cerebro, cosmos y medios de comunicación, cuyo tratamiento es más pictórico. Estas obras pueden conectar con La ciudad del alma (corazón–ciudad) y La ciudad de Dios (mano-ciudad) que son también collages sobre papel. En esa muestra se ha distinguido la obra Camera-Man, que del collage sobre papel saltó a una escultura que contiene un trípode real y la cabeza de un hombre que sostiene sobre el cráneo una cámara fotográfica, con luces y lentes. Esta idea se mueve en torno a los procesos de la percepción y los mecanismos de pensamiento sobre los que se producen imágenes concientes y que existen en el sujeto. La memoria se revela en Camera-Man como el sustento principal de sensaciones e ideas y como un archivo privado de acceso restringido, donde serán preservadas para siempre en el secreto libro de la vida que posee cada sujeto: un juego entre lo real y lo supuesto. Otras piezas mucho más apegadas al dibujo conformaron la muestra. El hombre como surtidor en Herbolario, La dama de los peces, El Coleccionista y El Avicultor. La obra Noah II, hecha con madera y papel, completa la exposición. Se trata de un gran barco, el arca de Noé, con muchos personajes en su interior: políticos, actores y celebridades pueblan el amplio universo del arca de Carlos.

A fines del año 2006 el artista participó en la muestra Al otro lado del Atlántico, en la galería Sacramento, Lisboa, y en el espacio de exhibición de la universidad de Aveiro, Portugal. Mapas, dibujos anatómicos y paisajes fueron las propuestas de Carlos para esta ocasión. Es una indagación sobre el hombre y su inmenso conocimiento en que se evidencia su conexión con la física y la astronomía, algo que desde hace tiempo caracteriza la obra del artista. La poética se sustenta en el sentido del viaje, con una marcada profundidad sicológica que se expresa en la interrelación de las culturas, en el viaje de la vida, en el viaje al interior de uno mismo, y en la mirada hacia el universo.

Tres obras han sido claves, hasta ahora, en la trayectoria del creador: La verdadera historia universal de 1995, Botellas al mar de 2000 y Noah II de 2005. Cada cinco años el artista ha sometido a discusión una excelente obra. En su observación se descubren fuertes puntos de contacto entre la primera y tercera pieza. Ambas son obras instalativas, objetos únicos realzados en madera, con la presencia de personajes representativos de las diferentes capas sociales: el mismo sentido en el momento de construir la obra, y similares intenciones. En Noah II el espectador no debe participar en su construcción o su complementación. Esa es la diferencia sustancial que se manifiesta cuando se compara con La verdadera historia universal.

Los trabajos más recientes de Carlos han podido ser apreciados en muestras individuales como la titulada New wave from Cuba, en la Promo–Arte Gallery, de Tokio, Japón; Mirage Habitable, en la J M Art Galerie, de París; así como Inner Voices, en la Sandra and Philip Gordon Gallery de Boston; entre otras, todas realizadas en el año 2007. Recientemente presentó Secret beepers, en la Couturier Gallery, de Los Angeles. Su trabajo sigue centrado en constantes indagaciones acerca del individuo, su intelecto, y sus relaciones interpersonales.

La última obra del artista que hemos visto exhibida en Cuba ha sido Ser el espectador de su propia historia, una obra realizada en madera, tallada y policromada; mide 51 x 17 x 20 cm;: está fechada en 1995, y pertenece a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes. Formó parte de la exposición La fuerza del guerrero, un homenaje a Juan Francisco Elso que tuvo lugar en el año 2007, en el Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño.

El artista continúa entregándonos sus piezas y su arte, y sigue trabajando día a día por una propuesta sólida e inspiradora. Nos queda por conocer lo nuevo que prepara Carlos para mostrar en un futuro inmediato y seguirle el incansable camino, el de todo creador que es dueño de un mundo inagotable.

Margarita González Lorente