
14 millones de ojos en el DA2 de Salamanca
Por Pancho López
En el DA2 Domus Artium 2002, uno de los principales centros de arte contemporáneo de Castilla y León, que otrora fuera un recinto carcelario, conviven actualmente varias exposiciones artísticas que, más que coexistir, establecen un diálogo transversal en torno a la imagen, el archivo y la memoria. Lejos de plantearse como compartimentos contenidos y separados, las muestras trazan un recorrido que invita a pensar a la pintura como un espacio de mutación y a la fotografía no solo como registro, sino como dispositivo crítico.
En varias salas del primer piso se presenta 14 millones de ojos. Colección, Fotografía, Público, comisariada por Olga Fernández López, una lectura con poco más de 160 fotografías de una de las colecciones públicas de Madrid. Una de las primeras secciones de la exposición sitúa a la ciudad como eje principal, pero lo hace evitando cualquier tentación nostálgica o meramente documental. A través de obras de Ouka Leele, Marcelo Brodsky, Paco Gómez, Juan Manuel Castro Prieto, Ramón Masats, Amaia de Diego y Elías Dolcet, entre otros, se construye un relato visual del Madrid de los años cincuenta y sesenta que, más que fijar un pasado, lo reactiva desde el presente.
Las imágenes —picnics, interiores domésticos, escenas callejeras— despliegan una cotidianidad habitada por múltiples subjetividades: jóvenes, ancianos, mujeres, niños. Sin embargo, lo relevante no es únicamente lo que muestran, sino cómo lo hacen. La ciudad aparece como un espacio en disputa simbólica, donde lo íntimo y lo público se entrelazan. En este sentido, la exposición logra evitar la lectura complaciente del archivo para proponer una mirada que interpela al espectador contemporáneo: ese pasado, en apariencia distante, resuena con inquietante cercanía.
El recorrido se articula en varios núcleos temáticos. Uno de los más sugerentes ocupa las antiguas celdas del edificio —recordando su pasado penitenciario— y se centra en lo performativo. Allí, obras de Mapi Rivera, Julia Montilla, Marina Núñez, Mayte Vieta y Cristina Lucas abordan el cuerpo como construcción simbólica y política, desplazándolo de su representación tradicional hacia territorios más inestables.
En este contexto, la serie Desvelaciones (2010) de Almudena Lobera propone cuerpos envueltos en telas que oscilan entre la ocultación y la aparición, generando imágenes que cuestionan la visibilidad misma. Por su parte, Marina Núñez presenta una escena inquietante en la que cuerpos femeninos parecen ser atravesados por fuerzas de la naturaleza en un campo abierto, mientras que Mapi Rivera, con Máscara de ocultación del llanto (1997), condensa en un gesto mínimo una potente reflexión sobre la represión emocional y sus dispositivos de encubrimiento a partir de la cáscara de la cebolla.
Bajo el subtítulo En este cuerpo, una sección más articula una reflexión sobre la corporalidad que desborda el retrato y el desnudo convencionales. Más que representar cuerpos, las obras los problematizan: los atraviesan cuestiones de identidad, género y performatividad. En esta línea se inscriben también las propuestas de Ramón Zabalza, Maya Goded, Isabel Muñoz, Juan Manuel Díaz Burgos, Perejaume, Javier Vallhonrat, Alex Webb, Graciela Iturbide, Sara Ramo, Estela de Castro y Paloma Polo.
Otro eje fundamental de la colección es el territorio. El paisaje deja de ser un fondo para convertirse en un campo de tensiones donde se inscriben relatos sociales y políticos. Desde esta perspectiva, la presencia de artistas como Bego Antón, Carmela García, Naia del Castillo y Beth Moysés refuerza una lectura en clave de género que complejiza las formas de representación.
La inclusión del video A todos nos gusta el plátano (2019), de Rubén H. Bermúdez, así como obras de Ana Casas Broda, Chema Madoz, Luis Baylón, Beatriz Ruibal y Jana Leo, amplía el espectro de la muestra, evitando lecturas unívocas.
No es menor recordar que ésta es una de las colecciones públicas de fotografía más importantes de España y se ha venido conformando por más de treinta años: surge a partir del año 1993 por medio de concursos de adquisición, incluso un comité de adquisiciones se constituyó hacia 1999. Hoy, la colección se conserva en el Centro de Arte Dos de Mayo (CA2M). Es de suma importancia recalcar que su presentación en el DA2 no solo reactiva el archivo, sino que lo recontextualiza, subrayando su vigencia.
En contraste —aunque en sintonía conceptual—, la sala VI del DA2 acoge Cierta tarde, la más bella de las tardes de mi vida, de Gabriela Bettini, bajo la curaduría de María Iñigo Clavo. Aquí, la atención se desplaza del archivo urbano hacia la memoria herida.
El trabajo de Bettini parte de una experiencia íntima —la desaparición de su abuelo durante la dictadura argentina— para articular una reflexión más amplia sobre el borramiento y la violencia histórica. Sin caer en lo testimonial, su obra opera desde la sugerencia y la fragmentación, evitando toda literalidad. La referencia a los versos inconclusos de su abuelo, cerrados con una coma, introduce una poética de la interrupción: la memoria como proceso abierto, siempre inacabado.
La naturaleza adquiere en su trabajo una dimensión ambivalente: no es refugio ni mera metáfora, sino un espacio donde la memoria se desplaza y se transforma. Paisajes y animales configuran escenas en las que lo visible convive con lo ausente. Formalmente, las obras —muchas realizadas en carbón sobre papel— exploran la fragmentación de la imagen, dividiendo el plano en secciones que separan cielo, tierra y figuras, como si se tratara de reconstruir, pieza a pieza, aquello que ha sido quebrado.
La exposición se articula como un ensayo visual sobre la imposibilidad de cerrar el duelo, donde la imagen no restituye, sino que evidencia la falta. En este contexto, la obra que da título a la muestra introduce además una dimensión metalingüística, a partir de la representación del propio estudio de la artista, abriendo una reflexión sobre los procesos de creación y sus límites. Esta muestra podrá visitarse hasta el 24 de mayo, mientras que 14 millones de ojos, estará disponible hasta el 13 de septiembre de 2026.
Más información en la página web: www.domusartium2002.com





















