
COMENTARIO
Mi obra, dentro del arte contemporáneo, es una suerte de propuesta reflexiva. Aparenta ser surrealista, pero es muy consciente. Yo diría que es más cercana al simbolismo.
Mis influencias provienen de la pintura barroca, por el uso de la luz y la sombra. De igual modo, la obra de los maestros Magritte, Giorgio de Chirico, Arnold Böcklin, Ignacio Iturria y del arte cubano el maestro Wifredo Lam, por el uso contenido del color.
Trabajo casi siempre la técnica del acrílico sobre lienzo, en los que plasmo lo que me inquieta, lo que me motiva, ya sea positivo o negativo. Es la realidad que me rodea y la universal.
A lo largo de mi carrera he trabajado casi siempre por series y una va dando paso a la siguiente. Aunque esto no quiere decir que haya dado por concluida la anterior. “Dime con quién andas”, “Historias cotidianas”, “El muro”, “Profundo” y “Zona de confort”, son algunos ejemplos que en algún punto se entrelazaron y una dio origen a la otra.
“Zona de confort” es un concepto, una actitud ante la vida. En esta serie trato de sugerir esa temática mediante objetos cotidianos que llevan una caracterización. Objetos que sugieren estados anímicos o simbolizan actitudes humanas sin la necesidad de la presencia del ser humano como tal. No hago interrogantes ni doy soluciones, solo abro el diálogo con el espectador, que al final, será el que decida su lectura, según su capacidad de fabulación y experiencia personal”.
Soy un observador exhaustivo, un soñador y por lo tanto puedo estar tratando en el lienzo un tema escabroso o desgarrador, pero lo hago de una manera poética, desde la belleza estética, no es un adorno, tal vez sea ironía, humor o ardid para atrapar la mirada del espectador. De manera que desde lo visual este pueda adentrarse en una reflexión según su capacidad de fabular o experiencia personal. En este punto solo me interesa sugerir y que el espectador continúe la historia.

