
Durante su viaje a La Habana, a principios del 2026, el director de Artcrónica David Mateo realizó una labor indagatoria, de actualización, entre algunos artistas y especialistas que radican actualmente en Cuba. El contenido resultante de este trabajo se ha ido publicando en el sitio web y las redes sociales de este proyecto editorial y de comunicación. El estudio del Aluan Argüelles fue uno de los sitios visitados, y con el artista Mateo conversó sobre los presupuestos de su trabajo actual y la proyección pública de su obra…
David Mateo: Aluan, ¿En qué tipo de proyectos estás inmerso en estos momentos?
Aluan Argüelles: Voy a comenzar de atrás hacia delante, o sea por el proyecto más reciente, el que estoy organizando para la galería Villa Manuela. Es una muestra y se llama “Punto de fuga”. Básicamente es un mapeo o un paneo de la geografía de la isla. Es esa visión que toca diferentes puntos de la geografía, es como tratar de visitar o medir con muchas varas distintos territorios. Es una exposición multimedial como me caracteriza, donde lo mismo hay fotografía, mucho video porque es básicamente la documentación de esos procesos, hay obra matérica, objetual. Este proyecto de exposición será en el primer semestre del año 2026. Además de eso trabajo en dos proyectos colectivos que se estarán sucediendo también en febrero. Uno es con el equipo Perpetual, que ya Uds. estuvieron visitando hace unos días, es una segunda saga de un proyecto que participé con ellos en agosto pasado del 2025 en galería Taller Gorría, que iba sobre el tema del tiempo. O sea, Perpetual me tocó la puerta porque estaban interesados en las obras que había exhibido anteriormente en galería Acacia que se tituló “Peso muerto”. Este era un proyecto que abordaba la historia, por lo tanto, a ellos le interesaba por la conexión con el tiempo, y por eso me llamaron para participar en esta otra iniciativa que se exhibirá en el Museo del ron. Hay otro proyecto colectivo donde estoy involucrado que coordina la galería Acacia, son proyectos de extensión como ellos le llaman, que se va a desarrollar en el espacio 331 Art Space de Frank Mujica y Alex Hernández en el Municipio Playa. Esta será también una muestra colectiva donde se pretende realizar una extensión del género paisaje. Estos son los tres proyectos en los que estoy enfocado ahora mismo de manera simultánea.
Por supuesto, el año pasado fue un año bastante movido para mí, sobre todo con proyectos colectivos. Ya te hablé de Perpetual, también estuve involucrado en una presentación en Guanabacoa, en la Galería-Taller Corral Falso 259. En esa acción estuvimos involucrados los profesores de San Alejandro, pues como tú bien sabes, yo también imparto clases en la Academia San Alejandro, en el departamento de Escultura. Esta fue una exposición que habló más de lo tridimensional, había mucha obra instalativa. Allí estuvo Vincench, Gabriela Reyna, Sergio Marrero, entre otros.
Haciendo memoria, también te puedo decir que participé en proyectos internacionales, con una galería con la que trabajo en Austria, ellos exhibieron obras mías que poseen en su inventario.
Artcrónica: ¿Cuáles son los intereses conceptuales que motivan tus procesos representativos actuales?
Aluan Argüelles: Bueno, teniendo en cuenta el proceso que ahora desarrollo para la muestra “Punto de fuga”, te diría que esta perspectiva o enfoque de hablar de la isla y sus límites, sobre la circunstancia misma, me interesa mucho. Y es una conexión de alguna manera también con la exposición “Peso muerto”, de la que ya te hablé y que hice en la Acacia donde abordé la historia. Muchas personas me conectan solamente con el tema de la migración; y es cierto, ese es un tema medular dentro de mi trabajo; pero ahora lo que ha pasado es que de ese asunto medular han aparecido muchas ramificaciones que tienen que ver con causas y efectos, con la historia misma que permea ciertas ideas. La idea de medir lo que somos como cubanos es para mi muy importante también, me refiero a una medición a nivel simbólico, por ejemplo, ¿qué cosa es la patria? A mí me importa mucho conocer cómo ven “lo cubano” muchos artistas que ahora mismo están alrededor del mundo, cómo ellos miran hacia donde nacieron, hacia sus orígenes. Esa es una parte importante de mis obsesiones, están interconectadas; la emigración sigue siendo una constante, lo que quizás no estoy hablando de la ida y la vuelta, sino del proceso en si mismo, de las causas, de cómo se siente ese cubano que está fuera y que reflexiona sobre su país. La actualidad es inevitable, es un proceso acción-reacción, los artistas somos seres vivos y estamos en un contexto; este contexto tiene sus particularidades y uno reacciona a él, es difícil no reaccionar. Eso es prácticamente en lo que estoy concentrado ahora.
Artcrónica: Desde tu condición de pedagogo y artista en activo, me gustaría saber tu valoración sobre el contexto actual de la producción artística en Cuba.
Aluan Argüelles: Es una pregunta interesante… Yo le imparto clases al último año de la Academia San Alejandro, a estudiantes de todas las manifestaciones artísticas. Todavía en San Alejandro sigue aquello de los límites entre medios, y manifestaciones como pintura y grabado tienen su departamento. En las escuelas de arte en general ya no es así, todo el mundo está junto. Pero básicamente ese cuarto año para mi define el rumbo de lo que está sucediendo, yo les doy bastante seguimiento. Unos apuestan por seguir sus carreras en el ISA, son esos estudiantes que después devienen mis colegas, y eso está sucediendo ya, muchas veces expongo con mis propios estudiantes… Creo que ahora mismo, respondiendo a tu pregunta, esos muchachos que están en el ISA, o incluso ya se graduaron y están impartiendo clases en San Alejandro, realmente están empujando y fuerte. Hay proyectos que también les han propiciado la plataforma para crecer, como el que se produce en la Galería Gorría que es muy sólido, con los pies bien puestos sobre la tierra. También esta Cubanarthub que también es otra plataforma de promoción solida del trabajo artístico. Ahora mismo hay proyectos de becas, residencias, todo de manera privada, que han confluido y han potenciado a esos muchachos que exponen casi todos los días. No tenemos nada en el país, hay una crisis total, pero ellos exhiben, a veces hasta tres exposiciones en un mismo día. Para mi la conclusión es: sino tenemos un futuro claro desde el punto de vista material, y si el coleccionismo de arte cubano ha mermado de un 100 por ciento a un 10, entonces esos muchachos ni siquiera están pensando en el mercado, ni en la obra que van a vender, sino están concentrados todo el tiempo en producir, creo que son sus ideas lo que fluye constantemente. Producen y producen, se unen como núcleo, eso es importante. Creo que la presencia que tienen ahora mismo esos artistas jóvenes es porque tienen un núcleo sólido de colegas que se juntan a trabajar. Sin dudas te puedo decir que hay un futuro en el arte cubano; quizás la incertidumbre está en cómo sostenerlo. El proyecto Génesis ha desempeñado también muy buen papel en ese impulso a la creación, no se puede negar; también la galería La Nave con Laritza como la especialista principal. Ellos trabajan con mucha seriedad, tienen ahora mismo en su nómina como 30 o 40 artistas jóvenes, y hace las cosas como hay que hacerlas. Ellos han creado un nicho, ese nicho les ha dado visibilidad y ahí están los artistas que están sonando. Desgraciadamente, por un problema de contexto, esos artistas también están pensando emigrar, es inevitable, la realidad que se vive en Cuba es insostenible. Es difícil sostener una producción, pero aún así tú te sorprendes con los jóvenes y la obra que están defendiendo. Creo que esos muchachos jóvenes no tienen compromiso con nada, no le temen a nada; sí, respetan las jerarquías dentro de la Historia del arte, pero están conscientes de que están haciendo un trabajo sólido.
Artcrónica: ¿Y cómo tú te sientes dentro de esa circunstancia como creador?
Aluan Argüelles: Pues presionado también, no hay comodidad. Lo bueno que está sucediendo, y que me gusta, es que es un reto. Por supuesto, los que fueron estudiantes míos me ven como un paradigma, me ven quizás como un ejemplo, y eso me pone en un compromiso mayor, en la interrogante permanente sobre qué voy a hacer, qué voy a lanzar. Ellos no quieren ver nada viejo, todo super actual, que no se repita y eso es difícil para uno. También yo he adaptado a los curadores y a los críticos a valorarme como un artista vivo, activo, nunca reciclo, ni repito. O sea, que al final esos muchachos lo que están haciendo es oxigenar el ambiente, con nuevas maneras de hacer, de consumir el arte, están facilitando el intercambio. Las plataformas de Instagram, las redes de ellos son superprofesionales. Y que bien que todo eso ocurra, porque amen de cómo estemos, lo que se necesita es que haya un movimiento… Por nada del mundo yo abandono la pedagogía, la pedagogía para mi es una constante, nunca me va a quitar tiempo. Para mi es muy importante darle seguimiento y apoyo al estudiante o joven que realmente lo necesite, y lo hago de forma natural, no es algo forzado. La pedagogía es para mí esencial, sobre todo si puedo aportar. A veces me doy cuenta de las lagunas que hay, de que los procesos no están bien ejecutados y creo que mi responsabilidad es incidir en ello, guiar, sugerir. La enseñanza para mi es una trasmisión de conocimientos, de experiencias; entraña una responsabilidad muy grande que acepto y disfruto.





